RESEÑA
J. G. Farrell: Disturbios
domingo 21 de agosto de 2011, 02:10h
J. G. Farrell: Disturbios. Prólogo de John Banville. Traducción de J. M. Álvarez Flórez. Acantilado. Barcelona, 2011. 537 páginas. 25,00 €
Reconozco no haber oído hablar de J. G. Farrell hasta ahora. Puede encontrar una breve descripción de su vida en internet, en donde explica alguno de sus títulos y su muerte, con cuarenta y cuatro años en una bahía de Irlanda. Tampoco debía de ser un héroe de masas porque han tardado cuarenta años en otorgarle el premio ya perdido “Man Booker” en el año 2010, tras su publicación en 1970. Ya lo había ganado en 1973 con El sitio de Krishnapur. Estas dos novelas, junto con La defensa de Singapur, prevista su edición para el año 2012, conforman La Trilogía del imperio.
El argumento de esta novela comienza con el viaje del Mayor Brendan Archer a Irlanda, concretamente a Kilnalough, al Hotel Majestic, con el fin de conocer a su prometida (con la que lleva carteándose tres años tras un breve encuentro). Finalmente el compromiso no tendrá lugar pero marcará el inicio de una relación casi de dependencia entre el inglés y el ruinoso hotel. Las descripciones sobre los habitantes del hotel, a partes iguales entre viejas fantasmales y hordas de gatos, son de lo mejor de la novela. Han creado su propio ambiente, casi mágico, detenido en el tiempo y ajeno a la Irlanda de 1919 cuya lucha por la independencia está en su momento álgido.
Tengo que decir que esperaba un mayor desarrollo de la novela. Se centra demasiado en la narración del punto de vista de los habitantes del hotel, de su apatía, de su patriotismo inglés en Irlanda. Y por oposición, podría uno esperar una intervención arriesgada por parte del protagonista, quien también es descrito como alguien lento y pausado, a quien le cuesta reaccionar. Además, establece una relación casi filial con Edward Spencer, padre de su prometida, responsable del hotel y con atisbos de locura. Tal vez estos dos personajes son los símbolos de los que se sirve Farell para la ilustrar la decadencia del Imperio británico.
El texto merece la pena ser leído en clave de tragedia cómica, con toques de humor negro, y no buscando una descripción histórica sobre las revueltas en Irlanda de principios de siglo. Los patriotas ingleses son caricaturizados al extremo y nadie parece comprender ninguna visión opuesta, excepto el Mayor Archer, quien acaba solidarizándose con la causa irlandesa. Merece también la pena por la excelente traducción y por la cuidada edición que suelen presentar todos los textos de la editorial Acantilado.
Por Mayte Ortega