Públicamente todo está normal. Mal, pero dentro de la normalidad. Para sus clientes cuenta una historia muy distinta: La burbuja de deuda, que más que deshincharse ha pasado del sector privado al público, va a estallar. Y va a llevar a la economía mundial al colapso. Las bolsas ya adelantan algo.
El
informe de Goldman Sachs es demoledor. Varios de los puntos de los que toma nota dicen: 1) Sobre China: “Las políticas acomoditicias y los estándares de préstamos fáciles han llevado al incremento de nuevos préstamos en los últimos tres años”. Es decir, que se ha luchado contra el estallido de la burbuja hinchando aún más la burbuja. “Desde comienzos de los 90’, los períodos de creación acelerada de préstamos se han seguido de un período de préstamos fallidos”. Es decir, que esto es lo que nos espera para el país que más crecimiento aporta al mundo. Pero hay más, ahora 2) Sobre Europa: “A pesar de la implantación de los programas de estabilidad,
todavía permanece la preocupación por la solvencia fiscal a largo plazo de algunos gobiernos europeos”. ¿De qué gobiernos europeos?
Grecia, Irlanda, Portugal, Italia y España. Y hace la siguiente comparativa: Los fondos destinados al rescate de Estados europeos en problemas son 440.000 millones de euros. O, si lo prefieren, 0,44 billones de euros. La deuda conjunta de esos países no es de 0,44 billones, sino de 2,8 billones de euros.
No es ya este informe, que los agentes han estado rumiando durante todo el fin de semana, sino todos los indicadores de que la economía es mucho más débil de lo que se creía, lo que ha llevado a muchos inversores a retirar su dinero. Y la Bolsa cae. Más de un 5 por ciento en las principales plazas europeas. Un 4,69 por ciento el Ibex, que no ha perdido los 8.000 puntos por sólo 66. La prima de riesgo de España vuelve a subir, hasta los 340 puntos. Parece que la
reforma de la Constitución, esa que prevé no limitar el déficit a partir de 2018 no ha calmado a los mercados. ¿No ha dicho este lunes el ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, que con esa norma cabe cualquier política de gasto social? Pues eso.
Juan Ramón Rallo, desde
LibreMercado, resume la situación magistralmente con estas 46 palabras: “Las cuentas de la vieja del keynesianismo fracasaron y ahora esos bancos se encuentran como con las subprime en 2008, sólo que en esta ocasión la deuda basura es la de nuestros gobiernos y, por tanto, si esta vez quiebran no habrá red que los rescate”.
Pero dejemos los malos augurios para pasar... a los malos datos. Todos sobre la marcha de la economía del euro. El
PIB es un indicador de la actividad económica que tiene sus problemas. Este no es el sitio para desmenuzarlos, pero alguna de sus dificultades (como que no es un indicador verdaderamente “bruto”, que sobredimensiona el consumo o que anota automáticamente como valor añadido cualquier gasto público, por absurdo y antieconómico que este sea) son muy notables. En cualquier caso, no es el único indicador que nos sirve para apreciar la marcha de la economía.
Tenemos también
el PMI, o Índice de Gestores de Compras. Los elaboran a partir de encuestas periódicas a las empresas de diversos sectores, y recogen sus decisiones reales, por lo que por un lado está muy apegado a la realidad y por otro es un indicador “adelantado”, es decir, que adelanta la tendencia de la economía antes de que se vuelva a apreciar por el PIB.
Este lunes hemos conocido el PMI de la eurozona de agosto elaborado por la casa Markit, que
ha caído de 51,1 a 50,7. No parece un cambio muy importante, pero sí lo es. Los valores, aunque van teóricamente de 0 a 100, en realidad se mueven en torno a 50, y con un escaso márgen. Esas cuatro décimas de 11 a 7 sobre 500 son más relevantes de lo que parece. Y muestran que la economía privada de la eurozona se está contrayendo. Además es el quinto mes consecutivo de descensos, lo que recoge una tendencia asentada. Además, la producción industrial cae por vez primera desde julio de 2009, el año del que se dijo, duele recordarlo, que fue el inicio de la recuperación. Mientras, y por otro lado, la confianza del inversor de la eurozona, elaborado por Sintex, cae en septiembre por segundo mes consecutivo.
Con estos datos en la mano, el economista jefe de IHS Global Insight, Howard Archer, advierte de que
la economía europea está al borde de detenerse. Especialmente teniendo en cuenta que el PMI aprecia la evolución de la economía privada, y que la pública está en pleno ajuste. Como consecuencia de ello, “el riesgo de la eurozona de recaer en la recesión ha aumentado”, señala Chris Williamson, economista jefe de Markit. Y el crecimiento en el tercer trimestre no puede superar el segundo, advierte. Por cierto, que la caída en el PMI de agosto es especialmente dura en dos países: Italia y España.