www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Un informe habla de Golpe de Estado

La revuelta policial contra Correa cumple un año de polémica

jueves 29 de septiembre de 2011, 09:42h
Este 30 de septiembre se cumple un año de la revuelta policial que puso en jaque el presidente de Ecuador, Rafael Correa. Este miércoles el Ejercito ha dado a conocer un informe sobre los hecho ocurrido ese día, los cuales describe como un golpe de Estado contra el mandatario suramericano, un documento que contradice la versión de los uniformados imputados, que sostienen que lo sucedido fue una sublevación por reclamos gremiales.
El presidente de Ecuador, Rafael Correa, estuvo secuestrado durante varias horas en el Hospital de la Policía de Quito en el marco del golpe de estado que ocurrido el 30 de septiembre de 2010, según determina el informe elaborado al respecto por la Dirección de Operaciones de las Fuerzas Armadas.

En este informe, supervisado por el director de Operaciones del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, Jorge Peña, se detalla el despliegue militar llevado a cabo para rescatar a Correa, quien, asegura, estuvo secuestrado en dicho hospital por agentes de la Policía.

Según el documento, recogido por la agencia de noticias ANDES, al inicio del operativo los policías abrieron fuego contra los militares, que tuvieron que parapetarse en los muros del edificio. Sin embargo, "el personal continuó su avance a través de los corredores empleando armamento no letal".

A su llegada a la habitación donde se encontraba retenido el presidente, los policías que le custodiaban tiraron sus armas al suelo y levantaron sus manos en señal de rendición. A pesar de ello, los militares les obligaron a replegarse.

Durante la evacuación, el resto de los policías que ocupaban el hospital intensificaron los disparos y lanzaron gases lacrimógenos para impedir la salida de los militares y del presidente del recinto sanitario. Como consecuencia de ello, varios uniformados resultaron heridos.

El rescate, que duró unas dos horas, se decidió después de que las Fuerzas Armadas interceptaran una conversación entre los sublevados a través de la radio policial, donde especulaban con la posibilidad de matar a Correa.

Estas afirmaciones refutan la versión dada por los partícipes en el denominado intento de golpe de Estado y defendida por el ex presidente Lucio Gutiérrez, a quien el Gobierno acusa de orquestar el levantamiento, según la cual Correa nunca estuvo en peligro, ya que permanecía en el hospital por su propia voluntad.

Las Fuerzas Armadas han dado a conocer este informe, elaborado el 14 de octubre del año pasado, un día después de que Correa solicitara a los mandos militares que lo entregaran a los medios de comunicación para que los ecuatorianos sepan la verdad de lo ocurrido ese día, con motivo del primer aniversario.

Versiones encontradas

Para la oposición peruana y medios de comunicación privados como "El Universo",- cuya directiva ha sido condenada a pagar una indemnización de 40 millones de dólares y cumplir una pena de cárcel de tres años, a causa de una columna de opinión que cuestionaba la versión oficialista del los incidentes del 30-S-, los hechos ocurridos ese día no son un intento de golpe de Estado si no, una sublevación policial por reclamos gremiales.

Los que los uniformados exigían la restitución de derechos como el bono de la Policía, los años previstos para el ascenso, las condecoraciones o la entrega de juguetes para sus hijos, entre otros puntos, los cuales iban a ser eliminados por la Asamblea Nacional de ese país.

Ante la negativa del mandatario de escuchar las demandas de los funcionarios, los ánimos se caldearon y diversos cuerpos policiales del la capital ecuatoriana y de otras ciudades del país como Guayaquil, se sumaron a la protestas sembrando el caos.

Según la versión policial, Correa se vio obligado a permanecer varias horas dentro del Hospital de la Policial del regimiento Quito 1, debido a la gran cantidad de manifestantes que lo increparon cuando intento salir del lugar. Asimismo, los acusados de intentar derrocar al gobernante, han señalado que en ningún momento la vida del presidente estuvo amenazada, quien en todo momento estuvo acompañado por su cuerpo de seguridad, sus asesores y del Ministro de Interior Gustavo Jalhk.