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Italia en crisis: entre Cicciolina y Standard & Poor’s

Andrea Donofrio
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adonofriohotmailcom/9/9/17
domingo 25 de septiembre de 2011, 19:54h
La agencia de calificación estadounidense Standard & Poor’s ha rebajado un escalón la calificación de la deuda de Italia debido a las malas perspectivas de crecimiento de la economía italiana y a la fragilidad del actual Gobierno de Berlusconi. La decisión se basa no sólo en variables económicas, sino en consideraciones políticas, ya que es evidente que las tensiones y divisiones dentro de la actual coalición de Gobierno está perjudicando la asunción de unas medidas claves, necesarias para detener la degradación de la economía italiana y para relanzarla. La inestabilidad política, la situación del cavaliere repercuten negativamente en la economía nacional. Aún así, Berlusconi se muestra decidido a no dimitir, a no abandonar el poder, agarrándose irresponsablemente al sillón. Como si no comprendiera el sentido de la tragedia: por eso, la mayoría de las viñetas internacionales le dibujan como un Nerón –entre culos y tetas- que asiste cómodamente sentado en su trono a la caída de Roma, rodeado de escombros y vedettes. Fuera de la realidad, mientras la crisis se expande y el país no crece, testarudamente, afirma su determinación de concluir la legislatura.

El juicio de Standard & Poor’s se basa en motivaciones políticas: inestabilidad del actual ejecutivo, falta de credibilidad internacional del país, gobierno rehén de la Lega. Pero Berlusconi no lo ve: él que en su día representó para muchos italianos el homo novus, una esperanza de estabilidad política y económica, representa hoy en día un obstáculo al desarrollo del país, un freno al crecimiento económico, el hazmerreír de la opinión pública mundial, un esperpento para muchos italianos. Sus promesas de relanzar la economía han fracasado entre escándalos sexuales, procesos judiciales y comportamientos discutibles. Y mientras asistimos al ocaso del berlusconismo, Berlusconi no quiere desaparecer, se agarra al poder y se defiende atacando. Inmadurez política e irresponsabilidad hacen que siga descartando las dimisiones a pesar de los últimos escándalos, de sus problemas con la Justicia y de la pésima situación de la economía de Italia. Sería una solución responsable: antes de que la Magistratura o el Presidente de la Republica le obliguen a abandonar –demostrando la impotencia de la democracia italiana para “liberarse” de una anomalía democrática-, Berlusconi debería no solo anunciar que no se presentará a las elecciones nunca más, sino también preparar un adiós anticipado, convocando nuevas elecciones, tras la necesaria reforma del sistema electoral. Copiando a Zapatero y el adelanto electoral al 20N, se podría votar la próxima primavera, aprobando en los meses que quedan alguna medida de interés y utilidad nacional de acuerdo con la oposición. De esta manera, Silvio demostraría “amar el país”, tomar una decisión racional y responsable para salvarlo, asumiendo, tal y como augura Sergio Romano, “el mérito de esta transición”.

La crisis italiana se agrava cada día más, obligando al país a una atenta reflexión sobre las causas y las razones que le han llevado al báratro, ante este abismo ético y económico. El “milagro” berlusconiano no se ha producido y el panorama actual resulta desolador, mientras aumenta, proporcionalmente, la desconfianza en la política nacional. No obstante, la gravedad de la crisis exige una intervención urgente para la reconstrucción real del país, no sólo desde el punto de vista económico, sin moral. Italia necesita alternativas, estabilidad política y una política económica eficaz. Para recuperarse del descrédito internacional, para tranquilizar a los mercados financieros, para salir de la crisis, Italia merece algo más que un Presidente del Gobierno “en sus ratos libres”, que se mueve entre tribunales y fiestas dionisiacas.

Ps. En esta situación de crisis ha generado grandes polémicas la noticia que, desde noviembre, Cicciolina recibirá una “pensión” de 3.108 euros mensuales por su labor de diputada en una legislatura. Aunque pueda resultar discutible que ofreció “servicio a la patria”, es cierto que “lo mío no fue fruto de un día de bunga bunga”.

Andrea Donofrio

Politólogo

Andrea Donofrio es politólogo, experto en Relaciones Internacionales e investigador del Instituto Ortega y Gasset

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