Chávez no es saludable
martes 05 de julio de 2011, 00:52h
Venezuela celebraba ayer los actos conmemorativos de su bicentenario con la incertidumbre del estado de salud de Chávez. Dicha incertidumbre forma parte de una estrategia perfectamente calculada en los regímenes totalitarios consistente en ocultar todas aquellas informaciones que sugieran alguna debilidad de su caudillo. Cuba y Corea del Norte son otros dos ejemplos de esta práctica; viendo en manos de quién están estos países quedan patentes sus enormes carencias democráticas. En el caso de Venezuela, además, se da la circunstancia de que sus designios se rigen ahora entre Caracas y La Habana, en el más amplio sentido de la expresión.
Así las cosas, es normal que muchos venezolanos se planteen no ya el menoscabo de su soberanía, sino el vacío de poder con Chávez convaleciente. Las dictaduras totalitarias suelen ser personalistas, como es el caso. Y el temor de las autoridades venezolanas es que haya quien cuestione el chavismo si Chávez falta. Esa es precisamente una de las diferencias fundamentales con la democracia: que las instituciones están por encima de las personas. Ni Estados Unidos es Obama; ni España, Zapatero; ni Francia, Sarkozy. Y, desde luego, Venezuela no es Chávez, mal que le pese al autócrata bolivariano.