El Banco de España toma el control de tres entidades: Unnim, NovacaixaGalicia y CatalunyaCaixa. Tres bancos creados a partir de cajas de ahorros. Los tres tienen en común una cosa: Son los restos de un festín de politiqueo a costa del sistema financiero. Ha llegado la nacionalización, parcial, eso sí, de la banca.
El Gobierno podría haber resuelto la cuestión de otro modo. Pero comencemos por describir cómo lo ha hecho. Ha concluido el proceso de reestructuración de las cajas. Ya no hay cajas de ahorro en España. Eso es una buena noticia, indudablemente. Pues so capa de revertir todos los beneficios en obra social, muchas de las cajas de ahorros eran instrumentos muy poderosos en manos de políticos, que buscaban un conjunto de objetivos (desarrollo regional, favorecer unos sectores frente a otros, pagar favores a gente cercana y pagarse a sí mismo) que no siempre eran compatibles con la gestión profesional en términos puramente económicos. El boom favoreció todos los excesos imaginables; parte de los cuales están ahora apareciendo en los medios de comunicación. Muchas entidades no han resistido, y es ahí donde entra la actual actuación del Banco de España.
Unas entidades han salido a Bolsa y se han convertido en banco sin mayores problemas. Es el caso de La Caixa, convertida en Caixabank. También de Bankia y Banca Cívica, aunque estas dos entidades podrían tener que recabar apoyos públicos. En principio están saliendo del atrolladero por sí mismas.
Otras, no. El Banco de España se queda con estas tres entidades, pagando por ellas un 20 por ciento lo que ellas decían valer, según sus cuentas. No es que el Banco de España se haya lanzado a
adquirir chollos, sino que existe la costumbre de
falsear los balances para ofrecer una cara que no responde del todo a la realidad. Recordemos que Bankia salió al mercado con una rebaja sobre los libros del 30 por ciento, y Banca Cívica el 27.
En total, al Banco de España le ha costado 7.551 millones de euros fortalecer financieramente las cajas de ahorros, destinados a NCG, Unnim, CatalunyaCaixa y CAM. Sobre esta última entidad, el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, MAFO desde hace varias décadas, ha dicho que la CAM es
“lo peor de lo peor”. Y advierte de que cuando se hacen las cosas tan mal no es descartable que acabe costando más al erario público. Pero si los problemas de algunas cajas estaban a la vista de todos. Si la CAM era “lo peor de lo peor”, ¿qué hizo el Banco de España, con acceso a las cuentas de todos, durante todo este tiempo? De ello, MAFO no ha dicho nada.
Y ahora, la alternativa, la otra forma se atender una situación como la que ha vivido, como la que está viviendo el mercado financiero español, y es recurrir a la tradicional política de dejar que los bancos quiebren. La quiebra es la solución del mercado. Ha habido quiebras a lo largo de toda la historia de la banca. Y no han generado jamás
problemas como los de los rescates, donde además pagan justos por pecadores.
Pero se ha producido hoy otra noticia que hace temer lo peor. Pongámonos en antecedentes. Las economías de Alemania y Francia se estaban recuperando a comienzos de año. Había preocupantes
tensiones inflacionistas. Lógicas, después de una prolongada política de tipos bajos y de inyecciones de liquidez. La respuesta lógica por parte del BCE era volver sobre sus pasos e ir subiendo los tipos de interés. Eso hizo. Las previsiones apuntaban a una subida de tipos
hasta el 2,75 por ciento. Pero entonces llegaron los temores a una
vuelta a la recesión. Y se empezó a criticar al BCE por sus pasadas subidas de tipos. Pero es entonces cuando aparece el dato de este viernes: La primera estimación de inflación en la eurozona en septiembre es del
3,0 por ciento. Es el peor dato desde octubre de 2008, y es un punto más del 2,0 por ciento que tiene el BCE fijado como máximo.
Martín van Vliet, economista de ING, considera el dato como “una bomba”. Aunque Howard Archer, de IHS Global Insight, cree sin embargo que hay signos de que las presiones inflacionistas se están relajando y podríamos ver cómo la inflación vuelve al entorno del 2 por ciento.