ha relanzado el proyecto de un eje árabe
Marruecos abandera un eje árabe para pilotar los cambios en el mundo árabe
lunes 19 de septiembre de 2011, 16:45h
El ministro de Exteriores del reino alauita, Tayeb Fassi Fihri, ha propuesto reactivar y darle mayor alcance el Acuerdo de Agadir, constituido en 2001 entre cuatro países Jordania, Egipto, Túnez y Marruecos, ampliando sus objetivos para que no solo sea “un espacio de libre cambio” sino “un marco participativo y de integración extendido alas cuestiones estratégicas, políticas y de derechos humanos”.
“Lo ocurrido en Túnez y Egipto – dijo Fassi Fihri – muestra claramente que no puede haber desarrollo económico y social, sin apertura democrática y política”. Marruecos espera además que el nuevo régimen en Libia, que ha adherido al acuerdo de Deauville que establece vínculos irreversibles entre los países del Sur mediterráneo y el grupo del G8 (los ocho países más industrializados del mundo), integre el eje diseñado en Agadir para impulsar los cambios en el área geopolítica árabe.
En un momento en el que elmundo árabe se encuentra en un proceso de transformaciones generalizadas, las estructuras de las que se había dotado en elpasado se quedan obsoletas. La Liga Árabe, la Unión delMagreb Árabe, el Consejo de Cooperación del Golfo, están abocados a modificar sus objetivos, su modo de funcionamiento y sus estructuras. El eje formado en Agadir, también. De ahí el llamamiento del jefe dela diplomacia alauita a su ampliación a otras áreas de cooperación.
El encuentro de Rabat, organizado a marchas forzadas e impuesto por la rapidez de los cambios que se operan en la escena árabe, ha reunido personalidades políticas y académicas de diversos países, incluidos de Europa e Iberoamérica, invitados para aportar su experiencia y respaldar los cambios en elmundo árabe partiendo de la experiencia marroquí.
Los ponentes marroquíes, como Najib Bamohamed y Nadia Bernussi, miembros ambos del Consejo de Revisión de la Constitución, expusieron los grandes lineamientos de la nueva Carta Magna marroquí, cómo se ha elaborado, los puntos de debate y fricción más relevantes que surgieron en su discusión y los procedimientos técnicos para su puesta en marcha.
La catedrática de Derecho Constitucional Nadia Bernussi, señaló que “no hay oposición entre el hecho de que Marruecos haya procedido al cambio de la Constitucional mediante la creación de un Consejo, y la experiencia tunecina o egipcia que se deciden por una Asamblea Constituyente”. “Este último procedimiento – dijo – se hace cuando existe un vacío de poder, que no es el caso en Marruecos”. Lo importante para los ponentes marroquíes es valorar cómo se han asociado a la elaboración de la nueva Ley fundamental, los partidos políticos y personalidades delmundo académico y de la sociedad civil.
El tunecino Guerairi Ghazi, miembro de la Comisión política instalada por el Gobierno de transición para definir la “hoja de ruta” del proceso de cambios en Túnez, señaló por su parte las dos fechas que en su opinión marcan la nueva Túnez, el 14 de enero en que se produjo la ruptura definitiva con el anterior sistema, y el 11 de abril cuando el gobierno adoptó la nueva Ley electoral, “revolucionaria, porque le quita al ministerio del Interior el control de las Elecciones”. La otra fecha clave, el 23 de octubre, prevista para la elección de la asamblea Constituyente, “mostrará el verdadero paisaje político de Túnez”.
Menos optimista y más cauto se mostró el delegado libio, Ahmed Ramadan Abu Dauia, miembro del Consejo Nacional de Transición, para quien la futura Constitución en Libia solo será “un modus vivendi”, mientras que lo verdaderamente importante es “preparar el pueblo para las nuevas instituciones y la nueva Libia”. Ahmed Ramadan recordó que la sociedad libia viene de un sistema de relaciones muy atrasado en el que predomina elpersonalismo, el culto al que manda, las relaciones tribales y de clan. “Sin embargo aspiramos a la democracia”, dijo. Si bien en estos momentos hablar de pluralidad política en Libia, “la cuestión es para quién, para nosotros, la élite, o para el pueblo”.
La misma “aspiración universal a la democracia y a la libertad” que reclamó el mauritano Ahmadu Uld Mahmudu, para quien la “primavera árabe” no ha empezado en diciembre de 2010, fechado de laprimera insurrección en Túnez, sino que es “una cita aplazada” que el mundo árabe tenía pendiente.
De los invitados extranjeros al área geopolítica árabe, tuvo especial relieve la intervención del ex ministro de Exteriores portugués, Luis Amado, quien advirtió sobre los riesgos que conlleva el proceso de cambios, y recordó que en Portugal, después de la Revolución de los Claveles, “la transición en las Fuerzas Armadas duro más de ocho años”. Un punto éste crucial para las primaveras árabes, donde el papel de los Ejércitos se muestra clave: en el caso de Túnez y Egipto de apoyo al proceso, en el de Libia, Siria o Yemen, ferozmente hostil a las movilizaciones populares.
Invitado de excepción en el encuentro de Rabat, el español Bernardino León, trasmitió el apoyo de la Unión Europea, de la que es enviado especial para los países de laprimavera árabe, al proceso de cambios y democratización en curso. El gobierno marroquí contaba con que el representante europeo diese el plácet de la Unión a la nueva Constitución del reino alauita y que mostrase el apoyo como hizo a “los cambiosirreversibles en la región”. Bernardino León consideró el encuentro de Rabat como “enormemente importante y simbólico” y alentó a los dirigentes regionales a “continuar en la vía de la integridad regional”, una manera de no excluir a la vecina Argelia delproceso de cambios.
Para los organizadores del encuentro de Rabat, sus objetivos se han visto conseguidos ampliamente. Porque a pesar de la improvisación, del empirismo organizativo y de la frustración de muchos invitados –en especial políticos y académicos – que no pudieron intervenir en el debate, lo que quedó claro es que Marruecos es elprimer país árabe en que ya ha sido implantada una nueva Constitución, y que ésta, a pesar de sus deficiencias, ha conseguido definir una posición clara sobre los temas cruciales comunes a toda la primavera árabe: elpapel de los islamistas en el campo político, los derechos de la mujer y de las minorías étnicas y religiosas, las libertades democráticas y la separación de poderes del Estado. Algo a lo que aspiran en Túnez, en El Cairo, en Argel,en Trípoli, y a medio plazo en Sanaa, en Bahréin y en Damasco.