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Su obsesión ante las elecciones es mostrarse ajeno a los errores del Gobierno

Las mil piruetas de Rubalcaba para zafarse del legado de Zapatero

martes 04 de octubre de 2011, 19:50h
Tras dos legislaturas siendo una de las voces más autorizadas del Gobierno de Zapatero, Alfredo Pérez Rubalcaba afronta en menos de dos meses su mayor empresa política: presentarse como candidato socialista a la Presidencia. A lo largo de estos ocho años, el postulante del PSOE ha capeado numerosas polémicas incurriendo en varias ocasiones en contradicciones y desmentidos que han mermado su credibilidad en ámbitos tan diversos como la lucha antiterrorista, la reforma constitucional, la política fiscal o la sanitaria, en otros.
A poco más de un mes para que las urnas decidan quién ocupará la Moncloa durante los próximos años, Alfredo Pérez Rubalcaba desgrana las que serán sus propuestas electorales. La mayoría de las medidas hechas públicas van encaminadas a intentar aplacar los rigores de la crisis económica que padece España y que nos ha situado, según señalaba recientemente Goldman Sachs, al borde de una nueva recesión y con un paro superior al veinte por ciento, el peor de toda la Unión Europea.

Casi a diario, el candidato socialista aparece ante los medios para presentar ante los españoles sus posibles soluciones y toda clase de declaraciones que quedan registradas en las hemerotecas. Así, se puede constatar cómo el ex ministro del Interior y postulante del PSOE a la Presidencia ha incurrido en numerosas contradicciones, tanto antes como después de oficializarse su carrera electoral.

Carlos Floriano, secretario de Comunicación del Partido Popular, y Rafael Hernando, 'número uno' de los populares almerienses, analizan para EL IMPARCIAL los cambios de opinión de Rubalcaba a lo largo de estos últimos años. Este periódico se ha puesto en contacto con el gabinete de prensa del candidato socialista con el objetivo de recoger su valoración sin haber podido obtener declaración alguna.

Reforma constitucional
El 26 de junio de 2010, el por entonces ministro del Interior se mofaba de la propuesta de Mariano Rajoy para reformar el texto constitucional en busca de implementar un techo de gasto público, que Rubalcaba calificó entonces de manera irónica de "idea genial". Un año después, a finales del mes de agosto, el actual candidato socialista se puso al frente de las negociaciones de su partido con el PP y el resto de formaciones políticas para reescribir la Carta Magna.

Tras haberse burlado un año antes de la propuesta popular, el pasado 2 de septiembre, día en que quedó aprobado en la Cámara Baja el nuevo texto, el candidato socialista declaraba ante los medios que, en su opinión, "es una reforma que refuerza la confianza en nuestra economía y en nuestro país en un momento especialmente difícil, y esa es la razón por la que mi grupo la apoya". A pesar de mostrarse satisfecho con la aprobación, "es curioso ver cómo, aunque él votó a favor de la reforma, al salir del hemiciclo declaraba, en un claro afán populista, que no le había gustado el procedimiento por el que se había aprobado la moción", afirma Hernando.



Según Rubalcaba, fue una conversación privada que mantuvo con Zapatero en la noche del 22 de agosto la que le convenció de la conveniencia de aplicar esta reforma constitucional. El candidato tuvo que defender ante su propio partido y ante otros grupos, como CiU, Upyd, PNV o IU, un proceso que excluía el referéndum popular "porque la Constitución no lo exige", según se escudó el candidato.

Desempleo
Por otra parte, el desempleo está siendo uno de los caballos de batalla electoral y, al mismo tiempo, otra de las contradicciones en las que ha caído Rubalcaba. El 3 de julio, "él mismo afirmaba que estábamos al final del túnel y que se iba a crear empleo, aunque lo cierto es que la cosa ha ido a peor, alcanzando cifras récord en la historia de España, a pesar de que cuando le nombraron candidato declaró que él sabía cómo generar empleo", señala Hernando.

En este mismo sentido, el pasado 7 de septiembre, Rubalcaba se desdecía y apuntaba que él no podía afirmar que fuera a acabar con el desempleo en los próximos cuatro años puesto que eso era "imposible".

Política fiscal
Otra de las contradicciones más evidentes en las que ha incurrido Rubalcaba es la referente al Impuesto de Patrimonio. A finales de 2008, el candidato socialista calificó este tributo de "obsoleto", "mal redactado" e "incapaz". Sin embargo, hace apenas dos semanas, él mismo rectificaba y señalaba que era "justa y razonable" su aplicación y que "logrará recaudar 2.500 millones de euros" destinados, según él, "a crear empleo".

Este "impuesto para bancos y ricos", en teoría, mantendrá la carga impositiva de las clases medias y bajas de la sociedad española. Ahora bien, a lo largo de estos meses, Rubalcaba ha señalado en numerosas ocasiones que, en caso de llegar a la Presidencia del Gobierno, no contempla aumentar los tributos que tienen que soportar los españoles, sin hacer distinción de clase o condición.

