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Antonio Camacho, nuevo ministro del Interior, y José Blanco, portavoz del Ejecutivo

La mini crisis de Zapatero deja en manos de Rubalcaba el adelanto electoral

lunes 11 de julio de 2011, 19:32h
La remodelación del Gobierno anunciada por José Luis Rodríguez Zapatero da buena fe del poder de Alfredo Pérez Rubalcaba dentro del propio Ejecutivo. A los nombramientos consensuados, según ha reconocido el propio Zapatero, de Antonio Camacho como ministro del Interior y de José Blanco como portavoz del Gobierno se les une la incógnita de cuándo se fijarán las próximas elecciones generales. Una decisión que, como ha quedado demostrado, se tomará para favorecer al máximo las aspiraciones del ya candidato oficial del PSOE.
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha realizado este lunes la que previsiblemente será la última remodelación de su gabinete, un ajuste mínimo para suplir las vacantes dejadas por Alfredo Pérez Rubalcaba que sitúa a José Blanco, hombre de confianza, como portavoz del Ejecutivo.

El hasta ahora número dos de Rubalcaba en Interior, Antonio Camacho, asciende a ministro, y las tres vicepresidencias quedan reducidas a dos: la Vicepresidencia de Asuntos Económicos de Elena Salgado y la de Política Territorial de Manuel Chaves. Unos cambios limitados que, según Zapatero, significan "simplemente" que el Gobierno "sigue trabajando a pleno rendimiento" y que tiene que seguir "pisando el acelerador" para hacer frente a la complicada situación económica y financiera, argumento de máxima actualidad ante las últimas turbulencias en la zona euro.

En la rueda de prensa en la que ha anunciado los cambios, Zapatero ha eludido así hablar de un eventual adelanto electoral porque el objetivo del Gobierno es "trabajar y cumplir sus compromisos". La prioridad es, ha insistido, "mantener la estabilidad, ganar la recuperación y crear empleo", un objetivo "tan exigente" que el gabinete no debe pensar en otra cuestión. De todos modos, y a tenor del anuncio hecho hoy por el jefe del Gobierno, todo parece indicar que la fecha electoral se fijará para beneficiar al máximo las aspiraciones presidenciales del Alfredo Pérez Rubalcaba.

La única sorpresa en la remodelación de hoy ha sido la elección de Blanco, ministro de Fomento, como portavoz del gabinete, ya que todas las quinielas apuntaban a que esa responsabilidad la asumiría el ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui. Zapatero ha esgrimido dos razones: Blanco "conoce bien la acción global que el Gobierno está llevando adelante" y es una persona que tiene una confianza "directa y muy trabada durante mucho tiempo" con él, lo que facilitará su tarea.



El vicesecretario general del PSOE, cuya carrera política ha estado estrechamente ligada a la de Zapatero desde que en 2000 éste se hizo con el liderazgo del partido, le acompañará así en La Moncloa en la recta final de la legislatura. Un nombramiento más esperado ha sido el de Antonio Camacho como ministro del Interior, tras ejercer desde 2004 de secretario de Estado de Seguridad.

Zapatero le ha atribuido hoy parte de los "grandes éxitos" logrados en la lucha contra Eta y ha garantizado que preservará la política antiterrorista desarrollada por Rubalcaba, en esa "línea de presión" y "eficacia" que ha dejado a la banda en una situación de "debilidad profunda".

En lugar de elegir a un nuevo vicepresidente primero, el jefe del Ejecutivo ha optado por pasar a tener sólo dos vicepresidencias y será Elena Salgado, la única superviviente de su primer Gobierno, quien presida los Consejos de Ministros cuando él esté ausente.

Los cambios, de los que informó al Rey el pasado miércoles, se han mantenido en completo secreto a pesar de que, esta vez, Zapatero no los ha fraguado en solitario. Según él mismo ha señalado, "lógicamente" los comentó con Rubalcaba. Y también con Blanco, ya que su entorno ha desvelado hoy que se decidió que no se encargara de coordinar la campaña de Rubalcaba porque ya estaba decidido que fuera el nuevo portavoz del Ejecutivo.

En la rueda de prensa celebrada en La Moncloa Zapatero ha tenido también que desmarcar al Gobierno de las propuestas hechas públicas el sábado por Rubalcaba en su primer discurso oficial como candidato del PSOE.

El Gobierno y el partido, ha subrayado, se mueven en dos planos diferentes y las iniciativas anunciadas deben enmarcarse en el programa con el que Rubalcaba concurrirá a las próximas elecciones generales. "El Gobierno gobierna, es una tarea apremiante en este momento y va a seguir haciéndolo" en interés general, mientras que la tarea del partido es "formular su proyecto político de cara a las próximas elecciones; son espacios que están nítidamente marcados", ha recalcado.

Este martes Camacho, Salgado y Chaves prometerán o jurarán sus nuevos cargos ante el Rey; al asumir sólo la función de portavoz y continuar en el mismo Ministerio, Blanco no pasará por la Zarzuela.
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