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Los Kirchner y los Colom: mal ejemplo para los Humala

viernes 30 de septiembre de 2011, 21:24h
Desde la campaña electoral lo siguen persiguiendo al presidente Ollanta Humala, con la incómoda pregunta de si irá a la reelección presidencial. En plena contienda se le acusó de querer implantar en el Perú, un modelo político similar al que lleva adelante Hugo Chávez en Venezuela, quien siguió el esquema que Alberto Fujimori ejecutó, para quedarse en el poder más allá del mandato establecido, rompiendo el orden constitucional, para darse otro a su medida.

Los opositores del presidente Humala no creen en las promesas que éste ha hecho públicamente en reiteradas oportunidades, según las cuales respetará el plazo constitucional y no permanecerá en el gobierno un día más de lo dispuesto por la carta fundamental. Razón no les falta a sus adversarios. Aún está fresca en la memoria la experiencia vivida durante la dictadura de Fujimori. Y, además, ayuda a fortalecer este criterio, los censurables antecedentes de los gobiernos autoritarios de Hugo Chávez, Evo Morales y Rafael Correa, que se han entornillado en el poder sin mayores dificultades. Es más, con la complacencia o silencio interesado de muchos gobiernos democráticos.

El propio Humala, sin embargo, colabora en este asunto. En su reciente visita a Nueva York para participar en la Asamblea General de las Naciones Unidas, por ejemplo, durante la entrevista televisiva que le concedió al periodista Jorge Ramos, evadió responder la pregunta que se le hizo sobre si iría a la reelección. Es más, se molestó porque consideró que la interrogante era impertinente, olvidando que estaba frente a una audiencia diferente. En vista del error político cometido, al poco rato mandó un mensaje vía twitter: no postularé a la reelección.

De acuerdo al artículo 112 del texto constitucional, Humala no puede ser candidato en las próximas elecciones a la presidencia de la República, porque la reelección inmediata está prohibida de manera tajante. No hay duda jurídica.

Como en este aspecto no hay salida legal, se empezó a especular sobre la posibilidad de que la esposa del presidente Humala se presente a los comicios presidenciales de 2016, siguiendo el ejemplo de la presidenta de la Argentina Cristina Fernández de Kirchner, quien sucedió en el cargo a su fallecido esposo Néstor Kirchner, y actualmente es la postulante favorita según las encuestas, para ganar nuevamente la presidencia de esa nación.

De manera torpe, los partidarios y admiradores de Nadine Heredia (entre ellos algunos funcionarios públicos) han manifestado, que ella tiene todo el derecho de aspirar a la primera magistratura del país. Inclusive el camaleónico Alan García, ha declarado en favor de su eventual candidatura.

En realidad esta parece ser una enfermedad latinoamericana. Recientemente hemos visto, cómo la esposa del presidente de Guatemala, Álvaro Colom, intentó postular a la presidencia de su país a pesar de que la constitución guatemalteca se lo impedía. Los esposos Colom llegaron al extremo ridículo y tramposo de divorciarse, para tratar superar este escollo legal.
Felizmente la justicia guatemalteca hizo respetar el estado de derecho en su país, y no permitió ese descabellado propósito.
En el Perú, al igual que en Guatemala, la esposa del presidente de la República en ejercicio no puede ser candidata presidencial. La ley orgánica de elecciones lo establece claramente, razón por la cual Nadine Heredia no puede imitar a la viuda de Kirchner, y no creo que los Humala se comporten vergonzosamente como los Colom.

La esposa del presidente Humala ha declarado para intentar zanjar el debate, que la ley le prohíbe aspirar a la presidencia. Con esta afirmación las especulaciones políticas deberían acabarse.

Para que cualquiera de los esposos Humala pueda ser candidato en las elecciones presidenciales del año 2016, tendría que violentarse flagrantemente el orden constitucional del país. Esto significaría entrar innecesariamente en el camino de la arbitrariedad jurídica.

En el Perú, felizmente, se ha avanzado en la defensa de la legalidad y de los principios constitucionales. Los golpistas han recibido de parte de la justicia la sanción que merecen. Así lo demuestran las condenas a Alberto Fujimori y a Antauro Humala, hermano del presidente. Sin duda estas sanciones ejemplares deben ser disuasivas para todos aquellos que pretendan alterar el orden constitucional. Confiamos que los esposos Humala no seguirán el mal camino. Hasta ahora su conducta es democrática.
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