Impuesto sobre el Patrimonio: Resucitar un cadáver
José Eugenio Soriano García
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josesorianoelimparciales/11/11/23
lunes 19 de septiembre de 2011, 21:26h
En la Alta Edad Media, se aceptó como técnica infamatoria, la de juzgar a un cadáver. El más famoso caso – hasta la resurrección del Impuesto sobre el Patrimonio por el Decreto – Ley publicado el sábado pasado -fue el del Papa Formoso. Elevado a la cátedra de San Pedro a finales del siglo IX, apostó por el Rey alemán Arnulfo frente a la familia de los Spoleto, para ocupar la sede imperial. Formoso lo logró y en febrero del año 896 coronó en Roma al tudesco, pero muere en abril. Y los Spoleto colocan en la silla Papal a Bonifacio VI, abandonando Roma así Arnulfo y logrando la corona imperial Lamberto Spoleto. Y entonces, la venganza tomo cuerpo (mejor, tomó cadáver) ya que sentaron al muerto en juicio ornamentado con sus vestiduras papales, le acusaron de Antipapa, y le sentenciaron ordenando cortar a sus despojos los tres dedos de bendición papal, sus restos sepultados de nuevo en lugar secreto y anulados sus actos y decretos, desnudando a tan horripilante momia de todo ornamento papal. Durante el proceso, se interrogaba al cadáver y se le acusaba para que ¿escuchara?, las acusaciones. La historia siguió durante varios años más, con ulteriores Papas (Teodoro II y Juan IX) anulando a su vez lo que dijo e hizo Bonifacio obedeciendo a Lamberto Spoleto y su padre Guido, que era quienes realmente mandaban en la curia.
La idea causó furor, y estos “Concilios cadavéricos o Sínodo del Terror” tuvieron éxito y la Inquisición, alguna vez, también ordenó quemar un cadáver tras someterlo a juicio.
Pensábamos que esta idea de resucitar a un muerto para juzgarlo, había terminado. Bueno, pues ya ven que no, si miran atentamente lo que ha sucedido con el Impuesto del Patrimonio.
El Decreto – Ley 13/11 de 16 de septiembre, rocambolescamente resucita el cadáver del Impuesto del Patrimonio, que según la Ley del año 2008 (LEY 4/2008, de 23 de diciembre, por la que se suprime el gravamen del Impuesto sobre el Patrimonio) había quedado bien muerto y sepultado.
Decía esta Ley de tan hace poco tiempo, y dictada ya en plena crisis económica:
“Las transformaciones, tanto del entorno económico internacional como las mismas modificaciones introducidas en el tributo, han hecho (el Impuesto sobre el Patrimonio) que pierda su capacidad para alcanzar de forma eficaz los objetivos para los que fue diseñado.
En el actual contexto, resulta necesario suprimir el gravamen derivado de este impuesto mediante la fórmula más idónea para asegurar su eliminación efectiva e inmediata.
Dicha eliminación del gravamen se produce tanto para la obligación real como para la obligación personal de contribuir…
En consecuencia, el precepto que modifica determinados artículos de la Ley 1 9/1991, al igual que la derogación que afecta a otras disposiciones de dicha Ley, tiene por objeto eliminar el gravamen por este impuesto”.
El Impuesto estaba muerto y bien muerto. Y ahora viene a juzgarlo ¿Quién?, para acusar de blasfema su supresión, suprimirle los dedos de la bendición a los contribuyentes, despojarlo de sus ornamentos legales (no se olvide que es por un mero Decreto – Ley frente a una Ley cómo se resucita a este muerto) y todo ello, como si desde 2008 hasta ahora, hubiéramos vivido en mundos distintos, cuando es evidente que no hace tanto tiempo y la situación era la misma.
Por si fuera poco, resulta que el Impuesto está cedido a las Comunidades Autónomas, que se resucita de forma parcial (¨hay que atacar a los ricos¨) y con carácter provisional ya que se dice será solamente impuesto durante dos ejercicios económicos.
¿Pero qué clase de broma es ésta? La mini vice, esto es la, así llamada, Ministra de Economía, se oponía, pero evidentemente no es Solbes sino una mini bien mandada, a la que hacer este estrambote fiscal no parece quitarle el sueño. Pero es que el propio Presidente del Gobierno negaba hace ¡¡¡ 15 días!!! que fuera a resucitarlo, y lo decía solemnemente, con voz engolada y bien carraspeada. Los socios comunitarios ya pueden tomar nota de cómo se legisla en España en temas de Hacienda, que se supone que es lo más delicado que rige entre un Gobierno y los ciudadanos.
Pero la pregunta que quiero hacerles es la siguiente ¿Quien ha sido el que ha resucitado este Impuesto? ¿Quien lo revivió? ¿Habrá sido nuestro Papa fiscal, esto es el Presidente del Gobierno, o habrá habido algún Guido o Lamberto Spoleto? Les pido su nombre. Apuesto a que no serán muchos los que se equivoquen y nos digan, quien es el que de verdad gobierna ahora transitoriamente en España.
Resucitar y juzgar cadáveres: esa es la tarea que corresponde a quien haya sentado los despojos del Impuesto sobre el Patrimonio en fúnebre ceremonia sobre la mesa de las clases medias.
Se me olvidaba: el cadáver de Formoso fue otra vez condenado y arrojado al Tiber lo que quedaba del esqueleto… pero lo rescató un pescador y ahora se encuentra en el Vaticano. Que aprenda eso quien se dedica, como tarea de gran argucia política, nuestro Guido Spoleto, a juzgar cadáveres.
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Catedrático de Derecho Administrativo
JOSÉ EUGENIO SORIANO GARCÍA. Catedrático de Derecho Administrativo. Ex Vocal del Tribunal de Defensa de la Competencia. Autor de libros jurídicos.
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