y digo yo
Rubalcaba, ¿candidato al desastre?
sábado 27 de agosto de 2011, 10:53h
Solo le falta que le crezcan los enanos… Al candidato socialista no le salen las cuentas. Por no salir, no es que no le salgan amigos de esos que siempre hay para echar una mano en las duras, es que se esconden a su paso o directamente le dan la espalda. Uno no sabe exactamente con qué apoyos contaba el bueno de don Alfredo cuando meditó la opción de ser el elegido dentro del PSOE para liderar la renovación del partido, pero a día de hoy, el aspirante único a unas primarias abrumadoramente ridículas se le caen los sustentos como un castillo de naipes.
Triste estampa en la que ni sus propios compañeros están por aguantar más los circunloquios, ambigüedades y rodeos explicativos, además de las acostumbradas trivialidades y 'gracietas', con los que Rubalcaba, en tono de colega 'simpaticote' despacha cuestiones de vital trascendencia como el caso Faisán, la lucha (negociación) contra Eta, la crisis económica o los casi cinco millones de parados.
No solo no quieren hacerse la foto con él en un cartel electoral (el cartel de los perdedores dicen algunos), sino que ya hasta su jefe se la clava por la espalda –algo que se decía de él– con un acuerdo con su principal rival político para nada menos que modificar la Constitución. Pues va a resultar que su contrincante sí trabaja y sí hace los deberes. O mejor, los hizo mucho antes que el resto de alumnos que concursan para aprobar en noviembre. Pasar de curso no es fácil y no basta con ser 'el listo de la clase', te tienen que ayudar el resto de compañeros y éstos, ahora, prefieren salir al patio a respirar el aire del jardín. Un tiempo fuera del aula servirá para coger fuerzas y ver las cosas desde otra perspectiva.
El candidato está triste… qué tendrá el candidato. La sensación transmitida es que Rubalcaba se ha rendido a la evidencia de que es "un político solvente", pero de paso. La imagen que proyecta es la de un derrotado que cuenta los días para pasear con su Skoda por las bellas y verdes curvas de las montañas cántabras.
Y digo yo: ¿De verdad se cree alguien que Rubalcaba está derrotado? ¿Se puede llegar a sentir pena por un político poderoso y omnipresente que lo ha sido casi todo? ¿Hay alguien que conozca las cloacas de este Gobierno mejor que don Alfredo? ¿Se puede prescindir de un plumazo de alguien que tanta mano ha tenido (y seguramente tiene) en la Policía, Guardia Civil y CNI? ¿De verdad alguien cree que Rubalcaba se presenta a las elecciones para hacer el ridículo?
No creo que tire la toalla tan fácilmente. Rubalcaba, como venenosa serpiente enroscada esperará sibilino el momento de asestar el mortal ataque que le vuelva a dar ventaja, que transforme en positivo su apoyo a la reforma constitucional con la que no están de acuerdo en el PSOE, que le apunte tantos con los más indignados de los indignados y que le permita hacer campaña –aunque su jefa en la cosa diga que no– con los "éxitos" logrados después de años de negociación con Eta.
Y lo mejor será ver cómo lo hace el maestro, cómo subrepticiamente se irá haciendo con la situación sin que nos demos cuenta y cómo al final estará en todas las salsas a base de despegarse de todo lo que signifique siete años y medio de Zapaterismo, aunque él lleve más tiempo.
Don Alfredo sabe que para generar esperanza e ilusión en estos momentos en España hace falta algo más que el anuncio de una Ley de Eutanasia. Se buscará otra ley, sé que lo hará y seguro que le mete el dedo en el ojo, como buen madridista, a Zapatero, Rajoy, Salgado, Guerra, Chaves, Sebastián, Calvo…a mí y a todos.