Chávez y su temor a la palabra "muerte"
lunes 01 de agosto de 2011, 07:35h
En su cumpleaños número 57, el caudillo venezolano, Hugo Chávez -además de soplar las velas del pastel e interrumpir su reposo médico para saludar, cantar y bailar a sus seguidores que le esperaban en el “Balcón del Pueblo” del Palacio de Miraflores- el mandatario ordenó, en una de sus vehementes consignas políticas, eliminar la palabra “muerte”, o cualquier alusión a ésta. Tras doce años de “Patria, socialismo o muerte”, ahora el chavismo ha de enunciar “Patria socialista y victoria”. Por lo visto el cáncer ha hecho que Chávez se percate de su propia mortalidad, pese a que en sus 12 años de gestión se le ha prestado poca atención al elevado índice de homicidios que registra Venezuela a causa del hampa que, en 2010 superó a Ciudad Juárez con 14.000 muertes, y que no ha dudado en profanar la tumba de héroes de la patria y de la independencia de las Américas, como Simón Bolívar o Francisco de Miranda, sometiendo sendos restos a estudios forenses para supuestamente determinar las causas reales de la muerte de aquellos próceres.
El presidente venezolano, aquel que ha tratado a su país y al legado de “El Libertador”, como si fuera de su propiedad, vuelve a manipular las circunstancias a su antojo. Ahora que padece una enfermedad de riesgo, que requiere cuidados y tratamientos, prefiere vendarse lo ojos y omitir de su glosario político la frase “muerte”, la misma que inspiró, durante el golpe del 11 de abril de 2002, a un grupo de oficialistas a disparar contra la población civil desde un puente en el centro de Caracas.
Un socialismo y una patria con la abundancia y los recursos necesarios para crear seguridad y hospitales públicos de calidad para que el pueblo, al que él tanto alude, pueda tener acceso a la salud gratuita y los enfermos de cáncer tengan los beneficios de una sanidad que le garantice el derecho al tratamiento al que él se está sometiendo en Cuba. Mientras Chávez se somete a quimio y a los exámenes médicos en La Habana, miles de pacientes oncológicos en Venezuela ven su tiempo expirar por la falta de quipos y dinero para salvarse la vida.
Durante 12 años, Chávez ha jugado con los vivos y los muertos de Venezuela y, ahora que se encuentra ante un contexto que le recuerda que no es inmortal, le da miedo la sola mención de la que hasta ahora ha sido una de las palabras que más ha abanderado su estandarte político: “muerte”.