Cambios de domicilio fiscal o anonimato, dos reacciones a la llegada de la coalición
El temor atenaza a empresarios y políticos en el País Vasco
viernes 01 de julio de 2011, 12:20h
Destacados empresarios vascos, especialmente guipuzcoanos, estudian un cambio de domicilio fiscal de sus negocios en previsión de un control de Bildu que explicita su programa electoral, que incluye la paralización de proyectos clave. En público, se manifiesta confianza hacia la coalición y se tiende la mano. En privado, hay temor. Y se mueven hilos.
Algo ha cambiado en el País Vasco en la misma proporción que en sus instituciones. Basta telefonear a dirigentes de empresas o partidos para caer en la cuenta de que hay miedo. Las manifestaciones públicas, prudentes, distan de las privadas, cargadas de desahogo. El anonimato es la fórmula para hacer saber a los españoles que la llegada de Bildu ha sembrado algo más que incertidumbre en el escenario económico, político y social. En público, es considerado más apropiado no contrariar a una fuerza que tiene en sus manos el futuro de muchas familias.
EL IMPARCIAL ha tenido oportunidad de conversar con fuentes de Confebask, la patronal vasca, y del Partido Popular en este territorio conocedoras del ánimo empresarial. Los primeros expresaron hace pocas fechas a micrófono abierto su deseo de que Bildu "no abandone ni paralice proyectos" y que muestre "sensibilidad hacia la actual situación económica". Sin embargo, en estas frases está el principio y el fin de las alusiones a la coalición. Desde la patronal no quieren volver a hablar del asunto y confían en un entendimiento, sabedores de la relevancia de una relación óptima y de las repercusiones de lo contrario.
El foco está en Guipúzcoa. Bildu manda en el Ayuntamiento de San Sebastián y en la Diputación. Este periódico ha tenido acceso a las opiniones de un núcleo destacado de empresarios locales gracias a uno de sus hoy más que nunca confidentes en el mundo de la política. La palabra es "preocupación", tanto en grandes como en pequeños negocios. El término "temor", que también apunta esta fuente, no va desencaminado. De hecho, algunos de los responsables de destacadas firmas guipuzcoanas "meditan un cambio de domicilio fiscal a territorios limítrofes".
No obstante, el informador desconoce si esta postura es mayoritaria. "Habrá de todo", opina. Muestra de ello es la actitud de Adegi, patronal guipuzcoana, cuyo presidente, Eduardo Zubiaurre, da la bienvenida a Bildu y, preguntado por la capacidad de la coalición para una gestión favorable, expresa que "por qué no van a ser capaces de hacerlo". Lejos de afirmar que percibe incertidumbre entre sus socios, niega este extremo y añade que "hay que dar el beneficio de la duda y confianza a todo el mundo". No es necesaria una indagación profunda para constatar que Adegi no es un bloque y que, pese a lo dicho por Zubiaurre, hay severas discrepancias internas.
Este último punto es conocido de primera mano por Patxi López. Reunido con sus asesores económicos en Ajuria Enea, confirma personal del Gobierno vasco, el lehendakari supo de voz de empresarios que no gusta el acceso directo de Bildu a toda la información fiscal y patrimonial de los contribuyentes. Fuentes del Partido Popular e informaciones servidas por prensa local procedentes de portavoces de la lucha antiterrorista coinciden en señalar que el supuesto final de la extorsión o el llamado impuesto revolucionario no es más que una "tregua táctica" para facilitar que Bildu llegara donde ha llegado.
Más allá del acceso a datos sensibles, el temor se centra en el freno a proyectos como el Tren de Alta Velocidad (TAV) o la ampliación del Puerto de Pasajes, explícito en un programa de Bildu que incluye, entre otras medidas, el incremento del Impuesto sobre Sociedades para empresas con grandes beneficios o la recuperación del Impuesto sobre Patrimonio. "No es tanto el chantaje, ahora en tregua, como una política fiscal propia de Evo Morales o Hugo Chávez, basada en el populismo, el intervencionismo, el control y la presión", apuntan desde el Partido Popular, así como que esta gestión "ralentizará el crecimiento" en tierra de envidiable renta per cápita o tasa de paro en comparación con otras regiones y provincias.
"Hay miedo, nadie se atreve a hablar mal de Bildu porque se juega mucho", explica esta última fuente. Se espera con desánimo el retorno de la extorsión y se teme aún más que la coalición cumpla punto por punto sus promesas fiscales. En ese caso, el cambio de domicilio fiscal ya está preparado. Se desconoce hasta qué punto también el cambio de domicilio propiamente dicho de ciudadanos y familias con pequeños negocios con demasiado en juego como para confiar en los recién llegados.