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Varios expertos explican qué hay que aplicar con urgencia para salvar la situación

Las recetas para afrontar la crisis económica tras el pánico desatado en la economía europea

sábado 16 de julio de 2011, 13:47h
La crisis que la deuda española que se vivió este martes es a juicio de los expertos un aviso que los mercados lanzan a nuestra economía. Si no se emprenden las medidas necesarias para revertir la situación económica desfavorable y recuperar la confianza en los mercados, España podría vivir un estancamiento de la crisis. Pero, ¿cuáles son las recetas que se deben aplicar para volver a la senda del crecimiento? Los expertos económicos consultados por EL IMPARCIAL tienen la clave. Por M.C
La prima de riesgo alcanzaba la cifra récord de los 380 puntos este martes y el Banco Central Europeo se vio obligado a comprar masivamente deuda española e italiana para mantener artificialmente la estabilidad económica de la zona euro.

La mañana de este martes fue de pánico en toda Europa. La deuda italiana y española disparada, las bolsas cayendo y el fracaso de la reunión del Eurogrupo sobre su segundo rescate a Grecia del lunes presagiaban una jornada complicada y así fue.

Pero, ¿cómo recuperar la confianza de los mercados? ¿Qué hacer para volver a la senda del crecimiento? EL IMPARCIAL ha contactado con prestigiosos economistas que dan las claves para reflotar la economía.

Lorenzo Bernaldo de Quirós es asesor económico externo del Instituto de Estudios Económicos y P.H.D. en Monetary Theory por la Saint Andrews University. Afirma que "Europa ha llegado a una situación límite en la que el contagio de la crisis griega al resto de los estados de la periferia, y en concreto a dos economías tan grandes como son la española y la italiana, pone en cuestión la estabilidad del euro". La razón, a su parecer, es que "se ha perdido muchísimo tiempo" ya que "medidas que habrían sido eficaces hace unos meses o semanas, como una reestructuración de la deuda griega, se han vuelto imposibles".

En este escenario, expone Bernaldo de Quirós, "los mercados van a exigir una acción mucho más contundente, que sería indiscutiblemente ir a algún mecanismo de autoridad fiscal europea como forma de evitar el riesgo soberano de los países". Alemania es clave en este punto, pero "la opinión pública alemana se resiste enormemente a jugar un papel de prestamista en la Unión y, segundo, la única opción sería conceder de facto a este país la capacidad de dictar la política económica de los países de la Eurozona", algo, según Bernaldo de Quirós, "política y socialmente complicado".

En el terreno doméstico, cree necesario un Gobierno "que ofrezca confianza, que no es obviamente el actual", así como "un plan a medio plazo de reformas de austeridad presupuestaria, de políticas liberalizadoras y de oferta que permita a la economía española recuperar el crecimiento". Acometer un saneamiento del sistema financiero nacional con los planes aplicados por el Ejecutivo Zapatero es, para este experto, "absolutamente inviable". Y, "por supuesto –concluye-, es vital reformar el mercado de trabajo, liberalizar los sistemas de entrada y salida del mercado laboral".

Juan Velarde, catedrático Emérito de la Universidad Complutense y miembro de la Fundación de Estudios Sociológicos, cree que lo ocurrido este martes responde a un aviso que lanzan los mercados a nuestra economía.

“Como no mejoren toda una serie de planteamientos económicos les vamos a castigar con una subida enorme de los tipos de interés, con lo que la crisis de ustedes va a continuar”, esto es lo que dicen los mercados. ¿Qué medidas exigen los mercados financieros? “Un recorte serio del gasto público, una mejora de la eficacia del mercado de trabajo y eliminar el poder de las autonomías para romper el mercado continuamente tomando cada una medidas de política económica que chocan con las de otras”, comenta Velarde que añade que, de no aplicarse estas medidas, España quedaría sumida en una “crisis perpetua”, porque “España es un deudor muy peligroso y los dirigentes económicos son los que están señalados con el dedo”.

Además de estas medidas de cariz económico, Velarde apunta a que “el Gobierno actual está en una situación de poco poder en el Parlamento, al no contar con una mayoría absoluta necesita apoyos y las medidas a aplicar se endulzan”. Sin embargo, lo que parece claro es que si se celebraran elecciones y saliese un Ejecutivo con capacidad de decisión y mayoría absoluta “la reacción de los mercados financieros iba a ser considerable porque sabrán que el Gobierno podrá hacer las cosas, no como el actual que tiene que pedir permiso y ayudas para todo”.

