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Ampliación de la UE

A 'bofetadas' por entrar en la Unión Europea

sábado 09 de julio de 2011, 17:06h
Croacia
El pasado 24 de junio, los Veintisiete daban luz verde a la futura adhesión de Croacia como miembro de pleno derecho de la Unión Europea. De este modo, el país balcánico se convertirá en el vigesimoctavo socio europeo en julio de 2013, seis años después de la última ampliación.

Tras más de un lustro de intensas negociaciones, de parones y acelerones en los contactos, el gran apoyo mostrado por Alemania a la candidatura croata y el apadrinamiento de la presidencia húngara, que concluía este pasado viernes, han sido dos elementos decisivos para que la candidatura presentada por el gobierno de Zagreb fructificara.

A pesar de que los analistas han criticado mucho la decisión de Bruselas de rebajar de manera considerable sus requisitos a la hora de dar el visto bueno a Croacia, lo cierto es que el país balcánico llevaba llamando a las puertas de la UE mucho tiempo. En este sentido, Lucana Estévez, experta en Relaciones Internacionales, considera, en declaraciones a EL IMPARCIAL, que Croacia "no cumple con todos los requisitos para entrar en la UE, pero, con la que está cayendo en Grecia, en Irlanda o en Portugal, que tampoco cumplen con los criterios exigidos, cualquiera le dice que no a Jadranka Kosor, primera ministra croata".

Tras la guerra que asoló el país en la década de los 90, los socios comunitarios se sentían, en cierto modo, en deuda con el país y los vínculos históricos, culturales y políticos que le unen al resto de Europa han jugado en su favor. "No creo que Croacia suponga un problema o un lastre para los Veintisiete, aunque sí es verdad que le costará ponerse al día en muchas materias", señala a este periódico Javier Porras, investigador del Instituto de Estudios Europeos.

Así, tras la adhesión de Croacia, a Bruselas le surgen dos dilemas: ¿Continuar con la expansión o enfriar la política de Ampliación? Y, en caso de aumentar la familia europea, ¿qué estados están realmente preparados? Frente a la Unión se abre un amplio abanico de países que, en mayor o menor medida, han mostrado su interés por formar parte de la UE.

Divididos en tres grupos (candidatos oficiales, estados potenciales y aquellos posibles, aunque no de manera oficial), estos nueve países son: Islandia, Macedonia, Montenegro, Turquía, Serbia, Albania, Bosnia Herzegovina y Ucrania.



Países candidatos oficiales:
Islandia
La semana pasada, Islandia cerraba los dos primeros apartados (Ciencia y Cultura) de un listado de 35 en las negociaciones que mantiene con Bruselas para su futura adhesión, un proceso que comenzó en julio del año pasado con la concesión al país isleño del estatus de candidato oficial.

A pesar de su tradicional 'eurofobia', reflejada en que dos tercios de sus 330.000 habitantes son reticentes a que su país forme parte de la Unión Europea, la reciente crisis económica que ha padecido Islandia (el FMI le concedió un préstamo de 2.100 millones de dólares para evitar su colapso) ha animado a las autoridades nacionales a incrementar el acercamiento de posturas con el Viejo Continente.

Reikiavik espera que las negociaciones se retomen a lo largo del segundo semestre de este año y que, incluso, se aborden los dos principales escollos para su adhesión: los convenios de agricultura y, sobretodo, el de pesca, que choca de manera frontal con los intereses españoles. El gobierno de Islandia quiere conservar sus caladeros en exclusiva argumentado que ningún otro país de la UE depende tanto (un 50 por ciento de su economía, según las estimaciones) de un único sector.

"Si bien la mayoría de los Veintisiete no pone ninguna clase de problema cultural a la adhesión de Islandia, su difícil situación financiera sí despierta ciertos recelos entre algunos socios", declara Porras.

