América Latina incrementan su artillería diplomática para exigir ante las Naciones Unidas una reforma de los organismos internacionales, tanto para superar la crisis que afecta a las principales economías como para la resolución y prevención de conflictos. Bajo un aura pesimista por una nueva caída de las bolsas, los mandatarios latinoamericanos insistieron en que debe eliminarse la brecha que divide a los países desarrollados de las naciones emergentes.
Los líderes mundiales celebraron una nueva sesión maratoniana de debates en la ONU en un ambiente de pesimismo por nuevas alertas sobre la economía mundial y la tensión en Oriente Medio.
Por la tribuna de la Asamblea General de la ONU desfilaron los mandatarios de la República Dominicana, Leonel Fernández, de Perú, Ollanta Humala, de Costa Rica, Laura Chinchilla, así como el presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, el primer ministro británico, David Cameron, el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, y el primer ministro turco, Recep Tayipp Erdogan.
El debate, que reúne en Nueva York a mandatarios de 193 países, coincidió con una jornada de desplomes bursátiles en todo el mundo, junto a renovadas advertencias del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) de una recesión en las economías avanzadas y de tentaciones proteccionistas en los países emergentes.
El temor sobre el impacto mundial que las crisis en Europa y en EE.UU. puedan tener estuvo presente en gran parte de las intervenciones hoy en la Asamblea, especialmente en las de los países en vías de desarrollo.
"Debemos protegernos frente a la tormenta originada en el Norte de América, que no sabemos si llegará en forma de huracán o de lluvia a América Latina", expresó el presidente de Perú, Ollanta Humana, en una rueda de prensa.
Los mandatarios también hablaron en foros paralelos de seguridad nuclear y de la ausencia de progresos en la implementación de la Declaración de Durban sobre el Racismo y mantuvieron intensas negociaciones sobre la demanda de los palestinos de ser reconocidos como Estado de pleno derecho en la ONU, que será oficializada el viernes.
La gobernante de Brasil, Dilma Rousseff, subrayó en el foro sobre seguridad nuclear que la conciencia sobre los desastres como el del pasado marzo en la central japonesa de Fukushima no debe afectar la confianza internacional respecto al beneficio del uso pacífico de la energía nuclear.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, pidió, por su parte, un enfoque basado en la seguridad para que un eventual ataque contra instalaciones nucleares no tenga consecuencias catastróficas.
En el mismo sentido incidió Rousseff con la propuesta de que se fijen plazos para la eliminación completa de las armas nucleares y que la ONU revise sus condiciones de conservación o deterioro.
"Tenemos que avanzar en la reforma del Consejo de Seguridad de la ONU, que ha sido baluarte de la lógica del privilegio nuclear durante más de 65 años y legitima la acumulación de material nuclear por las potencias armadas", afirmó la mandataria de Brasil.

El presidente de Chile, Sebastian Piñera, abogó en su intervención ante la Asamblea General por replantear las estructuras de los organismos internacionales. "No podemos pretender dirigir este mundo nuevo con organizaciones viejas", sumándose a reclamos similares de países latinoamericanos.
La "revolución" del siglo XXI debe acortar las distancias entre los países desarrollados y las naciones emergentes y no transformarse en factor de división, advirtió Piñera.
En tanto, el presidente dominicano, Leonel Fernández, llevó hoy a la ONU su propuesta de que este organismo adopte una resolución con medidas de regulación que garanticen la transparencia de los mercados y la estabilidad de precios de los alimentos y de los combustibles.
Fernández atacó duramente "los golpes de mercado" que protagonizan la actualidad mundial y arremetió contra "la arrogancia, la codicia y el afán desenfrenado de acumulación de riquezas" que llevaron a una crisis global, agudizada "por la falta de reglas claras" en el sistema financiero.
Mientras, la gobernante de Costa Rica, Laura Chinchilla, incidió en las consecuencias dramáticas que tiene el delito transnacional del narcotráfico en Centroamérica y pidió más cooperación internacional para atajar los flujos de armas a la región.
Por otra parte, la reclamación realizada el miércoles por el mandatario boliviano, Evo Morales, en la ONU de tener un acceso soberano al mar a través del territorio chileno, recibió hoy contestación de Piñera desde la misma tribuna conminándole al "diálogo bilateral".
La sede de la ONU y la ciudad de Nueva York son escenario igualmente de numerosas reuniones bilaterales. Entre ellas, la de los cancilleres de Venezuela, Nicolás Maduro, y de Colombia, María Ángela Holguín, que revisaron temas de cooperación comercial, energética, de seguridad y otros asuntos fronterizos.
Nueva caída de las bolsasLos mercados bursátiles de América Latina se desplomaron este jueves con pérdidas entre el 0,12 y el 5,70 por ciento, en concordancia con su principal referente, Nueva York, que al igual que el resto de las bolsas mundiales, cayó en reacción a las últimas medidas anunciadas por la Reserva Federal de EE.UU. y a la persistente incertidumbre sobre la economía mundial.
En este sentido, el mercado paulista cayó el 4,83 por ciento y dejó a su Ibovespa en los 53.280 puntos, después de que lo operadores
compraran y vendieran títulos por 8.075 millones de reales (unos 4.261 millones de dólares).
La rueda mexicana se desplomó un 4,85 % por lo que su principal indicador, el IPC, cerró en 32.369,29 enteros. En la jornada bursátil se totalizaron operaciones por 10.027 millones de pesos (unos 724 millones de dólares).
El índice Merval de Buenos Aires cedió un 5,70 por ciento, hasta las 2.480,76 unidades, al concluir una jornada en la que el volumen de negocios sumó 90,9 millones de pesos (21,5 millones de dólares).
El parqué santiaguino retrocedió un 5,47 % y su principal indicador, el IPSA, quedó en 3.824,37 enteros, tras realizar transacciones por 105.130.786.232 pesos (unos 204,13 millones de dólares).
El corro colombiano bajó un 3,32 por ciento en su índice general (IGBC), que cerró en 13.187,00 unidades, luego de cambiar de mano papeles por 364,280,72 millones de pesos (199,90 millones de dólares).
La bolsa de Lima cerró en 19.011,88 puntos, tras registrar una bajada de 4,62 por ciento y operar bonos por 55.738.896 nuevos soles (unos 20.287.132 dólares).
Mientras que el Imebo de Montevideo restó un 0,12 por ciento y quedó en los 3.508,17 enteros. El total de las operaciones de la jornada llegó a los 40.410,208 pesos (unos 2.025.442 dólares).