El Gobierno ha aprobado dos medidas que no solucionan el problema de la deuda, pero lo aminoran en 2011, aunque sea a costa de futuros ingresos. Mientras, una agencia de calificación ha rebajado el rating que otorga a la deuda española hasta AA.
Una casa de calificación crediticia, la canadiense
DBRS, ha rebajado el rating de la deuda española a AA, y de perspectiva estable a negativa. La decisión se adopta por “los efectos potencialmente adversos del rápido aumento de la incertidumbre en los mercados financieros y en las condiciones financieras para el conjunto de la economía, así como en los mayores riesgos del panorama de crecimiento de EEUU, que podrían afectar tanto a Europa como a la recuperación de España, que se basa en las exportaciones”.
DBRS reconoce los avances realizados hasta el momento, pero se queja de la
complacencia del Gobierno con las reformas. La agencia dice que independientemente del resultado electoral, España está abocada a tomar más medidas de ajuste y más reformas, y cita en concreto la laboral. Y añade que la perspectiva de España puede mejorar, pero si no se hace lo que debemos y la economía global se deteriora todavía corremos mucho peligro.
Por cierto, que DBRS advierte de la posibilidad de que
España no cumpla sus objetivos de déficit que, recordemos, están fijados en el 6,0 por ciento para 2011. Y este viernes hemos sabido que el ministro de finanzas de Bélgica ha adelantado que los socios del euro prevén que los países que incumplan el Pacto de Estabilidad y Crecimiento cedan “una parte de su soberanía presupuestaria” al gobierno de la eurozona. Es decir, a la institución de que hablaron Merkel y Sarkozy. Recordemos ahora que los primeros en saltarse esos criterios fueron... Francia y Alemania. ¿Alguien se imagina a estos países cediendo parte de su soberanía fiscal?
Continúa la saga de
Standard & Poor’s. El Gobierno federal de los Estados Unidos quiere meterle el dedo en el ojo a la agencia y está investigando si los gerentes de S&P impidieron a sus analistas otorgar calificaciones bajas a bonos hipotecarios. Es la conocida historia de que las malas hipotecas, las subprime, se metían en paquetitos, en los que había otras hipotecas más sanas, y sobre los que se emitían unos bonos. Las agencias daban las máximas calificaciones a estos bonos y de este modo se permitió que la bola de nieve de la deuda mala siguiese cayendo a gran velocidad y siendo cada vez más grande. Sólo que el Departamento de Justicia acaba de descubrirlo justo cuando S&P ha rebajado la calificación de la deuda soberana. Desde aquí dijimos que no tendría mucha relevancia, y parece de hecho no tenerla. La tormente financiera ha aumentado la demanda de productos seguros, lo que ha provocado compras masivas de bonos alemanes... y estadounidenses.
En este contexto, el Gobierno ha tomado tres medidas. 1)
Rebaja del IVA de la vivienda del 8 al 4 por ciento. El objetivo es rebajar el stock sin vender y aliviar a los bancos. Pero como es una medida temporal, hasta fin de año, en realidad lo que hace es adelantar las compras, lo que permitirá enjugar parte del déficit antes de las elecciones. 2) Que las grandes empresas
paguen antes lo que les quita el Estado por medio de Sociedades, lo que les permitirá ingresar, también antes de las elecciones y a tiempo para cumplir el déficit de 2011, 2.500 millones. 3) Recorte del
gasto farmacéutico.