La dimisión de Francisco Camps al frente de la Generalidad Valenciana ha supuesto el ascenso de
Alberto Fabra, actual alcalde de Castellón, a la primera línea política. Una tarea que se presenta ardua porque, al considerable desgaste político y social que ha sufrido el PPCV tras 29 meses de investigaciones, dimisiones y escándalos por la trama del caso 'Gürtel', hay que sumarle el escaso apoyo con el que cuenta Fabra entre sus compañeros de partido.
Arquitecto técnico de 47 años, siempre ha sonado entre los favoritos en las quinielas para suceder a Camps desde que se le imputó un delito de
cohecho pasivo impropio por recibir supuestamente regalos de la trama 'de los trajes', precisamente porque no tiene ningún tipo de relación con este asunto.
Génova ve un valor en alza en este afiliado al PP desde 1982, aunque fue en 2005 cuando dio el salto a la primera línea al convertirse en alcalde de Castellón de la Plana y posteriormente acceder a la dirección del partido como coordinador general, cuando Camps la remodeló tras la salida de Ricardo Costa.
Fabra también es diputado autonómico desde la pasada legislatura, condición indispensable para poder ser designado presidente de la Generalidad, y cuenta con el apoyo de uno de los grandes barones del partido, el presidente provincial del PP en Castellón,
Carlos Fabra. Aunque nunca ha eludido hacer una defensa cerrada de Camps desde su imputación, no ha tenido problemas en admitir que las sospechas de corrupción que recaen sobre algunos dirigentes de su partido podían causar "desconfianza" en el electorado.
Baile de posiblesTras comunicarle a la dirección general del Partido Popular su decisión de dimitir como presidente de la Generalidad sobre las 14.30 horas del miércoles, Francisco Camps empezó a mover ficha para intentar colocar a uno de sus favoritos como sucesor. La que más papeletas tenía para recoger el testigo era su mano derecha en el Gobierno autonómico,
Paula Sánchez de León.
Pero, mientras en Génova se decidía dar un lavado de cara al PPCV, obligando a Camps a dimitir también como líder de los populares en la región levantina, el nombre de
Esteban González Pons empezó a sonar con fuerza.
Sin embargo, la imagen que podría dejar la colocación del vicesecretario general de Comunicación como nuevo Presidente autonómico, similar al
'dedazo' que Mariano Rajoy denunció tras la elección de Alfredo Pérez Rubalcaba como candidato del PSOE a las próximas elecciones generales, y el hecho de que no sea diputado autonómico valenciano hicieron descartar la vía de Pons.
La opción que representaba el consenso era la de
Rita Barberá. Figura con un enorme peso en la región y con el visto bueno de Madrid y del PPCV, la actual alcaldesa de Valencia se mostró inflexible en su negativa a tomar el testigo de Camps. Barberá no quiere que, al suceder a su amigo, la decisión se vea como una traición al hombre al que ha defendido a capa y espada, política y personalmente, durante los últimos años.
Así, Alberto Fabra ganaba enteros. No sólo es un hombre de la total confianza de Mariano Rajoy y de la dirección del PP, sino que también supone una
opción local, puesto que ostenta la alcaldía de Castellón, y cuenta con apoyos de peso dentro del PPCV, no así entre los miembros del Gobierno del dimisionario Camps.
¿Enemigos íntimos?Una vez decidido quién iba a ser el sucesor de Camps, faltaba por aunar esfuerzos para que la decisión pareciera un acto de consenso entre Génova y el Partido Popular valenciano. Lejos de unirse, la elección de Fabra provocó más desunión entre las filas del PPCV. Uno de los más agraviados por la nueva cúpula en la formación autonómica ha sido
Alfonso Rus, presidente de la Diputación de Valencia, que se ha sentido ninguneado por Rajoy a la hora de pactar el futuro del Gobierno autonómico.
A la espera de cambios en el equipo presidencial, Fabra ya ha confirmado que cuenta con todo el gabinete de Camps... por ahora. Es de esperar que en un momento dado quiera rodearse de sus colaboradores y su gente de confianza. A día de hoy, Fabra sólo cuenta con dos "amigos" en el Gobierno valenciano,
Isabel Bonig, ex alcaldesa de la Vall d’Uixó, y
José Manuel Vela, conseller de Hacienda y Administraciones Públicas, y se teme que pueda haber dimisiones en las próximas semanas.
Si bien el resto del gabinete no le es del todo hostil, sí es verdad que se sabe que algunos de ellos
tienen el tiempo contado como consejeros y que la persona que les nombró para el cargo se ha visto obligado a dimitir por las circunstancias y por la presión a la que le ha sometido Génova.
Nunca ha sido elegidoFabra llegará a la presidencia de la Generalidad sin haber sido elegido para el cargo en unas elecciones, al igual que ya sucedió en 2005 cuando accedió a la alcaldía de Castellón.
En ambos casos Fabra ha accedido a los cargos tras haber dimitido el dirigente anterior. En 2005 ocupó la alcaldía para sustituir a
José Luis Gimeno, que decidió dimitir de su cargo y que fue quien le introdujo en la política cuando contaba con apenas 27 años, y ahora, llega a la presidencia de la Generalitat para relevar a Francisco Camps.
Alberto Fabra, que en las elecciones del pasado 22 de mayo sí revalidó en las urnas la
mayoría absoluta de la que ya disponía al frente del Ayuntamiento castellonense, accedió como concejal en el consistorio de Castellón en 1991 y es alcalde desde 2005.
Además, se da la circunstancia de que Alberto Fabra fue nombrado coordinador general del PPCV en noviembre de 2009 tras la destitución de
Ricardo Costa al frente de la secretaria general del PPCV y portavoz del PP en el Parlamento tras hacerse público parte del sumario del caso 'Gürtel' en el que aparecía su nombre.