www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

RESEÑA

J. M. Guelbenzu: El hermano pequeño

domingo 17 de julio de 2011, 15:30h
Destino. Barcelona, 2011. 389 páginas, 19, 50 €
“El único territorio que pisa el ser humano moderno es el de la inseguridad, ésa es la realidad. Antes, la duración y la estabilidad eran valores apreciables que permitían pisar suelo firme. Ahora no es así. Hemos tenido que aprender a vivir con la incertidumbre como referencia”, afirma la jueza Mariana de Marco, protagonista de la serie de novelas policíacas de José María Guelbenzu, firmando como J. M. Guelbenzu para diferenciar esta serie policíaca de sus otras novelas, que comenzó en 2001 con No acosen al asesino, y continuó con La muerte viene de lejos (2004), El cadáver arrepentido (2007) y Un asesinato piadoso (2008) y que llega ahora a su quinta entrega con El hermano pequeño.

Sin duda, para dar cuenta de esa incertidumbre, que se despliega tanto en las existencias y trayectorias personales como en el campo social y colectivo, la narrativa policíaca resulta un más que útil y adecuado instrumento. Porque, más allá de proporcionar gratas horas de absorbente lectura, nos plantea cuestiones de hondo calado, relacionadas con la parte más oscura del ser humano, con ese terreno donde el mal aprovecha todos los resquicios y se cruza la línea de sombra. De ahí que el thriller no sea una literatura menor, y que, como bien apunta el propio Guelbenzu en un artículo sobre Agatha Christie y otros autores del género, “los grandes son siempre grandes y responden a las necesidades de su tiempo”.

El hermano pequeño se inicia, como suele ser canónico, con el descubrimiento de un cadáver, que presenta una llamativa y siniestra singularidad: tiene las manos cortadas y éstas no aparecen cerca del cuerpo, que resulta ser el de una ex modelo erótica. A partir de ahí, empieza una trepidante investigación, de cuya instrucción se ocupa la jueza De Marco, un personaje que es todo un hallazgo por parte de su creador. Mariana de Marco es una muy competente y eficaz profesional, que tuvo que salir adelante tras un complejo y complicado divorcio. Es una mujer fuerte y que no se arredra ante las dificultades. Pero no es, en absoluto, una superwoman y su vida personal está acechada por la soledad y esa incertidumbre a la que, no obstante, trata de hacer frente, pues, como le confiesa a su amiga Julia: “quizá soy juez para intentar que la justicia sea un contrapeso a la incertidumbre. Lo cual, querida, es una ilusión que sólo a veces se cumple”.

Guelbenzu combina aquí, como sucedía en general en las anteriores novelas de la serie -naturalmente, cada una se puede leer de forma autónoma-, las dos grandes vertientes de lo policíaco, esto es, la novela-enigma, que hunde sus raíces en Edgar Allan Poe, y tiene en Agatha Christie a su más conspicua representante, y la novela negra, con Raymond Chandler y Dashiell Hammett a la cabeza (precisamente con una cita de este último se abre El hermano pequeño), que pone el acento en el análisis social. El resultado es una trama que dosifica muy bien la intriga, y no olvida la introspección psicológica ni el cuidado del lenguaje. Así, El hermano pequeño, que ha obtenido el Premio Torrente Ballester de Novela 2010, nos ofrece mucho más que entretenimiento.

Por Rafael Fuentes
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (5)    No(0)

+
0 comentarios