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crónica política

De Perejil a la Alhambra, poco trecho

miércoles 10 de agosto de 2011, 21:48h
Los veranos parecen turbulentos para las relaciones hispano-marroquíes. Si hace nueve años, en julio de 2002, se producía el conflicto de Perejil, este miércoles, 10 de agosto, la polémica vuelve a estar presente. Y todo, por una información publicada en la web “Nador City” que recogía con palabras textuales del ministro de Cultura del Reino alauí, Bensalem Himmich, la reclamación de su Gobierno al Ejecutivo español y la Junta de Andalucía de la mitad de los beneficios económicos que se obtienen cada año por las visitas turísticas a la Alhambra de Granada.
Día de “ferroagosto”, como se denomina en el argot periodístico a este mes. Falta de noticias o las mismas de todos los años por estas fechas. Pero de repente surge la sorpresa. Julio es un mes con muchísimas más informaciones, pero tampoco deja de sorprender con acontecimientos que dejan impávidos a los españoles. En 1997, el asesinato de Miguel Ángel Blanco. En 2002, el conflicto de Perejil. Y hoy, 10 de agosto, una información con palabras entrecomilladas del ministro de Cultura marroquí, que ha vuelto a poner sobre la mesa el estado de las relaciones del Gobierno de Zapatero con Rabat.

Según las fuentes consultadas por “El Imparcial”, es “evidente que no se puede hacer un paralelismo entre situaciones anteriores y estas declaraciones del ministro de Cultura marroquí”. Pero, “si el río suena, agua lleva”. La Alhambra ha sido un punto de interés para Marruecos desde hace años. En 2003, la entonces consejera de Cultura de la Junta de Andalucía, Carmen Calvo, y posteriormente ministra del Gobierno del Reino de España, defendió la presencia de un representante del Ejecutivo de Rabat en el patronato de la Alhambra.

El Gobierno marroquí se ha apresurado a desmentir estas informaciones asegurando, según su portavoz, que “es una broma que no provoca sonrisas y es una forma de enturbiar las relaciones hispano-marroquíes de forma poco responsable”. Pero según fuentes diplomáticas consultadas por este diario, los desmentidos marroquíes “los conocemos de sobra”. “La ocupación de Perejil fue desmentida una y otra vez alegando que se trataba de una operación de lucha contra el narcotráfico, hasta que nuestros soldados llegaron allí y vieron como habían implantado dos banderas marroquíes como símbolo del nuevo estatus del islote”.

Ahora, según los mismos medios, el ministro de Cultura marroquí “puede haber querido aprovechar el momento de debilidad del Ejecutivo español para abrir un nuevo frente de conflicto, utilizando la Alhambra como excusa para conseguir otras contrapartidas”, antes de que llegue otro Ejecutivo “salido las urnas, de un signo u otro, que tenga líneas claras sobre las relaciones entre los dos países”.

Bildu, mientras, ha vuelto a hacer una de las suyas. El PP y el PSE han denunciado que la bandera de España ya no ondea en el Ayuntamiento de San Sebastián. ¿Vuelta a la guerra de las banderas y al incumplimiento de la ley por parte del Ayuntamiento donostiarra? No. La explicación para la coalición que apoyan Eta y Batasuna es más sencilla: “La bandera se ha enrollado en el mástil por efecto del viento”. Como diría Trillo, “manda huevos”. Y en el mismo sentid, señalan las fuentes consultadas, “menos mal que no se trata de un viento duro de levante, porque si no, a ver donde acaba la bandera”.
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