"El PSOE, con Rubalcaba a la cabeza, está en un momento de todo vale, de plena hiperinflación de ideas para intentar animar a los suyos con soluciones para problemas que ellos mismos han creado, con el déficit público a la cabeza, que les lleva a hacer una propuesta y la contraria en apenas horas, como con el Impuesto de Patrimonio", afirma Hernando.



Lo que sí ha confirmado el candidato socialista es que contempla una subida de los impuestos indirectos, en especial los que gravan el tabaco y el alcohol, una reducción del IVA hasta el 4 por ciento sobre los libros electrónicos, una medida que él mismo, como miembro del Gobierno de Zapatero, desestimó en 2009 a propuesta de la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde.

Además, "Rubalcaba también señaló que la solución para aplacar el déficit sanitario era eliminar las desgravaciones a las empresas que contratasen pólizas médicas en la Sanidad privada a sus trabajadores para, poco tiempo después, rectificar y apuntar que él no quería decir eso, tras caer en la cuenta de que eso podría conllevar un colapso del sistema", recuerda Hernando.

"Sus propuestas se basan en dos puntos: la subida de impuestos y el generar una gran desconfianza en los mercados internacionales respecto a nuestro país, hasta el punto de que la propia Elena Salgado le tiene que corregir y que es lo último que necesitamos para poder salir de la crisis", señala Floriano.

Eta y Bildu
Como titular de la cartera de Interior entre 2006 y 2011, Alfredo Pérez Rubalcaba fue durante años el máximo responsable de la lucha antiterrorista en nuestro país. Durante este periodo, el candidato socialista defendió su gestión y la de su equipo para lograr el fin de Eta.

Mientras el Ejecutivo negó durante meses estar en contacto con la izquierda abertzale, incluso se desmintieron unas supuestas conversaciones bilaterales con Eta en Oslo a finales de 2006, al final tuvo que admitir que sí se habían producido y reconocer, en julio de 2007, que en los contactos hubo incluso "varios países involucrados".

Ha sido con él al frente de Interior cuando los terroristas y sus aliados de Sortu y Bildu han logrado acceder a las instituciones públicas con representantes políticos, se han hecho concesiones en materia de acercamiento de presos al País Vasco y ha estallado el escándalo del caso 'Faisán', en el que tres altos mandos policiales se han visto implicados en un supuesto 'chivatazo' a la banda terrorista que el propio ministro negó durante meses. "Hasta donde yo sé, no tengo información de que se hiciera semejante cosa", afirmaba Rubalcaba a comienzos de 2011, cuando el escándalo salió a la luz pública cinco años antes, en junio de 2006.

Además, el 11 de enero de 2007, el hallazgo de un zulo de Eta en la localidad de Amorebieta puso de manifiesto la descoordinación del jefe del Ministerio del Interior. En un primer momento, Rubalcaba señaló que las investigaciones apuntaban a que dicho zulo estaba "relacionado con el atentado en la T-4 de Barajas" de apenas un mes antes, algo que tuvo que descartar apenas 24 horas después al indicarle los investigadores policiales que dichos indicios no existían.

Ahorro y subida de sueldos
Si por algo han apostado tanto Mariano Rajoy como Alfredo Pérez Rubalcaba a lo largo de estas semanas de precampaña electoral ha sido por limitar el gasto del Estado y fomentar el ahorro entre las instituciones públicas. De ahí, la reforma del texto constitucional. Sin embargo, el candidato socialista declaraba hace apenas dos semanas que podría ser que España se estuviera "pasando a la hora de ahorrar" y dudaba de la idoneidad de tanto recorte.

A instancias de la Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo, nuestro país está casi obligado a reducir costes, algo que el propio ministro del Interior apoyó públicamente el pasado 14 de septiembre. Además, este mismo mes de agosto, llamaba a la prudencia presupuestaria al declarar que "España no se gastará más dinero del que tenga".










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Sin embargo, en una medida encaminada a ganarse el favor de funcionarios y pensionistas e intentar recortar distancias con el PP en los sondeos electorales, que en estos momentos se distancia en 15 puntos, Rubalcaba anunciaba hace unos días que, de ganar él las elecciones, subirá los sueldos a los empleados públicos, una medida que ha generado mucha polémica, sobretodo porque fue el propio Rubalcaba el que apoyó la reducción del salario de los funcionarios en un cinco por ciento y la congelación de las pensiones en junio del año pasado. En su defensa, el candidato socialista ha tirado balones fuera y ha señalado que el PP, con sus planes de recortes, "está preparando un desguace del Estado de bienestar".

