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El déficit se escapa aún al control

jueves 01 de septiembre de 2011, 01:23h
El Estado está achicando el grave desequilibrio que mantiene entre sus ingresos y sus gastos, un 11,8 por ciento en los siete primeros meses del año, según ha informado el Ministerio de Economía. Son noticias en principio positivas, pero una atención más cercana a los datos ofrece una impresión menos optimista. Los impuestos directos, que gravan la propiedad o las rentas derivadas del trabajo o la actividad empresarial, siguen cayendo. Y los ingresos por el conjunto de los impuestos crecen sólo un uno por ciento. Aunque se ven afectados por el efecto de las compras adelantadas antes de la introducción del IVA en julio del pasado año, son una clara muestra de que la economía nacional mantiene la atonía y aún no es capaz de allegar al Estado los ingresos suficientes para enjugar progresivamente el déficit. Este es un objetivo necesario. No debería ser controvertida la idea de que el Estado no debe gastar permanentemente más de lo que ingresa, y llama la atención que la pongan en cuestión quienes más critican que una parte de la economía haya vivido por encima de sus posibilidades durante años.

El Estado debe cerrar el año en el 4,8 por ciento para que el conjunto de las Administraciones no superen el 6,0 por ciento a que se han comprometido. Pero para ello las Comunidades Autónomas tienen que atenerse al 1,3 por ciento máximo que les ha impuesto el Gobierno. Y aquí hay buenas y malas noticias. Extremadura cerrará el Ejercicio con un déficit del 6,8 por ciento, muy por encima del límite impuesto por el Gobierno. La nueva administración regional ha prometido recortes en el 2012, pero es María Dolores de Cospedal la que ha anunciado un plan para reducir el gasto en un 20 por ciento. Llama la atención que, con la excepción del parón en las infraestructuras, sea casi todo gastos superfluos, lo que da una idea del despilfarro en esta autonomía y del que se ha producido también en otras. Y no sólo las gobernadas por el PSOE. Es normal que el secretario de Estado de Economía, Juan Manuel Campa, haya encontrado una grave preocupación de los inversores británicos por la evolución del déficit en nuestros gobiernos regionales, así como por nuestro magro crecimiento.

Este cuadro preocupante se completa con la evolución del superávit de la Seguridad Social, que se ha reducido a la mitad hasta julio. Es el resultado inescapable de la mala situación de nuestro mercado laboral. Por este motivo -y por razones también fiscales que ayudarían en gran medida al problema antes apuntado- por la recuperación económica y por motivos sociales fácilmente comprensibles, es absolutamente prioritario rebajar la pavorosa tasa de desempleo que sufrimos. Y para ello, es necesario hacer una verdadera reforma laboral en profundidad que liberalice uno de los mercados de trabajo más enrarecidos de Europa y que, por ende, más penaliza la creación de empleo, sobre todo el de los jóvenes.
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