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Apasionante agosto de 2011

Lourdes López Nieto
domingo 04 de septiembre de 2011, 18:15h
El mes de agosto , ha estado repleto de singularidades, quizá como despedida del “adán” Zapatero. Por una parte, el presidente ha incurrido en prácticas debidas a sus obsesiones antifranquistas (tomar decisiones políticas importantes precisamente en agosto) y anticlericales (no despedir al jefe del Estado vaticano). Su singular liderazgo ha resquebrajado al PSOE, que hoy requiere una rápida y profunda refundación que le permita participar con responsabilidad en la solución de los graves problemas de España.

El presidente Zapatero se va y desanda su camino. Al final rompe el pacto del Tinell tras ocho años de mantenerlo vigente y vuelve a aceptar al PP como interlocutor y co-signatario de los consensos que las principales formaciones de la derecha (UDC y AP-PP) y la mayoritaria de la izquierda (PSOE) forjaron al inicio de la transición y mantuvieron hasta 2003. Otra manifestación de esta recuperación del consenso ha sido el acuerdo entre Rubalcaba y su adversario Rajoy, al establecer un primer gesto de austeridad de los políticos en la próxima campaña electoral. Como complemento de esta iniciativa, les animamos a anunciar el presupuesto de la campaña y a elaborar programas concisos y reales. También instamos a que permitan que los candidatos al Senado hagan campañas propias, para incentivar a los electores a hacer uso de la mayor libertad que ofrece el voto para el Senado.

Desde Cataluña se alude a la “recentralización” y a la ruptura del pacto inicial de la transición, olvidando que los dos grandes partidos siempre pactaron las políticas más importantes, hasta la asunción por Zapatero del citado pacto del Tinell. El consenso lo rompió Zapatero cuando en la campaña de las elecciones catalanas de 2003 afirmó que aprobaría el estatuto que aprobara el parlamento de Cataluña. Su posterior y persistente aval del pacto del Tinell Cap acord de governabilitat amb el PP a la Generalitat i a l'Estat. Els partits signants del present acord es comprometen a no establir cap acord de governabilitat (acord d'investidura i acord parlamentari estable) amb el PP al Govern de la Generalitat. Igualment aquestes forces es comprometen a impedir la presència del PP en el govern de l'Estat, i renuncien a establir-hi pactes de govern i pactes parlamentaris estables a les cambres estatals” (14 de diciembre de 2004). Interesa reproducir este texto antidemocrático, para comprobar como las posiciones antisistema contra la reforma constitucional, siguen vigentes y amparadas, no por casualidad, por el gobierno nacional y por el candidato Rubalcaba en una nueva manifestación de “biloparidad” que está llevando al PSOE a una situación insostenible.

En efecto, el acuerdo de reforma constitucional ha reactivado actitudes populistas y antidemocráticas de formaciones subvencionadas con el erario público, como los sindicatos UGT y CCOO, todas ellas de representatividad y legitimidad crecientemente minoritarias. Utilizan “argumentarios” como que la reforma “es un golpe de lesa democracia”. Los citados sindicatos se han sumado al ¿”espontáneo”? movimiento del 15-M, quienes desde una semana antes de las elecciones vienen transgrediendo el estado de derecho, con la apoyo explícito del ministerio del Interior y de sus delegaciones de gobierno, tal como han denunciado, entre otros los sindicatos policiales. Por ello, no sorprende que quienes cuestionan de facto el estado de derecho, cuestionen la legitimidad del recuperado consenso.

Por si lo han olvidado, la democracia se fundamenta entre otros, en el principio de la mayoría. Ambas formaciones que representan a la mayoría de los españoles en esta legislatura han sumado el mayor porcentaje de votos y escaños en las Cortes. De hecho, PSOE y PP representan a 21.566.507 electores, frente a los tres millones ochocientos del resto de partidos parlamentarios. También los votantes populares y socialistas multiplican por mucho a los 779.570 votos de las más de mil candidaturas que se quedaron sin representación en las elecciones de 2008. La mayoría parlamentaria que representa el recuperado y tradicional consenso, tan reclamado desde diversas instancias sociales en los últimos años, incluso dobla a los nueve millones de abstencionistas, cuya libre decisión de no votar responde a muy diversas razones y no solo de rechazo.

Como no podía ser de otra forma, a los citados grupos claramente antisistema se han sumado los nacionalistas catalanes y vascos. Los primeros con el manifiesto a favor de una “bildu catalana” y ambos proponiendo de nuevo el inconstitucional derecho de autodeterminación

En claro contraste con estos comportamientos minoritarios de sectores antidemocráticos, que sin duda se revitalizarán si el PP gana las próximas elecciones, hemos asistido este mes de agosto a un evento de ámbito internacional, de carácter religioso y multitudinario. La Jornada Mundial de la Juventud, ha mostrado como ciudadanos y grupos de la sociedad civil vinculados o apoyando a la Iglesia Católica, han organizado, gestionado y financiado un acontecimiento singular, con la colaboración parcial de las administraciones y con gran repercusión en muchos ámbitos dentro y fuera de España.

Las múltiples demandas a favor del protagonismo de la sociedad civil: las alternativas populistas .
La JMJ

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