El Alzamiento mediático
José Antonio Ruiz
x
jantonruytelefonicanet/9/9/20
viernes 22 de julio de 2011, 21:48h
Y Janli Cebrián le clavó la estaca a Pepe Luis… Brácula. Condemor. El pecador de la pradera. 1997, Álvaro Sáenz de Heredia, con Chiquito de la Calzada en el papel estelar de protagonista.
Y Juan Luis (Cebrián) le dijo a Alfredo (Pérez Rubalcaba): ¡Te quiero un huevo! Para estar así, ¿Por qué no nos casamos? (…) Boda de conveniencia político-periodística a la vista. ¡Vivan los novios! Just married! Menú del banquete: faisán a la vasca. ¡Que se besen!
Y entretanto, el progenitor de ZP, presidente en defunciones de esta España de cuerpo presente, llega a la siguiente convicción: «No es amor de padre, pero mi hijo es el único del desfile que no lleva el paso cambiado».
Y en estas que el Diario del Régimen, el BOE socialista por prescripción felipista, por fin ha caído en la cuenta, aunque con varios telediarios de retraso, que el país amenaza «ruina» y que la de José Luis ha sido la gobernación de un iluminado que llegó a presidente para demostrar a todo el orbe terráqueo que cualquiera puede ser estadista.
Con lo que me barrunto que no contaba el interfectus, es que se tuviera que marchar, echando leches, porque lo dispusiera por decreto un antiguo jefe de informativos de la televisión franquista: ¡Queda inaugurado el pantano!
A la vejez viruela, los hay que han descubierto su tardía vocación de secretaria y quieren gestionarle a Rodríguez la agenda del The End, urgiéndole a que rinda un último servicio a su país abandonando el poder cuanto antes, coincidiendo con el fin de la era Soyuz de los transbordadores espaciales de la NASA. ¡Fíate de los aliados mediáticos, que acabarán siendo tus verdugos! En México, un equipo de antropólogos ha hallado pruebas de una tribu que se “cenaba” a los suyos.
Conociendo el modus operandi de Juan Luis, doy por hecho que nada es casual, ni siquiera el detalle de la fecha elegida (18 de julio) para declarar el «final de ciclo», la «carencia de liderazgo» y, en suma, la «insoportable levedad» de Zapatero.
Pero ¿Qué ha pasado entre ayer y hoy para que El País se haya caído del guindo y haya disparado el cañón de Bertha con un editorialazo inquisidor? Pues que Cebrián ha tenido uno de sus famosos ataques de vanidad, y ha querido comprobar que sus sermones periodísticos le siguen marcando el paso a la tropa de Moncloa y Ferraz. Y como tonto no es, sabe que no le queda otra que apostar por el caballo de Rubalcaba, postulando su candidatura por la vía de urgencia a la secretaría general del PSOE, donde en su momento le puede ser de mucha utilidad, sabedor de que son las únicas agarraderas que le quedan al uno y al otro una vez que Alfredo salga trasquilado de las Generales.
Sólo el químico es capaz de hacer que las aguas vuelvan al tubo de ensayo, declarando sibilinamente su amor por Prisa. Y eso se consigue restituyendo a los Cebrianes al rango de socios preferentes, con carácter de exclusividad; o lo que viene a ser lo mismo, poniendo en su sitio a los chicos de Barroso, Roures & Cía., o sea, a Público y a La Sexta, que durante el reinado de Zetapé han sabido explotar como nadie su privilegiada condición de “favoritas”, provocando el consiguiente ataque de cuernos en el cuartel general de Miguel Yuste 40 y en Gran Vía 32 (El País y la SER).
La conclusión es más bien de Perogrullo, pero difícilmente cuestionable: al diario El País se la trae al pairo lo que pase con el país. El periódico adicto no pide un adelanto electoral por el bien del país, sino por el bien del negocio. Al académico, el mismo que durante tantos años ha sido el director del coro mediático socialista, le importa un huevo lo que pase con España; a él lo que de verdad le mola es comprobar que sigue siendo un multimillonario influyente, porque lo que dice va a misa y no cae en saco roto como las fabulaciones de cualquiera de los “insignes” miembros de la caverna mediática.
Lejos están los tiempos en los que el “Grupo Risa”, a humorístico decir de Martín Prieto, vivía de su alianza interesada con el PSOE y de su virginidad iniciática. Hoy pintan bastos, y como escribe Anson, el presidente circunflejo ya no depende del Grupo Prisa para ganar las elecciones»..., ni tampoco para perderlas. Para eso ya tiene a Público, tan libelo imbebible como La Sexta.
Lo de Cebrián se veía venir, desde que se tomó tan a pecho la traición zapaterina que supuso la decisión estratégica de dar cuerda a un panfleto izquierdista y a una tele de propaganda, a fin de no estar al 100% a expensas de los rebotes del desaparecido Polanco o de los antojos de su escudero.
Prisa: ¡Ay, pena, penita, pena! Exceptuando a Lola Flores, nadie canta la copla con tan honda amargura como Janli, que debiera valorar la posibilidad de montar un karaoke online, a pie de chiringuito playero, a medias con Georgie Dann, porque sale el menda a cante por verano.
La canción del verano 2009 no fue una de un tal Pitbull (otra eminencia) vacilando a unas macizotas, sino la que entonó en El País (Tribuna del viernes 21 de agosto) el entonces consejero delegado de Prisa, a cuenta de la TDT de pago.
Escribió el hoy capataz de Liberty que «La ideología no es ninguna frontera para la incompetencia. Tampoco para la corrupción. La sospecha de que la verdadera urgencia para la aprobación del decreto ley es favorecer los intereses de una empresa cuyos propietarios están ligados por lazos de amistad al poder ha sido sugerida incluso por aquellos que han aplaudido la medida. Gobernar para los amigos desdice de la transparencia exigible a cualquiera; hacerlo mediante un procedimiento excepcional supone un motivo más de preocupación para los votantes que creen en la moralidad de las propuestas de los políticos».
¡Qué poco acostumbrados estaban en Prisa a sufrir en carne propia los nocivos efectos secundarios de la misma vacuna perruna que durante los treinta años de poder “para político” ellos han estado recetando para agravar la tosferina mediática ajena!
Y en estas que Pepe Bono se convirtió en Emperador de Japón, dispuso el destierro a Benidorm de Miguel Sebastián, y abrió una tienda de corbatas en la carrera de San Jerónimo en homenaje a Bob Dylan: Forever Young.
«Hay dos maneras de estropear la letra, hijo, la masturbación y el periodismo, así que tú verás» -le dijo su padre a Alvite. El joven y talentoso José Luis, sin privarse de lo otro, decidió entonces encarrillar su vida profesional como periodista, que era una cosa que sobre la masturbación tenía antes la ventaja de que no había que bajarse los pantalones. (…) Debe ser que eran otros tiempos.
|
Periodista
|
jantonruytelefonicanet/9/9/20
|