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El hartazgo de una sociedad hastiada e indignada

Marcos Marín Amezcua
sábado 27 de agosto de 2011, 18:50h
Una entrega extraordinaria para El Imparcial es menester publicarla. El narcoatentado del jueves 25 de agosto de 2011 en Monterrey, México, contra un casino cuyo concepto prohíbe la ley de juegos y sorteos y que reabrió un juez corrupto –que con encontró motivos para mantener su clausura– al tiempo que se cargo 53 muertos, ha sido un detonante para alzar la voz nuevamente en amplios sectores de la sociedad mexicana, manifestando su hartazgo de verse envuelta en una guerra contra el narcotráfico, no dispuesto a ceder un ápice de su poderío, amagándola con actos brutales como el referido.

El hartazgo, sin embargo, es capitalizado por vivales y vivalillos, oportunistas y mercenarios de la política que, mirando solo por sus muy particulares intereses y de cara a las elecciones de 2012, encaminan el desprecio social para obtener votos (y que desean que sea un odio que les reditúe).

La sociedad mexicana reprueba la acción del narcotráfico y parte de ella señala que es culpa del gobierno de Felipe Calderón (al que no votaron en 2006 y no le perdonan su triunfo) y expresan su rechazo a lo que consideran que es la consecuencia de su mala acción: haber enfrentado al narco sin planeación y que ha derivado en una respuesta: la saña con la que actúa para infundir terror para intentar que sociedad y gobierno bajen la guardia y claudiquen a sus demandas.

Esos mismos grupos opositores nada aportan como solución real y sensata. Vociferan y a lo más. Es una tragedia similar ver que su liderazgo sirve para maldita la cosa.

Desorientada, desesperanzada y harta de la violencia desatada, otra parte de la sociedad mexicana legítimamente clama por la paz. Y hay que decirlo por mucho que ello molesta a muchos: a río revuelto, ganancia de pescadores: más de un analista político se habrá hecho rico poniendo el análisis de sus reflexiones en enarbolar desde barrocas teorías asaz retóricas acerca de vivir en un estado fallido que igual un día, iluminados por vaya usted a saber quién, ignoran deliberadamente que la droga existe en función de un mercado reclamante: los Estados Unidos y Europa, al que nada cuestionan, centrando su análisis en México, pues les paga más a su ego, donde hallarán corifeos que les fascina mancillar su nombre. Ergo, miden con doble rasero.

Nuestro hartazgo y nuestro reclamo no están siendo dirigidos a esos mercados y a sus gobiernos que son bastante permisivos, sino al gobierno mexicano que quiérase que no, ha dado la cara al narcotráfico bajo la consigna de enfrentarlo. Y podremos discutir si a todo el narco o como se afirma, a solo parte de él por compromisos con la otra parte.

¿Y las autoridades y la clase política? Acaso se olvida que ha quedado demostrado que el PRI pactó la operación de los narcos para que estos no agredieran a la sociedad, como lo hacen ahora. El PAN ha enfrentado tardíamente al narco y el PRD, la devastada izquierda mexicana que vive en la nulidad del pensamiento, sigue dos caminos comodinos que poco abonan a la paz y a la solución final del conflicto: esconde la cabeza como el avestruz, ya sea guardando silencio o diciendo como el arbitrario y conspicuo alcalde de Ciudad de México, Marcelo Ebrard, que en su ciudad no pasa nada, queriendo no infundir tranquilidad, sino con ello negando el problema, decirnos que es estupendo y merece ser presidente de México, antes que atender un problema real o de plano, sin más qué decir vociferan oponiéndose a Felipe Calderón y su estrategia de combate, sin proponer nada, absolutamente nada a cambio, que sea sensato frente al narco que le dispara a la gente, como para saberles soluciones para acabar con este problema.

Así se muestra la clase política frente al principal problema de México.

Pongo por último mi acento en dos temas: primero, en esa izquierda mexicana carente de ideas. No sería grave que miraran para otro lado frente al narco tal y como lo hacen, si no fuera porque el sábado 20 de agosto de 2011 se cansaron de alardear que ya están listos para gobernar México. Pero ¿sin propuestas sensatas frente al narco que esta disparándole a la gente? ¿están insinuando que primero ganan y luego nos las dirán? ¿quieren un cheque en blanco? Por mi parte, no se los daré.

Segundo: traigo a la memoria a los ciudadanos españoles que también hartos de ETA, se lanzaron a las calles cuantas veces fue necesario, reclamando que ETA cesara sus ataques. En México la lógica opera al revés, pues vivalillos de turno se proclaman apóstoles de la verdad y organizan oscuros movimientos en contra del gobierno para que deje de perseguir al narco. No proponen cosas más avezadas ni más cuerdas, pues su discurso en muy limitado y sus intenciones muy opacas, de manera que solo provocan gustosos, el odio social que no nos hace ninguna falta, contra las autoridades federales panistas, sin hacer un solo señalamiento al resto de manera puntual y sin decirle al narco de frente un ¡ya basta!. ¿Curioso, verdad? Más confusa la situación, no puede ser.

Y lo dicho al inicio, mientras tanto, hay beneficiaros de esta confusión en este trance en que vivimos y este hartazgo: aquellos que sacan raja de tan deleznable circunstancia, de esta tragedia que envuelve al pueblo de México, pero que van disfrazados de “sociedad civil” y de “losabajofirmantes”. Más tremendo no puede ser el panorama.
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