Triste despedida de Zapatero
jueves 22 de septiembre de 2011, 00:53h
La última sesión de control al Gobierno en el Congreso ha sido la última de José Luis Rodríguez Zapatero como Presidente. A buen seguro, le habría gustado otra despedida más agradable, ya que en el pleno de ayer le tocó escuchar de boca de sus adversarios lo que han sido sus dos legislaturas, con especial énfasis en ésta última. Huelga decir que el balance es sumamente negativo: casi cinco millones de parados, una imagen exterior devaluada por méritos -más bien deméritos- propios y una alarmante falta de credibilidad, también ganada a pulso.
Los datos objetivos son los que son, y ayer hubo ocasión de sacarlos a relucir en el debate político. Hay, sin embargo, un poso mucho más preocupante que queda como herencia del señor Zapatero, cual es la idea del “todo vale” y “nunca pasa nada”. Pasar de curso con tres asignaturas, repartir 400 euros erga omnes como liberalidad soberana, un ordenador personal para cada niño, hacer de España uno de los países más endeudados del mundo y demás ocurrencias han hecho que se olvide algo básico: no hay nada gratis en este mundo. Todo cuesta. No puede sustituirse el esfuerzo por la despreocupación, con el resultado que está a la vista. La era del señor Zapatero ha sido también un tiempo raro de irresponsabilidad y frivolidad. Pero, lo cierto es que la democracia es lo contrario. Es un régimen muy exigente, donde cada derecho lleva aparejada su cuota de responsabilidad. De la misma forma, jugar en la primera división de la economía mundial y en un sistema de librecambio, conlleva comportamientos económicos serios y fiables. Algo de lo que, por cierto, deberá tomar buena nota quien sustituya a Zapatero tanto en el Gobierno como al frente del PSOE. España no puede volver a permitirse más legislaturas de despilfarro e insolvencia.