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El muro de Berlín, una historia que dura medio siglo

Juan Federico Arriola
jueves 25 de agosto de 2011, 21:55h
El 13 de agosto de 1961, el gobierno de la hoy extinta República Democrática Alemana, dio la orden de erigir un muro que dividiera la ciudad de Berlin, para evitar fugas masivas de la población que quedó bajo la influencia soviética.

El muro de Berlin duró poco más de 28 años y cobró la vida de casi doscientas personas. Muchas otras personas pudieron huir, unas en un aerostato, otras con la construcción de un túnel, otras más lo atravesaron corriendo o en un autobús que rompiera el muro.

El muro al principio noibió que un número de personas lo atravesase, pero más adelante en realidad, se trató de dos muros y entre ellos había una zona minada.

Esta división física en realidad no sólo implicaba la separaciòn de una ciudad, antigua capital de toda Alemania -aunque Berlin oriental se convirtió en la capital del Estado socialista alemán y Berlin occidental tuvo un status especial aunque desde luego formaba parte de la República Federal de Alemania-, sino también significaba la fractura de un país y en realidad significaba también la división mundial, o dicho en otras palabras, concreción de la llamada guerra fría.

El presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy pronunció un discurso memorable en junio de 1963 frente al muro de Berlin, delante del alcalde Willy Brandt quien sería años después en el jefe del gobierno federal alemán o Canciller Federal (Bundeskanzler)y dijo al final en alemán: "Ich bin ein Berliner". En 1989, muchos seres humanos recordamos la frase de aquel gran polìtico estadounidense y muchos que creemos en la libertad hicimos ecos de la profecía de Kennedy.

El muro de Berlin ha sido tema de películas, hubo una inolvidable con actores mexicanos, españoles y alemanes filmada precisamente en Berlin. Me refiero al film "El niño y el muro" y también hay otro célebre más reciente "Good bye Lenin". En la película alemana "La vida de los otros" que fue la mejor película extranjera que ganó el premio Oscar hace un lustro, también el muro de Berlin y su caída tienen gran importancia.

No todo fue alegría en Noviembre de 1989. Israel, Gran Bretaña y la Unión Soviética no veían con simpatía la inminente reunificación alemana que se verificó onco meses después, el 3 de octubre de 1990.

En 1987 tuve oportunidad de estar por vez primera en Berlin, cuando el muro parecía irrefutable y el tema de la reunificación sólo estaba en el discurso de los polìticos de Bonn. Recuerdo muy bien que estaba en septiembre de 1987 en Alemania y después de estar una semana en esa interesante ciudad, viajé en coche con una familia alemana a Bonn. Llegué a la ciudad natal de Beethoven en la madrugada del 7 de septiembre, el mismo día que el máximo jefe de la RDA visitó a Helmut Kohl. La prensa alemana del 8 de septiembre no daba cabida a la reunificación. Los titulares decían así: "Dos países, dos jefes de gobierno, dos banderas, dos himnos". La gente comentaba que los alemanes tuvieron un pasado común, pero que a partir de 1945 con la terminación de la segunda guerra mundial y más aún desde 1949 con la creación de las Constituciones polìticas de ambos países, la división resultaba definitiva.

Sin embargo, yo albergaba la idea de que algún día caería el muro de Berlin. Obviamente me gané etiquetas como utopista o soñador. El 9 de noviembre de 1989 sobrepasó aquel fatidico 13 de agosto de 1961. He visitado Berlin varias veces desde entonces y cada vez encuentro detalles históricos y políticos interesantes. Hoy Berlin no podría entenderse sin ser la capital de la Alemania reunificada y sin el pequeño tramo de muro que permanece como recuerdo de la barbarie.

Hace varios meses en este espacio que me ha dado gentilmente EL IMPARCIAL decía que debemos tirar todos los muros aunque permanezcan las fronteras. El muro que divide a México y Estados es horrible en todos los sentidos. El principal socio comercial de México lo trata con enorme desconfianza.

No sólo los muros de ladrillo existen, hay otros más terribles, los mentales los que impiden el desarrollo y obstaculizan la comunicación.

Juan Federico Arriola

Profesor de Derecho

Profesor de Derechos Humanos en la Universidad Iberoamericana, Ciudad de México.

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