Los medios y la evangelización
miércoles 29 de junio de 2011, 13:15h
Hace unos días, un grupo de amigos y amigas rendimos un sencillo homenaje a José María Gil Tamayo, cuando cesaba en su cargo de Director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, para entregarse a otros relevantes menesteres. La verdad es que esperaba que fueran más los presentes, pero este país en raras ocasiones muestra su gratitud cuando alguien marcha tras largos y excelentes servicios cumplidos. Nos falta esa necesaria grandeza de espíritu para dar, sin más, las gracias con lo más importante que tenemos: nuestra presencia, que conlleva nuestra aprobación. Seguramente lo saben muy bien mis lectores, pero nunca está de más recordarlo.
Mientras cenábamos, pensaba uno en los medios de comunicación social y en la tarea evangelizadora que parece dominar el interés eclesial cuando se trata de los mismos. Sobre todo en los medios que la misma Iglesia Católica española domina. Menuda responsabilidad mediática y eclesial. Porque los medios deben mostrarse objetivos en la información y honrados en la opinión cuando de cuestiones eclesiales se trata, pero también la Iglesia, y muy especialmente en sus propios medios, tiene que mostrarse objetiva y honrada respecto de los demás instrumentos mediáticos en liza social. Tal para cual. Porque en este intercambio profesional, se muestra la ética mediática en general y la evangelización eclesial en un ámbito tan inclinado a las exageraciones y menosprecios. Repetimos, tal para cual.
José María Gil Tamayo fue ejemplar en esta tarea que la Iglesia le había encomendado: respetó y se hizo respetar. Y si alguna crítica recibió, seguro que supo encajarlas desde la autoconciencia de las propias limitaciones. Solamente me pregunto (y le pregunto) si fuera lo suficientemente plural en sus tareas. Pero se trata de una pregunta sin mayor relevancia. Gracias y suerte en el servicio futuro, José María.
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Profesor de la Universidad Pontificia de Comillas
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