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RESEÑA

Antonio Orejudo: Un momento de descanso

domingo 21 de agosto de 2011, 02:22h
Antonio Orejudo: Un momento de descanso. Tusquets. Barcelona, 2011. 248 páginas. 17 €
En la última novela de Antonio Orejudo destaca una hebra central que hilvana por entero toda su producción narrativa muy por encima del destacado uso del humor, lleno de matices y gradaciones, por el cual el autor opta, con el que a tantos lectores distrae y, a la postre, pespuntea sus narraciones. Ese hilo rojo zurce la multiplicidad de interpretaciones y visiones de la realidad y con ella la intrincada, por compleja, y nebulosa relación mantenida con la ficción. Descubre así el autor un acentuado interés por la confrontación de la realidad a través de la escritura, sostenido, sin duda, con humor de buena ley, desde su novela inicial, Fabulosas narraciones por historias, reeditada hace pocos años, o el formidable texto de Ventajas de viajar en tren (2000) donde exploraba la milimétrica individualización de las voces narrativas, dando a cada personaje, a cada voz, profunda entidad. Hasta su anterior libro, Reconstrucción, donde se adentró en una investigación histórica novelada, transpira dicha problemática.

Un momento de descanso resulta una falsa autobiografía donde el narrador toma del propio autor nombre, profesión (pues será profesor como también es Antonio Orejudo) y otros particulares para desgranar y poner en solfa las peregrinas vicisitudes del mundo universitario gracias al casual y fantasmagórico (se describe como la “aparición de un fantasma” y desde aquí todo resulta ya puesto en duda) encuentro con un viejo amigo de Facultad y colega de profesión. Esto origina el relato de las variadas corruptelas y miserias que padece el sistema académico, desde el abuso grosero y provinciano de las Universidades españolas hasta la tiranía de las minorías, lo políticamente correcto y el puritanismo estadounidense. Como bien se dice en estas páginas, esta pudiera haber sido una “novela de campus”, de la que, por cierto, muchos esperamos una gran obra, pues mucha es la tela que cortar en la triste realidad académica española.

Entre realidad y ficción surgen ciertos problemas de verosimilitud narrativa que quedan sarcásticamente, por cercanos a la realidad, formulados en la página 175, posible clave de lectura del libro entero. Aquello que pudiera doler a una verosimilitud “realista”, salvado aquí por los pelos, no debe ser tenido en cuenta sino como una provocación narrativa más, una “astracanada” (como propone la novela) y última vuelta de tuerca. En resumen, el fascinante poder transmutativo de la palabra que en momentos álgidos bien controla Orejudo. Como la delirante oposición universitaria, en cierto modo no tan distante de la realidad, o la lección inaugural de curso académico. Además, no otra cosa se puede exigir al narrador de un texto que cuenta como se sometió a un tratamiento experimental con estimulación magnética con el cual despertó su imaginación, mezclando fantasía con realidad. Con todo, el concatenamiento de voces diversas, siempre puestas en duda, desde el narrador en adelante, permite contemplar el discurrir de varios puntos de vista que se confrontan para rebatir la verdad y cuestionar por igual la realidad textual. Novela bien escrita, divertida e interesante por lo anterior citado. Ante tanta banalidad literaria debemos seguir la pista, más allá del humor con el que se envuelve, a este buen escritor.


Por Francisco Estévez
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