La crisis del socialismo francés
jueves 01 de septiembre de 2011, 01:25h
La puesta en libertad de Dominique Strauss-Kahn es todo un regalo envenenado para los socialistas franceses. Pese al desgaste del poder, la fortaleza de Nicolas Sarkozy parece ser lo suficientemente sólida como para que un eventual candidato de la izquierda no logre desbancarlo. Mal deben de estar las cosas en el socialismo galo como para que un ex convicto -tal es el estado de Strauss-Kahn- con una más que dudosa reputación personal sea quien más posibilidades tenga de cara disputar el Elíseo a la derecha.
La actual líder del PS, Martine Aubry, tiene sobre sí un poso de provisionalidad que en nada la beneficia, ni a ella ni a su partido. La sombra de los ex cónyuges Ségolène Royal y Francoise Hollande es demasiado alargada. A ello hay que unir los encontronazos públicos entre figuras de la talla de Michel Rocard, Jacques Lang y Laurent Fabuis, todos ellos enzarzados a propósito de la vuelta de DSK. Con semejante panorama, resulta muy complicado presentar a la ciudadanía francesa una opción electoral solvente. Y sabido es que la debilidad de los grandes partidos suelen aprovecharse otros cuyas motivaciones no siempre son del todo convenientes; sirva como muestra el Frente Nacional de Jean-Marie Le Pen.