Crónica económica
Vuelve el santo temor al déficit
martes 23 de agosto de 2011, 20:48h
Zapatero se ha hecho del Tea Party. Ha asumido como propia una medida que los de esta coalición social han propuesto para los EEUU: fijar la prohibición de incurrir en déficit en la Constitución. De salir adelante, el déficit cero impuesto en la Constitución puede ser muy importante.
En la mañana de este martes se debatían en el Pleno de la Cámara Baja las tres últimas medidas propuestas por Zapatero para aminorar el déficit, y que ya comentamos aquí: 1) Rebajar el IVA sobre la vivienda del 8 al 4 por ciento. Eso llevaría a adelantar las compras, con lo cual podrían incluso aumentar los ingresos en 2011. Además ayudaría a bancos y cajas a deshacerse de su stock de viviendas sin vender. 2) Exigir a las grandes empresas que paguen hoy una parte del Impuesto de Sociedades que liquidarán dentro de dos años. “Pan para hoy y hambre para mañana”, como le ha dicho Mariano Rajoy, pero hoy ZP está en el poder y mañana estará, previsiblemente, Rajoy. Y 3) Fomentar los genéricos para ahorrar costes sanitarios.
Pero Zapatero es dado a sacarse conejos de la chistera. Ya adelantó los 2.500 euros del cheque bebé en un pleno como este, y su entonces ministro de Economía, Pedro Solbes, se enteró in situ, en el banco azul, según pronunciaba Zapatero sus palabras. El conejo de este martes era el mandato constitucional de un presupuesto equilibrado.
Recordemos que esta era una de las propuestas hechas por Angela Merkel y Nicolas Sarkozy, los que se creen con “especiales responsabilidades” en Europa, tras su reciente reunión. El Gobierno de Zapatero ha sido siempre reacio a ello antes de las palabras de Merkel y Sarkozy del 16 de agosto. Mariano Rajoy, que ya ha adelantado su apoyo, hizo la misma propuesta hace un año y le pusieron como no digan dueñas. Pero no ha pillado a todos por sorpresa. Zapatero se lo adelantó al propio Rajoy. Rubalcaba, que era contrario a ese grillete al gasto público, se dejó convencer por Zapatero. CiU también estaba al tanto.
Después de modificar la Constitución hay que convocar elecciones. Pero como ya están convocadas, se puede aprovechar ello para sacar la modificación adelante. Ahora, queda poco tiempo. Tiene que presentarse antes de este viernes. Y se convocarían dos plenos extraordinarios, uno para el 30 de agosto y otro para el 1 de septiembre. El Gobierno necesita el apoyo de 3/5 de la Cámara, y lo tiene asegurado con el sí del PP. Ni legal ni políticamente se necesita más, pero sería conveniente contar con algún apoyo adicional. No cuenten con IU, pero tendremos una ocasión perfecta para ver si CiU es tan razonable económicamente como le gusta presumir o no.
¿Qué sentido tendría este cambio constitucional? Una forma de verlo es lo que ha dicho el propio presidente del Gobierno: Dice que “reforzará” el compromiso del Gobierno con “las medidas de consolidación” y ayudará a “fortalecer la confianza de los inversores a medio y largo plazo”. Pero ¿por qué? Porque con una regla constitucional que impida los déficit ocurrirá que los gastos que se aprueben cada año sólo se podrán financiar con los impuestos de ese año, lo cual tiene muchos efectos beneficiosos. Limita el gasto a las disponibilidades fiscales, lo cual cercena la carrera del gasta hoy que ya le tocará al político del futuro y a sus votantes arreglárselas como puedan. Es más democrático, porque fuerza a los votantes a ser más responsables, y no les permite votar beneficiarse hoy de lo que tengan que pagar ellos o sus hijos en el futuro.
Además, con déficit cero no se acumula deuda, con lo cual la deuda remanente del Estado será cada vez más manejable. Sí, eso hace que nuestro Estado sea cada vez más fiable. Pero tiene una limitación, que hasta que no se imponga a las comunidades autónomas o no se opte por una completa responsabilidad fiscal de cada administración (que cada una se pague sus gastos con sus ingresos), el desmadre autonómico, parcialmente financiado por el Estado, puede limitar su eficacia.
Pero hagamos un poco de historia. La idea de una “Constitución económica” con normas como el déficit cero fue propuesta por el considerado padre de la teoría de la Elección Pública (Public Choice), James Buchanan, Premio Nobel de Economía. Era una medida absolutamente razonable pero que muchos calificaban de absurda y peligrosa. Era fijar en una Constitución un uso hacendístico que prevaleció en el XIX y cuyos resultados fueron buenos. Era recuperar, como se hace ahora, el “santo temor al déficit” del que se hablaba en España. En nuestro país el primero en proponerlo en la Cámara Baja fue José Antonio Segurado, entonces en el Partido Liberal.
Recientemente esta limitación constitucional ha sido debatida en los Estados Unidos. Demócratas y Republicanos tenían un plan para aumentar el techo de deuda pero reducir el déficit en 10 años que era virtualmente igual. La única diferencia era que los republicanos, apoyados en este aspecto por el Tea Party, pedían una Enmienda a la Constitución que impusiese un déficit cero. Tanto el presidente Obama como los demócratas se opusieron con fuerza. Aquí, en España, esa combinación de ignorancia y mala fe que caracteriza a no pocos periodistas llevó a muchos, incluyendo el diario El País, a dar brillo a sus peores insultos para estos republicanos por pedir lo que hoy propone Zapatero. Veremos si ahora les parecerá una medida razonable.