A favor: Su importancia geoestratégica, los nexos culturales y políticos con el resto de socios europeos y sus importantes caladeros de pesca.
En contra: El escaso respaldo popular, su adhesión debe ser refrendada en un referéndum, la debilidad financiera que arrastra tras la crisis económica y el escaso margen de cesión en materia de cuotas pesqueras.

Turquía
Casi medio siglo lleva Turquía intentando formar parte de la familia europea. En 1963, las entonces autoridades comunitarias y el gobierno turco firmaron el Acuerdo de Ankara, un tratado de asociación que refrendaba las aspiraciones del país otomano de adherirse a la Comunidad Económica Europea, embrión de la actual UE.

Tras décadas de tiras y aflojas, en 1987 Turquía presentaba de manera oficial su candidatura para entrar en la Unión sin que, catorce años después, se hayan logrado grandes avances. Considerado por muchos como "el eterno candidato", ningún otro país ha sorteado tantos obstáculos para adherirse al club comunitario. Las reticencias de la gran mayoría de la población europea a la inclusión de los otomanos como socios, las diferencias culturales y las deficiencias en materia de derechos humanos han ensombrecido los grandes avances económicos realizados por Ankara en los últimos años. No obstante, Turquía es reconocida como una de las economías emergentes con mayor proyección a medio plazo.

Desde 2005, Turquía mantiene conversaciones para su ingreso en la Unión Europea y se ha iniciado un diálogo serio una vez superados los recelos de Austria, Chipre, con el que mantiene un contencioso territorial, y Grecia. Por otro lado, Ankara ya ha mostrado su disconformidad con la actitud francoalemana y acusa a estos dos países de "cambiar las reglas del juego con el partido ya empezado", según declaraba Recep Tayip Erdogan recientemente en relación con las constantes trabas que se le imponen a su gobierno. El primer ministro turco también señalaba que las aspiraciones de su país "sólo pasan por una adhesión de pleno derecho, cualquier otra fórmula es inaceptable".

Una opinión muy diferente es la que sostuvo en su día Herman Van Rompuy, presidente del Consejo Europeo, que afirmó que "Turquía no es ni será nunca parte de la Unión Europea". Según apunta Antonio Marquina, catedrático de Seguridad y Cooperación en las Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), a EL IMPARCIAL, la sensación de la sociedad turca es que "Bruselas no les quiere y es normal que el primer ministro Erdogan se centre más en Oriente tras constatar el desencanto europeo".

A favor: Su insistencia por formar parte de la Unión Europea, su creciente peso político en Oriente Medio y su gran desarrollo económico que le coloca como una de las principales potencias emergentes
En contra: El rechazo frontal de Chipre a su adhesión, las diferencias culturales, las reticencias a la inclusión de un país de mayoría musulmana en la Unión y la problemática fronteriza y de seguridad que supone la proximidad de Oriente Medio.

Macedonia
Candidato oficial a la adhesión desde 2005, Macedonia ha visto cómo sus aspiraciones comunitarias chocaban una y otra vez contra el mismo muro: Grecia. Los gobiernos de Skopje y Atenas mantienen desde 1991 una disputa por la denominación de la antigua república yugoslava. Ya en 2009, el país heleno vetó la entrada de su vecino del norte porque considera que su nombre oficial es ilegal al coincidir con el de una región septentrional de su territorio.

Si bien la candidatura macedonia vivió un fuerte impulso durante la presidencia española de la UE el año pasado, los contactos parecen haberse enfriado. El ex ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, se mostró en numerosas ocasiones favorable a la adhesión del país de Europa del este e, incluso, llegó a reunirse en varias ocasiones con el presidente macedonio, Gjorge Ivanov, y su primer ministro, Nikola Gruevski.

Pero, tras el cambio de mando al frente de los Veintisiete, parece que la candidatura de Skopje se ha visto ralentizada y en estos momentos las negociaciones se encuentran paralizadas. Además, Bruselas exige importantes reformas en materia de seguridad interna, justicia, administración pública, lucha contra la corrupción y aplicación de los derechos de las minorías para retomar el diálogo.

