www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Distinciones en época de rebajas

jueves 06 de octubre de 2011, 21:55h
Estamos al final de la legislatura y han llegado las rebajas al departamento de condecoraciones y premios varios. Según informan los periódicos del último fin de semana, el Comandante Jefe de la Unidad que investigó a la atleta Marta Domínguez ha recibido la Real Orden al Mérito Deportivo, en la categoría de bronce y no oro, quizás por no llevar a buen puerto la operación. Asimismo conocemos que la ministra Trinidad Jiménez entregó la Gran Cruz de Isabel la Católica al presidente del Centro Rey Juan Carlos I de la Universidad de Nueva York, que es la institución que de forma contumaz se ha negado a colaborar con el magistrado-instructor de uno de los casos de Garzón no aportando los datos e informes solicitados sobre sus actividades y sobre sus honorarios y gratificaciones. En fin, el Jurado del Euskadi Literatura –nombrado por el Departamento de Cultura del Gobierno Vasco- ha otorgado dicho premio a Joseba Sarrionandía, perteneciente, según nos dicen, a la banda terrorista ETA y que se encuentra huido de la justicia, probablemente en Cuba. Su obra fue definida por el Jurado como “un clásico de la cultura vasca” y “un grito a la pluralidad cultural”, o sea que se lo merecía.

En el Derecho Administrativo clásico y rancio se incluían las denominadas medidas honoríficas entre de los instrumentos utilizados por la Administración para contribuir a la satisfacción de las necesidades generales. La Administración confiere premios y honores para persuadir y estimular a los particulares quienes, halagados en su vanidad y deseo de recompensa, henchidos de gozo por la diferencia y distinción recibida, van a entregarse en cuerpo y alma a profundizar en esas actividades que el Estado considera premiables precisamente por razones de interés público. Son un accidente para el esfuerzo, se asegura.

Desde luego, en los tres casos que se han citado más arriba concurren las condiciones para el honor y distinción. Las tres personas citadas, desde luego por razones y circunstancias distintas, se han hecho acreedores de las menciones recibidas.

Pero no ha terminado el festival de las distinciones. Un viejo sabueso de investigación me pasa el chivatazo con el nombre de los próximos premios nacionales otorgados por un tribunal, totalmente imparcial, designado por una señora Ministra de no recuerdo qué, y que se harán públicos en los próximos días. He aquí los presumiblemente agraciados o agraciables:

- Premio Nacional de la Paz: el Comité Ejecutivo de Bildu, por su activa contribución a la susodicha en todos sus actos y comunicados.
- Premio Nacional de Medicina: Leire Pajín, porque es Ministra de Sanidad y punto.
- Premio Nacional de Economía: ex-aequo a Juan P. Hernández Moltó y Modesto Crespo, ex-Presidentes de la Caja de Ahorros de Castilla-La Mancha y de la Caja de Ahorros del Mediterráneo, por su contribución al desarrollo inmobiliario español de la última década prodigiosa.
- Premio (Inter)nacional de Física: Silvio Berlusconi porque ha demostrado su capacidad de supervivencia con independencia de su edad y condición, retando las leyes de la física.
- Premio Nacional de Química: desierto.
- Y, por último, Premio Nacional de Literatura: el juez del Olmo, por su imaginación literariaacreditada para recrear en pocas líneas la sapiencia y astucia de las zorras en el campo español con singular originalidad narrativa.

Enrique Arnaldo

Catedrático y Abogado

ENRIQUE ARNALDO es Catedrático de Derecho Constitucional y Abogado. Ha sido Vocal del Consejo General del Poder Judicial

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios