Codazos por ir a Roma
domingo 04 de septiembre de 2011, 17:51h
Hay codazos por ir a Roma. Si las previsiones se cumplen y el Partido Popular gana las próximas elecciones generales, en enero habrá nuevo gobierno y en los primeros consejos de ministros comenzará el baile de embajadas, sobre todo en las llamadas de primera, como Naciones Unidas, Washington, París, Londres y como no Santa Sede. Allí en el soberbio Palacio de España, en la primera representación que tuvo nuestros país en el mundo, pues fue creada por los Reyes Católicos, ya comienzan entre el personal diplomático y el administrativo a circular las quinielas de quien será el sucesor de la Embajadora Figa-vaya apellido para estar en Roma- que lleva pocos meses en ese puesto y que ha tenido como fulgurante aparición, acompañar al Papa a Madrid con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud, visita que preparó con esmero su antecesor y gran Embajador, Francisco Vázquez.
Pero no solo es en Roma donde empiezan a circular nombres, sino también en Madrid, pues los diplomáticos, que tienen actuales e importantes responsabilidades en el Palacio de Santa Cruz, ven como su puesto, a partir del 20-N, puede quedar en el aire y buscan ya nuevos vientos que les lleven a mejores destinos en el exterior. Es más, hay Embajadores y Cónsules Generales que tuvieron gran protagonismo en la época de Aznar, que esperan recompensas a su sacrificado exilio diplomático. A algunos, como es el caso de Inocencio Arias, nuestro querido “Chencho”, ya le ha cogido con la jubilación y ahora ocupa su tiempo con la preparación de un nuevo libro sobre el servicio exterior, que seguro que será un éxito como ya sucedió con el anterior “Confesiones de un diplomático”.
Lo que ya no está tan claro es que sea un diplomático el que ocupe el Palacio de España y se pasee por sus estancias, incluida la capilla donde reposa el cuerpo incorrupto de San Lactancio, cuerpo que pudo sufrir graves daños cuando un Embajador reciente se empeñó en abrir la urna que contenían esos restos, porque había que limpiarla.
Y no será un diplomático, casi con seguridad porque la última experiencia de un Embajador político, Francisco Vázquez, ha sido tan fructífera para el Vaticano y para España, que los rumores apuntan a un perfil que reúna las características de buen negociador y naturalmente católico. La Iglesia española no quedó muy contenta con los gobiernos de Aznar, de los que esperaban que ciertos aspectos de las relaciones Santa Sede-España y de la Iglesia local con el gobierno progresaran y lo que hubo fue un estancamiento.
Por eso, creemos que el nombramiento del Embajador ante la Santa Sede será una decisión personal de Rajoy, que puede inclinarse ante un político valenciano como Juan Cotino, actual Presidente de las Cortes de Valencia, que tiene excelentes relaciones con la Iglesia Española, y que tan buen papel hizo como Director General de la Policía con Jaime Mayor Oreja como Ministro del Interior.
De cualquier forma los “codazos” seguirán hasta el final, y no solo para ir a la Embajada de España, sino, entre eclesiásticos, para ocupar puestos dentro de la Santa Sede de segundo y de tercer orden, ya que esperan progresar en sus carreras fuera de la Iglesia local, porque aquí tienen cerrado el “cupo”.