A favor: Su estatus de candidato oficial y que su adhesión reforzaría la imagen que promueve la UE de acercamiento a Europa del este.
En contra: El contencioso que mantiene con Grecia, el incumplimiento de numerosos requisitos económicos de convergencia y su escaso protagonismo político.

Montenegro
El más pequeño de los países candidatos llama a las puertas de la UE desde hace poco tiempo. Estado independiente desde junio de 2006, Montenegro apenas lleva siete meses en la antesala de la membresía plena. A diferencia de otros países de la región balcánica, la antigua región yugoslava cuenta con una estabilidad política reseñable, aunque los estándares económicos distan mucho de ser los exigidos por la política de convergencia comunitaria.

Aún así, la Comisión Europea ha instado al gobierno de Podgorica a implementar importantes reformas en el sistema judicial y electoral, en la protección de la libertad de prensa y en promoción de las minorías étnicas y religiosas existentes en el país.

De todos modos, la adhesión de Montenegro puede verse perjudicada, de forma paradójica, por uno de sus vecinos. "Hay muchos rumores que apuntan a que, después de la inclusión de Croacia en la Unión Europea, Bruselas paralizará por un tiempo todas las negociaciones de adhesión, y eso perjudica de un modo muy especial a los cuatro estados candidatos, incluido Montenegro", afirma Estévez.

A favor: Su estabilidad política, su importancia comercial gracias a su salida marítima al Adriático y que su adhesión reforzaría la imagen que promueve la UE de acercamiento a los Balcanes occidentales.
En contra: Lleva poco tiempo como candidato oficial, supondría un agravio comparativo hacia el resto de países balcánicos y cuenta con un escaso peso político en la zona que podría retrasar su adhesión.



Candidatos potenciales:
Albania
No hace ni cuatro meses que el comisario europeo de Ampliación y Política de Vecindad, el checo Stefan Füle, advirtió a las autoridades albanas de que la crónica inestabilidad y la crisis política que padece el país interfiere seriamente en sus aspiraciones a formar parte de la Unión Europea. Las constantes denuncias por parte de los organismos internacionales y de numerosas ONGs de fraude y corrupción en el gobierno de Sali Berisha han entorpecido las negociaciones entre Tirana y Bruselas.

Además, la acuciante crisis económica que atraviesa el país, que registra los peores índices estadísticos de la región, el acuciante desempleo (14 por ciento), las graves deficiencias en materia de inseguridad que le han llevado a ser uno de los países más peligrosos de Europa y los conflictos étnicos entre minorías han ensuciado mucho la imagen de Albania en el seno de los Veintisiete. Una imagen que podría provocar que las negociaciones para su posible adhesión se fijaran a largo plazo, a pesar de haber iniciado las gestiones para su inclusión en la UE en abril de 2009.

A favor: Sus relaciones culturales con los países de la región y sus posibilidades comerciales gracias a su salida al mar Adriático.
En contra: Cumple pocos de los requisitos exigidos por la Unión Europea para ser candidato oficial en materias tan diversas como economía, democracia, transparencia o seguridad.

Serbia
La detención, el pasado 26 de mayo, del penúltimo huido de la guerra de los Balcanes (sólo queda libre el antiguo líder de los serbios en Croacia, Goran Hadzic), el ex general Ratko Mladic, y el inicio de relaciones con la región secesionista de Kosovo han reactivado las aspiraciones de Serbia a entrar en la Unión Europea. Tal es así, que la Alta Representante de la UE, Catherine Ashton, declaró tras la detención de Mladic que el país balcánico había logrado superar "el principal escollo para su adhesión y su caso se acelerará en los próximos meses". En este sentido, el ministro del Interior, Ivica Dacic, afirmaba el pasado mes de mayo que su país esperaba obtener el estatus de candidato comunitario oficial, antesala a la membresía plena, a finales de este año.

