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Crónica económica

Cataluña pide hispabonos para las CCAA

miércoles 24 de agosto de 2011, 19:40h
El nacionalismo está bien, pero cuando llegan los asuntos del bolsillo la marca España vuelve a valer. En esta ocasión es una propuesta del gobierno nacionalista de Cataluña, que quiere bonos para las Comunidades Autónomas, respaldados por la solvencia de la economía española.
El gobierno de Cataluña pide ahora la creación de los hispabonos para todas las Comunidades Autónomas. Lo ha pedido el Consejero de Economía y Comercio de la Generalidad de Cataluña, Andreu Mas-Colell. La idea es la siguiente: Se reagrupan las deudas de todas las comunidades autónomas y se estructuran en una deuda común, llamados hispabonos. Sí, es lo mismo que los eurobonos, pero en España. Los protosecesionistas de Mas quieren que las comunidades que mejor gestionan sus cuentas, las más austeras (Madrid, por ejemplo), financien los comportamientos de las más manirrotas (Cataluña, es decir). Y todo con la marca España.

Según Mas-Colell, el hispanobono llevaría a “que haya un margen de garantía estatal para los bonos autonómicos”. Y añade falazmente: "Aquí sí que los ciudadanos de las autonomías contribuimos a las finanzas del conjunto". Ya sabemos cuál será el peaje que pedirá CiU a Rajoy si éste no logra la mayoría absoluta.

Continúa la crónica de la vuelta a la recesión. En esa ocasión con el concurso de LibreMercado. Recoge el PMI de la zona euro elaborado por Markit, que aprecia que la cartera de pedidos cayó en su última edición por vez primera en dos años. Su economista jefe, Chris Williamson, cree que “una vez más, la economía de la zona euro se ha expandido tan sólo marginalmente en agosto, sugiriendo que los meses recientes han registrado la expansión más débil de los dos últimos años”.

Mientras, se ha colado una nueva reforma laboral, así, como si cualquier cosa. Vamos primero a detallar en qué consiste. Es un borrador, largamente negociado con sindicatos y patronal y que no tiene el visto bueno ni de los sindicatos ni de la patronal. Se centran en el paro juvenil que roza el 45 por ciento y afecta al 40 por ciento de la población activa.

El borrador incluye la eliminación del límite que se puede encadenar los contratos temporales, hasta el momento fijado en los dos años. Además, los contratos de formación, cuya edad máxima ya se elevó de los 21 a los 25 años, podrían aplicarse a trabajadores de hasta 30 años.

Además el texto contempla una reducción de cuotas de 1.500 euros durante tres años al empresario que convierta uno de estos contratos de formación en indefinido. Si el trabajador es mujer, esta bonificación se eleva a los 1.800 euros.

Por otro lado, Elena Salgado ha ofrecido más indicios sobre por dónde puede ir la limitación constitucional del déficit. Primero dice que no afecta sólo al Gobierno central, sino al conjunto de las Administraciones. Esto es razonable, pues si las Comunidades Autónomas siguen su tradicional inclinación por el gasto irresponsable (y seguirán si no cambia la estructura institucional), de nada serviría un límite sólo para el Estado.

En segundo lugar, el límite no será cero, sino “muy cercano a cero”. En Alemania se ha impuesto una ley en este sentido que se implementará progresivamente hasta quedar fijo en el 0,35 por ciento. Del cero al 35 por ciento no va mucho, especialmente cuando venimos de un déficit de más del 9 por ciento. Pero cuanto más se aleje del cero menos efectividad tendrá. Veremos en qué se queda.

En tercer lugar está el plazo de aplicación. Cojamos las palabras de Elena Salgado: “En una situación normal el déficit debería ser cero o muy cercano a cero. Esa situación normal la queremos situar en la Constitución a partir del año 2018-2020”. Y "Va a fijar 2018 ó 2020 como la fecha en la que el límite estructural tendrá que ser limitado porque partimos de una situación económica muy grave y necesitamos unos años para equilibrar el déficit".

Aquí llega el cuarto punto, que es el más peligroso de todos: “La regla de gasto deberá incluir la flexibilidad para cuando haya recesión, un desastre natural o una catástrofe que exija medidas de estímulo, aunque eso conduzca a que en un año determinado haya un déficit mayor". En una recesión los ingresos caen. Para no incurrir en déficit, los gastos tendrán que caer igualmente, si se mantiene la norma. Pero los gastos sociales suben. Esa es la lógica. Pero estas situaciones son una oportunidad para replantearse la estructura de gasto. En cualquier caso, si se quiere permitir un déficit cuando haya recesión deben darse al menos cuatro condiciones: 1) Definir lo que es la recesión. Habitualmente son dos trimestres consecutivos de caídas. 2) Imponer un límite al déficit también en esa situación. 3) Imponer un protocolo para volver al déficit cero cuando se salga de la recesión. 4) Definir una regla para acumular los superávit necesarios para compensar los déficit en época de recesión.
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