Ante Iberoamérica, ¿qué hacer en Europa? (I)
miércoles 02 de abril de 2008, 21:07h
El año 1947, Europa dio un giro, que fue cada vez más claro, hacia la ortodoxia económica. Abandonó veleidades proteccionistas, ampliando los mercados, en un proceso que va desde la OECE a la Unión Europea. Sucesivamente comprendió la importancia de los desequilibrios macroeconómicos, y también comenzó a vigilarlos gracias al sistema de Contabilidad Nacional, también para la OECE, de Stone, que acabó llegando al actual Sistema Europea de Cuentas SEC-95. La unificación monetaria que ya existe en la Eurozona, tiene sus balbuceos primeros con la Unión Europea de Pagos, y tras las vicisitudes de la Serpiente Monetaria y el Sistema Monetario Europeo, ha llegado a ese mundo, de creciente peso, gobernado por el Banco Central Europeo. De 1947 a 2008 el esfuerzo continuo europeo es evidente, y esto le ha conducido a un proceso de ampliación y, naturalmente, de búsqueda, como gran potencia económica que es, de ampliaciones o vinculaciones con ciertas realidades. Ahí están los debates sobre Turquía y la ampliación hacia el Oriente Medio; en España mucho se ha comentado lo que puede suceder en relación con los países africanos lindantes con el Mediterráneo; existen fintas hacia una posible vinculación, en alguna forma, de lo que se llama a veces “la Unión del Atlántico Norte”, que afectaría a Norteamérica y a la Unión Europea; más de una vez se han dado vueltas, dentro del impulso que posee Rusia -uno de los integrantes del BRIC, o sea Brasil, Rusia, India y China y su indudable carácter europeo, con lo que se alcanzaría Vladivostock y Europa se asomaría al Pacífico; o bien se piensa en reforzar los lazos con los países ACP, de África esencialmente, con su impacto gigantesco en el África subsahariana. Y he aquí que en esa lista falta Iberoamérica. Merece la pena analizarlo en el próximo artículo.
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Economista
Juan Velarde Fuertes es catedrático emérito de Economía
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