“El derrumbamiento absoluto de la economía española, el mundo y los mercados financieros no lo van a permitir, pues somos un deudor tremendo” y “los acreedores, como los bancos alemanes, no querrán una suspensión de pagos”. Sin embargo, “nuestra economía sí podría quedar reducida a unos tipos de interés tan altos, a una situación tan enclenque que llegara a parecerse a la argentina: estancamiento, leves aumentos, tensiones financieras y arrastrar la cola terrible de cinco millones de parados. Desde luego sería una situación muy mala”, concluye Velarde.

En la misma línea se ha pronunciado el catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid y presidente de Transparencia Internacional España, Jesús Lizcano. Aunque considera que “el importante nivel de desconfianza existente actualmente en los mercados es un problema global, y que por tanto necesita una respuesta global, además de inmediata, dada la volatilidad y erraticidad en muchos casos de las decisiones colectivas en el ámbito de los mercados financieros”. Por lo tanto, Lizcano apuesta por una respuesta de dimensión europea. “Es tan necesario como urgente que la propia Unión Europea, por impulso o iniciativa de los líderes de los países más importantes, tome medidas de respaldo y de garantías colectivas y solidarias para dar apoyo y cobertura en los mercados financieros a aquellos países que se encuentran con más dificultades en cuanto a confianza, riesgo, liquidez, e incluso solvencia”.

Como Velarde, el catedrático Lizcano piensa que “la economía española se encuentra en una situación delicada, pero a mi juicio no se puede calificar de realmente peligrosa o de muy alto riesgo”. En todo caso, según Lizcano, “es de esperar que esta situación se corrija en el corto plazo, y que vuelvan a disminuir la prima de riesgo y los costes de la financiación española en virtud de las mencionadas y urgentes medidas que se puedan tomar a nivel conjunto e institucional europeo”.

Sobre lo oportuno de un adelanto electoral de cara a mejorar la confianza de los mercados, Lizcano cree que “quizá fuera bueno que la situación y perspectivas futuras de la economía española, tanto a nivel macro como micro, se pudieran clarificar mediante un adelanto electoral, que pudiera así proporcionar un mayor nivel de certidumbre para el horizonte económico español, como es el que normalmente conlleva el inicio de una nueva legislatura”.

Además, el catedrático explica que aunque pueda parecer que cuatro meses son poca cosa, en materia económica es un plazo importante. “Cuatro meses en el actual contexto económico y financiero puede ser un plazo importante, y de cara a adelantar ese mayor nivel de previsibilidad en el horizonte económico y empresarial español, creo que podría resultar beneficioso tal adelanto electoral”, asegura Lizcano que explica además que ese contexto permitiría “así aclarar el marco económico futuro para los distintos sujetos de la economía española: empresarios, sindicatos, entidades financieras, etc”.



España, Portugal y Grecia: sector público débil y malas perspectivas de crecimiento

El investigador del departamento de Estudios Económicos del IESE, Gonzalo Gómez Bengoechea, piensa que la clave para revertir la mala situación económica de países en el punto de mira como Grecia, Portugal o España, que comparten la misma problemática basada en “un sector público débil con altos niveles de déficit y unas malas perspectivas de crecimiento”, pasan por aplicar “una serie de medidas a corto plazo, que tranquilicen a los mercados y otras a medio y largo plazo que permitan un crecimiento paulatino”.

“La idea de las medidas a corto plazo sería por un lado estabilizar la confianza de los inversores y por otro tranquilizar a los mercados, es decir, situar al país en un estado estable”, comenta Gómez que añade que para lograrlo juegan un papel muy importante “las medidas de austeridad del sector público, que servirán para controlar el déficit y las emisiones de deuda”.

Asimismo, Gómez considera necesarias aquellas medidas que ayuden a “potenciar el crecimiento del PIB y para mantener la balanza por cuenta corriente un poco más estable”.

Sin embargo, el escenario real es que en muchas ocasiones “las medidas de austeridad suelen ser contradictorias con el crecimiento del PIB, porque si se reduce el gasto público y aumentan los impuestos siempre va a tener un efecto negativo en términos de PIB”.
En todo caso, “lo que deben prevalecer son las medidas de austeridad y establecer los mecanismos claros para lanzar el mensaje de que el país se está tomando muy en serio el problema y de que pueden controlar sus emisiones de deuda de manera que éstas no se conviertan en explosivas”.

Una vez la situación esté algo más calmada y la tensión de los mercados comenzara a disiparse deberían implementarse medidas “que aumentaran la competitividad en el medio y largo plazo, que pusieran coto al desempleo y mejoraran la eficiencia en el sistema fiscal en su conjunto”.
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