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cosas veredes

Ni Rubalcaba ni Rajoy, con el catalán nadie se atreve

miércoles 21 de septiembre de 2011, 08:11h
María Cano: "Rubalcaba ha defendido el actual modelo educativo lingüístico vigente en Cataluña, el mismo que discrimina el castellano".
El conflicto sobre la inmersión lingüística en catalán está dejando de manifiesto la tibieza de los principales líderes políticos de este país. Tibieza política e, incluso, personal. El candidato socialista a la Presidencia del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha decidido ignorar la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que daba un ultimátum a la Generalitat imponiendo un plazo de dos meses para reformar el sistema educativo y que el castellano sea así equiparado al catalán en las escuelas como lengua vehicular.

Lejos de acatar la decisión judicial, y sin duda con la vista puesta en las próximas elecciones generales, el socialista ha defendido el actual modelo educativo lingüístico vigente en Cataluña, el mismo que discrimina el castellano y, por extensión, a los ciudadanos que en el marco de la libertad de la que tanto presumimos quieren que sus hijos sean educados en la lengua mayoritaria en España. O, al menos, quieren tener la posibilidad de elegir.

La idea de rascar algún que otro voto catalanista y acortar la distancia que le separará, según las encuestas, de sus rivales políticos se atisba como la causa real de semejante posicionamiento de Rubalcaba. Hay que buscar nuevos nichos de opinión y está claro que a estas alturas casi todo vale.

Pero más triste resulta obsevar cómo en el bando contrario su rival político, Mariano Rajoy, tampoco se ha mojado este lunes y ha insistido en que hay que huir de la crispación y favorecer la convivencia del castellano y el catalán. Así de tibio ha estado. En su caso, la estrategia no consiste en sumar votos, sino en no perderlos en el poco camino que queda de aquí al 20-N. ¿Cómo? Optando por la moderación. Sabe de sobra que con los catalanistas no tiene nada que hacer pero sí puede ser cauto y evitar que le cuelguen el cartel de “anticatalán”, que le haría perder simpatizantes.

Que los dos candidatos a futuro presidente comparten intereses de cara a las próximas elecciones es una obviedad, lo que sorprende es lo fácil que les resulta a ambos sacrificar ya no sólo sus creencias, sino incluso el bien común como medio necesario para alcanzar el fin propuesto. Y estas son las dos principales opciones para los próximos años… Pues se le quitan a uno incluso las ganas de votar. Mientras no tengamos una clase política seria y comprometida que no se deje amedrentar por chantajistas, ladrones e, incluso, asesinos y que no le haga el juego a otra cosa que no sea el bien común seguiremos siendo testigos de espectáculos como el de estos días. Y mientras la Justicia es vapuleada, la libertad pierde la partida en una Cataluña cada día más ajena a eso que, le guste al resto o no, aún se llama España. ¿O estaremos también a punto de asistir a su cambio de nombre por Espanya? Recuerden que Álava, Guipúzcoa y Vizcaya ahora se denominan Araba, Gipuzkoa y Bizkaia. No es tan descabellado…