www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Berlusconi insulta a Merkel

domingo 18 de septiembre de 2011, 09:15h
Tras la publicación de nuevas escuchas telefónicas, un nuevo escándalo parece involucrar al presidente del Gobierno de Italia, Silvio Berlusconi. Aparte de mostrar la intima relación entre sexo y poder, las interceptaciones publicadas en varios periódicos italianos y parte de la prensa extranjera pillarían in fraganti delicto al cavaliere dedicándole un pesado insulto a la cancillera alemana, Angela Merkel, ofendiéndola por su aspecto físico y confesando que “no habría manera de tener sexo” con ella. Lo cual –dejando a un lado el despropósito y la zafiedad del Presidente- resulta de una petulancia enfermiza: ¿quién le ha dicho al señor Berlusconi que el es el termómetro de la capacidad sexual de la mujer europea?

La interceptación telefónica en cuestión, vulgar y explícita, demuestra las contradicciones de este personaje que, mientras por un lado pide ayuda a Alemania para rescatar al país, por otro podría provocar un choque diplomático con la “locomotora de Europa”. Mientras se especula sobre la posible reacción de la cancillera que ya en pasado le perdonó su mala educación (en la ceremonia oficial de la OTAN, le dio la espalda para hablar por el móvil, dejándola plantada unos 10 minutos), resulta absurdo que Berlusconi ataque a “nuestra única ancla de salvación en un mar tormentoso”. Resulta aún más sorprendente –por más que revelador- que el Ministerio de Relaciones Exteriores italiano tenga ya preparadas unas cartas de disculpas para otros líderes extranjeros, insultados telefónicamente por el primer ministro.

Una frase tan vulgar como aquella sobre la Merkel, que ha sonado a “broma de mal gusto”, ofrece una imagen desoladora, de mal gusto, de un país tan rico culturalmente como es la cuna del renacimiento. Ante una desastrosa situación económica, la ayuda de Alemanía resulta fundamental para Italia: a pesar de la reforma económica recientemente aprobada, el país sigue preocupado por la posibilidad de que rebajen su rating o que la crisis se agrave. No cabe duda que las palabras del primer ministro italiano no simplificarán la intervención alemana e incluso podrían molestar a uno de los países que, hasta el momento, se han mostrado dispuestos a “echarle una mano”. Por eso no se debe infravalorar la importancia de este desacierto, sino considerarlo como un nuevo retroceso de un país al borde de la quiebra, que necesita estabilidad política y credibilidad internacional. Italia no puede ser gobernada por alguien que confiesa a una de las chicas que invitaba a sus fiestas que él es “presidente del Gobierno en sus ratos libres”. El país, toda Europa, necesita un gobierno activo y eficaz en Italia, que arrincone sus intereses privados –y vicios personales- primando el relanzamiento de la economía nacional y la estabilidad política. No obstante, ya veremos qué nueva sorpresa nos reservan las próximas escuchas telefónicas.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios