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barcelona 3 real madrid 2

Las genialidades de Messi dan la victoria al Barcelona en el primer título disputado entre los dos grandes

jueves 18 de agosto de 2011, 01:09h
Lionel Messi se erigió como héroe azulgrana al protagonizar la victoria por 3-2 del Barcelona sobre el Real Madrid en el partido de vuelta de la Supercopa de España. El argentino marcó dos goles y dio la asistencia del primero a Iniesta. Los goles de Cristiano y Benzema fueron insuficientes para lograr el primer título oficial de la temporada, que se vuelve a quedar en Barcelona. Una tángana en el descuento empañó una final en la que se jugó un fútbol de alto nivel por parte de los dos conjuntos.
Para el partido de vuelta de la Supercopa, Guardiola dejó de lado las sorpresas y presentó el mismo once inicial que conquistó la Liga de Campeones en Wembley. Por su parte, Mourinho sólo cambió a Coentrao por Marcelo en el lateral. El portugués volvía apostar por su ‘cuarteto’ ofensivo con Özil, Cristiano, Di María y Benzema.

Con estos ingredientes, la primera parte deparó un espectáculo futbolístico de primer nivel. Barcelona y Madrid fueron fieles a su estilo. Los azulgrana buscaron el control del balón y los blancos apostaron por una asfixiante presión y verticalidad.

Tras unos primeros quince minutos donde ambos equipos dejaron claras sus apuestas, un genial pase de Messi desde el centro del campo dejó solo a Iniesta ante Casillas. El héroe del Soccer City levantó con elegancia el esférico sobre el capitán blanco y certificó el primer gol del encuentro con el primer tiro entre los tres palos.

El gol no pareció afectar a los pupilos de Mourinho y cuatro minutos después lograron el empate. Tras un córner, Benzema recogió el balón en el pico del área y su tiro a media altura fue desviado por Cristiano Ronaldo hacia el fondo de la red.

Con el empate, los jugadores del Madrid siguieron con su presión y atosigaron la portería de Valdés una y otra vez forzando al cancerbero blaugrana a efectuar varias paradas antológicas. Una de ellas desvió a la madera un fuerte chut de Cristiano Ronaldo que se colaba en la portería. Corría el minuto 25 de partido.

El Barcelona no se amilanó ante la muestra de fortaleza del Madrid y también llegaba con peligro a las fronteras de Casillas. Pedro, en un primer momento, y luego Messi, obligaban a efectuar nuevas apariciones de ‘el santo’ para evitar el segundo.

Tal y como pasó en la ida, Lionel Messi volvió a ejercer de estrella y tras un saque de esquina en los últimos minutos del primer tiempo, batió a Casillas tras una asistencia de Piqué con el tacón. Los azulgrana volvían a ponerse por delante justo antes de la retirada a vestuarios.

El ‘otro’ fútbol estropea un gran partido
Toda la intensidad que en la primera mitad se convirtió en un partido intenso de ida y vuelta con un gran fútbol de por medio, degeneró en un segundo tiempo cargado de entradas bruscas, parones y tánganas.

A partir del minuto 60, el Barcelona empezó a notar el cansancio y el Madrid se convirtió en el dominador del encuentro. Los tres cambios de Mourinho estuvieron destinados a la remontada, con Marcelo, Higuaín y Kaká por Khedira, Di María y Özil. Los tres de Guardiola, Adriano, Keita y Cesc, a apuntalar las escasas energías del centro del campo azulgrana.

El esfuerzo del equipo capitalino fue recompensado con un tanto que sirvió de metáfora a lo vivido en la segunda parte. Tras un córner en el que volvieron a fallar unos centrales que no tuvieron su mejor día, el esférico acabó en los pies de Benzema tras un pequeño barullo y el francés mandó el balón al fondo de la red.

De nuevo a tres minutos del final, el Barcelona logró tejer una jugada de tiralíneas protagonizada por un Lionel Messi vestido en la noche de este miércoles con el traje de mejor jugador del mundo. El argentino se quedó de nuevo frente a Casillas y no dudó ni un instante para marcar el que, a la postre, sería el gol de la victoria y el título.

Ya en el descuento, una dura entrada de Marcelo a Cesc en las cercanías de la zona técnica, dio pie que florecieran las más bajas pasiones tras la tensión acumulada. Un reguero de golpes, insultos y empujones entre jugadores y cuerpos técnicos puso una imagen final indigna del espectáculo futbolístico visto en el césped hasta ese momento. El balance se quedó en roja para Marcelo, por la entrada, y para Villa y Özil por la tángana.

Así pues, un último minuto de furia pone un triste epílogo a una serie de clásicos que demuestra que, cuando se trata de jugar al fútbol, los dos grandes equipos de España son difícilmente superables.
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