El desafío del gas en Argentina
domingo 28 de agosto de 2011, 19:35h
El gas está ganando terreno en el escenario energético mundial, gracias al desarrollo de nuevas tecnologías que permiten el aprovechamiento de más recursos gasíferos, agrupados ahora bajo la denominación de gas “no convencional”; este proceso de transformación productiva viene siendo liderado por los Estados Unidos con el desarrollo de importantes nuevos yacimientos.
El caso es que por primera vez el precio internacional del gas se divorcia del precio del petróleo, al cual estuvo ligado por décadas. Estos nuevos desarrollos pueden llegar a ser en el futuro una buena oportunidad para Argentina, que hoy enfrenta un escenario bien distinto al de hace dos décadas. Hacia inicios de la década del noventa el gas era la fortaleza energética argentina, con grandes reservas y expectativas de nuevos descubrimientos.
Es así como la demanda se “gasifica” y llega a representar la mitad del consumo de energía; en Brasil no supera el 10%, en Estados Unidos el 23 %, en la Unión Europea 25 %. Claro en Rusia el gas cubre el 55 % del consumo total, pero hay una gran diferencia: Rusia tiene reservas por 70 años mientras que las argentinas caen mes a mes por ya más de una década. Esta no es una buena noticia para los 1,8 millones de automovilistas argentinos con gas (record mundial), ni parala industria petroquímicaque se volcó al gas, tampoco es alentador para los generadores eléctricos ni para el consumo familiar. La visión oficial es que falta gas y hay que importarlo a precios altos desde el exterior porque el consumo crece, y tienen razón: pensemos que desde el 2002 a la fecha el PBI argentino ha crecido nada menos que un 72 %. Pero este relato es falso porque es incompleto, el problema central no es el aumento del consumo sino la caída en la producción, desde el 2002 las reservas de gas han caído un 52 %, por eso la producción gasífera hoy es un 13 %inferior a la del año 2004, y sigue cayendo mes a mes.
En petróleo las cosas no son mejores: hoy se produce 23 % menos que en el 2002 y las reservas han caído un 18%. Veamos ahora cual es el impacto global de este retroceso, en petróleo se producen 10 millones de metros cúbicos menos que en el 2002, esto representa una merma valorizada en 5000 millones de dólares.
Pero lo grave es la sistemática descapitalización en las reservas, que si bien se inicia a fines de los noventa se acentúa a partir del año 2003, ya que la caída a partir del año 2003 representa el 80 % del total de la caída en las reservas de gas. La pregunta es: cuanto costara en el futuro cubrir con importaciones estos faltantes crecientes en las reservas de gas y petróleo? Teniendo en cuenta las alternativas presentes, particularmente importaciones de gas y los precios vigentes, el monto supera los 200.000 millones de dólares. No es fácil imaginar esta cifra, para ayudar a visualizarla digamos que con esta suma se podría comprar toda la tierra arable de Argentina (30 millones de hectáreas) y probablemente aun sobren 50,000 millones de dólares.
Las preguntas claves pensando en el futuro,son: porque estamos en este escenario tan decadente? Porque no procuramos preservar nuestras reservas, especialmente las de gas, teniendo en cuenta la dependencia de toda nuestra actividad económica de un insumo critico como el gas? Que hicimos mal o que dejamos de hacer? Todas las respuestas encuentran igual fundamento: estamos cosechando lo que se viene sembrando desde hace ya ocho años: un modelo energético basado en el capitalismo de amigos; recordemos que el capitalismo de amigos se inventó no para crear rentas genuinas con el legítimo esfuerzo exploratorio en busca de más reservas de hidrocarburos, sino para apropiarse de las existentes.
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Economista
ALIETO GUADAGNI es economista graduado en la Universidad Nacional de Buenos Aires, con estudios de postgrado en la Universidad de Chile y Doctorado en la Universidad de California (Berkeley)
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