Ejemplo de civismo en Noruega
miércoles 27 de julio de 2011, 02:02h
Si algo ha puesto de relieve la salvaje matanza perpetrada por Anders Breivik ha sido la impresionante madurez democrática de la sociedad noruega. Mientras el resto del mundo ponía en entredicho la eficacia de la policía local, que se demoró 45 minutos después de que el asesino empezase a disparar a la gente en llegar al lugar, los ciudadanos cerraban filas en torno a sus agentes. Dan por buenas las explicaciones de las autoridades -por lo demás, bastante bien fundamentadas-, e intentan pasar una de las páginas más negras de su historia del mejor modo posible: juntos.
En otros sitios, posiblemente ya se estaría polemizando sobre las motivaciones del autor -o autores-. No en Noruega. Izquierda y derecha del país escandinavo han mostrado cuál debe de ser la forma de conducirse ante hechos semejantes, dando un ejemplo de civismo al mundo del que más de uno debería tomar buena nota. Los desvaríos de un loco -nadie en su sano juicio mata a casi un centenar de personas, sean cuales sean sus “razones”- no pueden condicionar la convivencia de toda una nación. Sacarle esquirlas a ciertos temas es tan ruin como cainita. De haber sido esa y no otra la actitud de determinadas personas el 11 de marzo de 2004 en España, a lo mejor las cosas ahora serían diferentes.