Spain, Banana Republic
José Antonio Ruiz
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jantonruytelefonicanet/9/9/20
viernes 24 de junio de 2011, 21:45h
Ojalá España fuera una república bananera en lugar de un balneario etarra. De lo malo, lo peor. Los caballos cabalgan a lomos de los indios; los cuervos disparan a las escopetas; los asesinos se regodean interpretando el papel de mártires, ofendidos por la imperdonable falta de comprensión de sus asesinados. The world upside down. Infamia elevada a la enésima potencia. La macabra herencia de Zapatero.
Del abismo económico puede que con el tiempo y una caña hasta consigamos salir a flote y malvivir para contarla. De la “cuestión nacional”…, permítanme que lo ponga en duda, pues pienso, en contra de mi voluntad, que este país tumbado en la lona, grogui como un boxeador K.O. a manos de Rocky Balboa, ha tomado la determinación irrevocable de suicidarse con polvos mata ratas, y no hay loquero capaz de disuadirlo del arrebato de enajenación mental.
…Y a todo esto, por si no tuviéramos ya bastantes desgracias, parió la abuela. España, país de traficantes políticos de falsos paraísos, de reverendos mediáticos reverenciadores del poder al servicio del poder, y de telepredicadores vende burras recriados en la secta del rencor y la maledicencia, no necesita ningún Frente Sandinista que nos redima de los Somozas.
Pero el caso es que punto está de cuajar un Movimiento de Liberación Nacional dispuesto a compartir el trono de los despropósitos con el nacionalismo retrógrado y troglodita y con el pistolerismo abertzale. Como exista de verdad el infierno, “querido” Txeroki, vas directo de cabeza, con la cornamenta por delante.
¡Euskal Herria, independencia! Por mí, como si los Garitanos y el resto de la compaña se pinchan un huevo con el pin de la ignominia y lo exponen como trofeo en el frontispicio de la Diputación guipuzcoana. No pidamos peras al olmo, porque como mucho nos dará melones. Lo que no es de recibo es este mamoneo que se ha llevado Moncloa con la dichosa hoja de ruta, que como era de esperar nos ha conducido hasta la ratonera.
Alucinando de colores, como si se hubiera chutado en vena una Coca Cola zero, está el portavoz del PNV en el Congreso, Josu Erkoreka, que todavía hoy sigue pellizcándose en el lóbulo de la oreja, perplejo como está de ver lo fácil y lo mucho que ha conseguido sacarle a los socialistas a cambio de abstenerse en la votación del debate de convalidación del decreto-ley sobre la negociación colectiva, mientras Valeriano, con un par, alargaba su intervención parlamentaria contando chistes sin gracia a sus señorías para dar tiempo al cambalache.
En una de estas, a José Luis se le ocurre echar mano del museo del Prado como moneda de cambio, y nos deja las paredes de la pinacoteca con el lamparon del hueco de los cuadros y las alcayatas. ¡Qué generosos son algunos con el dinero ajeno!
A medio camino entre el Tercermundismo, el Neo-Tribalismo y la Contracultura, el futuro Partido de los No Alineados está sondeando el mercado de fichajes en busca de un pastor impostor iluminado dispuesto a conducir al rebaño berreante hasta la Tierra Prometida, el edén del Antiimperialismo soñado por Mark Twain y perpetrado por José Martí.
Si Alfredo (que como tantos otros, como Cayo Lara, anda haciéndole ojitos en busca de complicidades), dice que «no hay que demonizar a los del 15 eme»… ¡santa palabra! Aunque si no me hubieran enseñado que todas las personas merecen un respeto, le contestaría al vicepresidente lo que Amaral: «Mira, tío, no me toques los huevos».
Ya puesto a aceptar sus consejos, me permito darle uno a cambio: que se postule como cabeza de cartel de los tocapelotas peronistas en cuestión, dando como doy por seguro que le resultaría mucho menos complicado convertirse en el mesías ateo de la tribu, enfundado en una camiseta del Ché y tocado con un peluquín de trenzas a lo Bob Marley, que ser el candidato del PSOE y concurrir a la orgía de las urnas con un programa que se desmarque del PSOE prometiendo soluciones imposibles a los problemas creados por el PSOE. Como no se dé prisa, se le puede adelantar Baltasar o mismamente Zetapé, que de aquí a cuatro días queda libre, y digo yo que todavía es demasiado joven el menda para dedicarse a darle de comer alpiste a las palomas del Retiro.
Claro que ahora que lo pienso, flaco favor le ha hecho Pepe Bono a Rubalcaba, dispuesto como parece estar a zumbarle a los leones de las Cortes o darle con el portalón en el hocico a todo aquel que se empeñe en colarse por el morro en el Congreso con bermudas o en chanclas, gritando a grito pelado, según la dirección del viento, hurras al anti marxismo o al antiliberalismo. ¡Me opongo! ¿A qué? A lo que sea. Contra nicaragüense, deporte nacional autóctono. ¡Pena de país!
Sólo faltaba ahora que Los chicos del coro vinieran a convocar su particular Alzamiento Nacional coincidiendo con la efeméride del 18 de julio, aunque cosas más estrafalarias todavía nos quedan por ver, no estando lejos el día en el que algunos de los cabecillas del naciente “Agit Party” presidan en Colón el Desfile de la Victoria, encaramados en todo lo alto de un catafalco enmarcado en un logotipo mestizo mezcla de la hoz y el martillo, el arco iris, el yugo y las flechas, la rosa y el capullo. ¡A las barricadas!
Desairados por el G-8, los hay de mal perder que parecen empeñados en que esta España irreconocible hasta por la mismísima madre que la parió cause alta en el Movimiento de Países No Alineados, donde por cierto tampoco necesitaron pasar a limpio, en una Carta fundacional o en una Constitución, su ideario reivindicativo, tras asumir con frustración que más allá de las obviedades simplistas inherentes a los ataques repentinos de buenismo, resultaba un empeño imposible cualquier intento de plasmar por escrito, para sonrojo de generaciones futuras, tal sarta de ocurrencias. Lo mismo hasta hay alguno que se piensa que ha inventado el supositorio.
Hogueras de San Juan, fuego purificador. Por muchos rituales y conjuros para ahuyentar los malos rollos y atraer la buena suerte, esto no se arregla ni jugando al acertijo. «Por San Juan meigas y brujas huirán». Ojalá fuera tan sencillo que España pudiera espantar de pronto, en una noche de concupiscencia y perversión, todos sus malos espíritus.
Me debo haber perdido algo, pues no siento la necesidad de buscar afinidades con la masa para reafirmar mi personalidad. Debo ser de los pocos panolis que no han leído Los pilares de la Tierra de Kenn Follett, sin que ello presuponga la existencia de ningún perjuicio contra alguien que se llama igual que el novio de la Barbie.
«Nuestros sueños no caben en una urna», alardea con prepotencia petulante una de las pancartas de los susodichos. Los sueños del insomne sonámbulo que ahora escribe esto, mucho menos grandilocuentes que los de esos fantasmones que se tiran ahora el moco presumiendo de venir para salvar el mundo, caben todos en el chispazo de Las ninfas de Umbral, el Unicornio de Juan Eslava Galán, y los grandes ojos negros y el corazón palpitante de la prima Montse de Juan Marsé. Soledad Montoya, pobre Soledad. Federico García Lorca. Romance de la pena negra.
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Periodista
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