marruecos
Mohamed VI se juega su imagen en el referéndum del 1 de julio
lunes 27 de junio de 2011, 15:41h
El viernes 1 de Julio, los marroquíes deberán refrendar el proyecto de Constitución elaborado desde elPalacio real que hace de Marruecos una monarquía constitucional con los poderes esenciales bajo control del soberano, un Estado cercano al teocrático y un régimen de libertades más amplio que el heredado de la autocracia de Hassan II. El SI no ofrece dudas, pero la contestación gana en amplitud.
En Marruecos no existen sondeos preelectorales, ni de opinión independientes. Por lo que los cálculos de la futura participacion al escrutinio, y de los votos a favor, en contra o en blanco, son subjetivos. Deja pocas dudas el que el voto favorable al proyecto de Carta Magna anunciado por el rey Mohamed VI en televisión sea mayoritario. Lo suficiente como para garantizar su puesta en marcha.
Sin embargo, en el entorno del monarca se considera que una tasa de abstención superior al 25 por ciento y de votos negativos de manera significativa podría dañar la imagen de marca de Mohamed VI como monarca absoluto “de derecho divino”.
El padre del actual rey, Hassan II, que reinó durante casi cuatro decenios, se enorgullecía de que si él lo pedía sería admitido como Secretario general de cualquier partido marroquí, de que todos le adoraban y que nadie ponía en cuestión su estatuto religioso e institucional. Hassan II gozaba de unanimidad absoluta.
A Mohamed VI no le salen las cuentas igual. Varios partidos de izquierda, como el PSU (Partido Socialista Unificado), sindicatos como la CDT y amplios sectores de la sociedad civil, empezando por el Movimiento 20 de Febrero y la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH), propugnan el boicot de la Constitución en las urnas. Pero además, lo que resulta más molesto para su imagen es que la Asociación Justicia y Espiritualidad (AdlualIhsan) – la formación islamista más numerosa y estructurada del país – cuestiona abiertamente su papel de “Emir de los creyentes”, uno de los dogmas esenciales de la nueva Constitución. En consecuencia los “adlistas” se han unido al voto negativo en contra de la nueva Carta Magna.
El temor del entorno palaciego es que la abstención enturbie el Referéndum, que el Majzén quiere plebiscitario. Es la razón por la que el ministro de Asuntos Religiosos, Ahmed Taufiq, que obedece directivas única y exclusivamente del rey, envió el jueves pasado una circular a los cerca de 40.000 imanes de Marruecos, para que fuese leída en el sermón del viernes. “La nueva Constitución”, señalaba la homilía, "conlleva ocho grandes ventajas” para los musulmanes, “entre ellas la designación del monarca como Comendador de los Creyentes; Marruecos será un Estado musulmán y la protección de la familia está garantizada en el marco del islam”. El sagrado panfleto pedía a los fieles que votasen SÍ a la reforma. Algunos imanes que se negaron a leer el texto han sido sancionados, según varias fuentes.
Este domingo, la mayor parte de ciudades de Marruecos han visto sucederse las manifestaciones de calle, unas pidiendo el boicot al Referéndum y otras multitudinarias de apoyo a Mohamed VI y su proyecto de reformas. Pero el movimiento favorable a una reforma de fondo, que exige una monarquía parlamentaria y el fin de la corrupción, favorable a ausentarse de las urnas, no esperó al llamamiento del domingo para manifestarse. El mismo viernes en que las mezquitas llamaban a votar SÍ, todos los partidarios del boicot se manifestaron por la tarde en Kenitra. Los representantes del Partido de la Vanguardia Socialista, del Congreso Nacional Unionista, del Partido Socialista Unificado y del sindicato CDT, explicaron su rechazo a la Carta Magna, según informó la agencia oficial MAP, por ser “una Constitución otorgada que no emana de la voluntad popular”.
Además de no venir acompañada de una reforma política previa, la nueva Ley fundamental “constitucionaliza el Consejo Superior de Ulemas” (que se convertiría de facto en una especie de Velayat Faguih, máxima instancia político-religiosa del Estado iraní); lo que a Abdeslam El Aziz, Secretario general del Congreso Nacional Unionista, le hace temer que conduzca a “un Estado teocrático en Marruecos”.
Con este mar de fondo, el Majzén ha querido soslayar la confrontación política entre partidarios y detractores de la nueva Constitución, y lo ha situado en el campo religioso. Las prédicas del viernes fueron no solo abiertamente políticas, sino que “exigieron a los fieles el SÍ, como consecuencia de la obediencia al líder en materia religiosa”. Algo que ni siquiera Hassan II se había atrevido a hacer, para no politizar los recintos sagrados de la devoción popular.
Es más, el Majzén ha acudido a una cofradía del islam popular, la Tariqa Buchichiya, que ha movilizado a sus adeptos en Casablanca pidiendo el SÍ a la Constitución. Algo que desde la sociedad civil se considera “un riesgo que puede conducir al enfrentamiento”. No solo porque la mayoría de “adlistas” (seguidores del jeque AbdeslamYassin, líder de Justicia y Espiritualidad), proceden de cofradías religiosas, sino porque la utilización de las mezquitas como tribunas políticas del majzén puede suscitar una reacción contraria de la corriente salafista islámica, de influencia creciente en Marruecos, y fundamentalmente hostil al islam popular de las cofradías, que consideran “degenerado”.
Para influir sobre la población y cortar el césped bajo los pies de los partidarios del boicot, el gobierno del nacionalista Abbas el Fassi, ha creído oportuno inflar las cifras de los manifestantes del domingo que desfilaron a favor del proyecto real. Si en una primera noticia de la agencia MAP, se habló de la participación de medio millón de marroquíes en diferentes ciudades del Reino, al Ejecutivo le pareció poco y minutos después un nuevo cable de la MAP hablaba de “nuevo recuento” y lo subía a un millón de ciudadanos.
La columna vertebral de la movilización, según la agencia oficial de prensa, fue la de los adeptos de la Tariwa Buchichiya, ensalzada por las autoridades por “haber tomado parte a varias marchas nacionales, principalmente aquella contra las posiciones hostiles del Partido Popular español hacia Marruecos, las caricaturas blasfemas del profeta y la agresión israelí contra Gaza”.