Durante varios años, Serbia encontró en Holanda un enemigo acérrimo. Los Países Bajos incluso llegaron a rechazar la firma de un acuerdo de asociación entre Belgrado y Bruselas, bloqueo que no se levantó hasta finales de 2009. Tras año y medio de gestiones, el gobierno serbio ha puesto en marcha un importante paquete de reformas para intentar cumplir todos los requisitos políticos, económicos y sociales exigidos para obtener el visto bueno de la Unión.

A favor: Los lazos históricos y culturales que le unen al resto de países comunitarios, el agravio comparativo que supone la adhesión de Croacia y la nueva política de tolerancia cero con los prófugos de la guerra de los Balcanes.
En contra: La corriente de opinión que aboga por paralizar los procesos de adhesión tras la inclusión de Croacia y los desajustes financieros que le hacen no cumplir los requisitos de convergencia.

Bosnia Herzegovina
Aunque la guerra de los Balcanes hace más tres lustros que terminó, Bosnia sigue arrastrando muchas de las sombras del conflicto. Las tensiones entre las comunidades musulmana, serbia y croata siguen siendo palpables y la estabilidad social y política bosnia aún no se ha materializado. La Comisión Europea ha instado en numerosas ocasiones al gobierno de Sarajevo a poner en marcha reformas sociales que logren la convivencia entre las tres étnias mayoritarias del país, aunque a día de hoy no se han cosechado grandes avances en este sentido.

Además, las deficiencias económicas y políticas, que han convertido a Bosnia Herzegovina en uno de los estados más endebles e inestables del Viejo Continente, tampoco ayudan a limpiar su imagen de cara a una posible candidatura oficial.

A favor: El agravio comparativo que supone la adhesión de Croacia y que su inclusión reforzaría la imagen que promueve la UE de acercamiento a los Balcanes occidentales.
En contra: Las reticencias de algunos países miembros a incluir en la UE a un país mayoritariamente musulmán y las importantes deficiencias en materia económica.

Candidato potencial (estatus no oficial):
Ucrania
Por su interés geoestratégico y por su crecimiento económico de los últimos años, Ucrania se ha convertido, según los analistas, en uno de los países con mayores posibilidades de entrar en el club comunitario a medio plazo. A pesar de mantener unas tensas relaciones con Rusia, país que se muestra contrario a la adhesión de Kiev a la UE y con el que mantiene periódicas disputas diplomáticas debido al comercio energético, Bruselas ve con buenos ojos la inclusión de uno de los grandes estados surgidos tras la desintegración de la Unión Soviética.

El progresivo acercamiento institucional vivido tras la subida al poder de Viktor Yanukovich y la apertura de los mercados ucranianos a los inversores europeos, que tiene como gran ejemplo la celebración de la Eurocopa de fútbol del año en el antiguo miembro de la URSS, son algunos de los ejemplos que refuerzan las aspiraciones comunitarias de Ucrania.

En este sentido, Yanukovich declaraba en marzo del año pasado que "la integración europea es una prioridad para mi país y una estrategia para impulsar las reformas sociales y económicas que ambicionamos". Por lo pronto, Kiev y Bruselas llevan tiempo negociando un acuerdo de libre comercio y la eliminación de visados entre ambos territorios como primeros pasos hacia una candidatura oficial.

En referencia a Ucracia, Porras sí cree que hay una posibilidad real de que entre a formar parte de la UE en un futuro próximo. "No es descabellado, se podría estudiar, aunque sí es verdad que los problemas políticos podrían diluir esas aspiraciones a corto o medio plazo".

A favor: Su mercado energético (sobretodo el gasista), su importancia geoestratégica y sus avances en materia política y social.
En contra: Las reticencias de Rusia y la necesidad de aplicar serias reformas económicas y políticas que acerquen a Ucrania a los estándares comunitarios.

Para contactar: [email protected]
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