En respuesta, Carlos Floriano denuncia que al candidato socialista "le da todo igual, decir y desdecir, ya que está en una disyuntiva que le lleva sólo a ocupar espacios, a no ofrecer soluciones para España o proyectos para salir de la crisis".

Guardia civil y cupos de 'irregulares'
Otro sector que se ha visto agraviado por las rectificaciones del candidato socialista es el de la Guardia Civil. En noviembre de 2007, el Ministerio del Interior, al frente del cual se encontraba el propio Rubalcaba, promovió la ley de derechos y deberes del cuerpo, por la que se contemplaba el derecho a manifestarse de los agentes de la Benemérita.

No obstante, el pasado 21 de julio, una enmienda a dicho texto fue aprobada en el Congreso con el voto a favor del ex ministro, que fue calificado entonces por la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC) como "un pijo vestido de rojo", y por la que se vetaba las concentraciones de los agentes, que pasaban a acogerse a la regulación del conjunto de las Fuerzas Armadas.

Por otro lado, en febrero de 2009, el entonces ministro del Interior se vio involucrado en otro escándalo fruto de su doble discurso. A pesar de negar en reiteradas ocasiones que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado tuvieran órdenes de detener a un cierto número de inmigrantes irregulares al mes, Rubalcaba tuvo que rectificar sus propias palabras en apenas 24 horas, forzado por los comunicados que publicó la Policía Nacional en los que se admitían estos hechos, y eliminar estos cupos.

El 15 de febrero de 2009, fuentes policiales hacían pública una declaración en la que se afirmaba que "a cada distrito se le marcan unos objetivos mensuales, incluida la Extranjería". Al día siguiente, Rubalcaba confirma que esos objetivos numéricos existen, pero que estaban siempre dentro de la legalidad para, 24 horas después, negar este extremo y declarar que "no existe ninguna instrucción para establecer un cupo de inmigrantes ilegales que detener".

A pesar de que el candidato socialista tuvo que comparecer ante la Comisión de Interior del Congreso para explicar este asunto, el entonces ministro no pudo esclarecer quién había dado esas indicaciones, aunque se exculpó a sí mismo, al secretario de Estado y actual ministro del Interior, Antonio Camacho, y al director general de la Policía, Francisco Javier Velázquez.

Blanco vs. Camps
La última incongruencia de Rubalcaba ha sido a cuenta de la 'Operación Campeón', una trama ilegal en la que un empresario gallego acusa al ministro de Fomento, José Blanco, de haber cobrado, supuestamente, dinero a cambio de contratos.

El Partido Popular, tal y como pidió el PSOE cuando el caso 'Gürtel' salpicó a Francisco Camps, ha solicitado la "dimisión inmediata" del ministro que no sólo no se ha producido, sino que ha llevado al candidato socialista a mostrar "todo su apoyo" a Blanco y a afirmar que está "plenamente convencido" de su inocencia.

Antes de que hubiera una sentencia en firme sobre la supuesta aceptación de regalos en forma de tres trajes por parte del ex presidente de la Comunidad Valenciana, Ferraz, con Alfredo Pérez Rubalcaba a la cabeza, pidió el cese inminente de Camps, un ejemplo que no se ha aplicado, a día de hoy, en el caso del ministro Blanco.

Economía, lucha antiterrorista, política fiscal, Sanidad... El discurso y las contradicciones de Alfredo Pérez Rubalcaba abarcan casi todos los ámbitos. Muchos se preguntan si detrás de estas idas y venidas se encuentra un candidato acorralado, a pesar de que siempre ha tenido la vitola de hábil político, una falta de planificación o un todo vale para intentar arrancar el mayor número de votos al Partido Popular.

"Se le ha mitificado y se ha proyectado una imagen de él que no casa con la realidad, puesto que siempre ha escogido el camino equivocado: era el portavoz de Felipe González cuando este se hundió, fue el mullidor de la Logse, que nos ha llevado a tener uno de los peores índices de fracaso escolar de la Unión Europea, apostó por Joaquín Almunia frente a Josep Borell y perdió, apostó por José Bono frente a José Luis Rodríguez Zapatero y perdió y apostó por Trinidad Jiménez frente a Tomás Gómez y volvió a perder", afirma Hernando.

Por su parte, Floriano cree que el candidato socialista es "un auténtico caos sin proyecto alguno" cuyo único objetivo es "buscar titulares e intentar salvar como sea los muebles del PSOE tratando de hacer una política totalmente opuesta a la que ha venido desarrollando el Gobierno del que ha sido parte importante, incluso vicepresidente, en los últimos ocho años". Algo que, según Hernando, "sólo genera desconcierto entre sus propios seguidores y votantes y acaba reflejándose en las encuestas".

Queda poco más de un mes para que las urnas decidan y aún no ha comenzado de manera oficial la campaña electoral. ¿Qué más contradicciones acabarán por salir a la luz?
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