Diada e insumisión
lunes 12 de septiembre de 2011, 08:00h
Ayer se celebraba en Cataluña la tradicional “Diada”, momento en que las fuerzas políticas locales suelen aprovechar para poner de relieve los asuntos más significativos de la actualidad política. En este caso, la reforma constitucional y la resolución del Supremo en defensa de la libre elección del castellano en la enseñanza coparon todo el protagonismo tanto por parte de los nacionalistas “de siempre”, y los sobrevenidos del PSC. Visto lo visto, si éste es el bagaje que CIU ofrece a sus conciudadanos, Cataluña tiene un problema con una buena parte de su clase política.
El resquemor del nacionalismo a un acuerdo PP- PSOE en materias de estado es compresible, toda vez que enseña el camino hacia un eventual final de su permanente andadura de chantajes y restablece un normal, funcional y democrático consenso respaldado por más de un 80% del electorado. Un acuerdo, por cierto, al que fueron invitados a unirse; que no lo hicieran y con ello mostrasen su oposición a controlar el déficit público les retrata. Por otro lado, el hecho de que CIU y PSC -Esquerra también pero, por fortuna, el electorado ya les puso en su sitio tras los últimos comicios- sigan enrocados en su “insumisión judicial” y se nieguen a que los padres que así lo deseen escolaricen a sus hijos en la lengua oficial de España refleja hasta qué punto el cierta la tendencia reflejada por el CIS, según la cual los políticos son un problema. Si quien tiene que dar ejemplo en el cumplimiento de las leyes es el primero en conculcarlas, es que algo no funciona. Un hecho cuya gravedad es difícil de resaltar. O CIU y PSC recuperan un poco de sentido común en sus discursos públicos, o la imagen de España como país seguirá perdiendo enteros.