2012: El año enigmático de México
domingo 16 de octubre de 2011, 20:54h
Para mi estimada amiga, filósofa del Derecho y profesora de la Universidad Rey
Juan Carlos en Madrid, Cristina Hermida del Llano por recibir merecidamente
la condecoración del gobierno de Austria
Si muchos mexicanos temíamos que el año 2010 caeríamos nuevamente en una nueva revolución como ciclo fatídico -1810 revolución de independencia y 1910 revolución social y política con marcada violencia-, afortunadamente nos equivocamos. Empero, la violencia causada por la guerra atípica entre bandas criminales de narcotraficantes entre sí y contra el Estado, generó muchos, -se cuentan miles anualmente- muertos. La muerte no deja de utilizar su guadaña para provocar miedo antes las elecciones federales a celebrarse en julio de 2012.
Nadie en el mundo imaginó a finales de 2010, que el año 2011 sería especialmente significativo en el norte de África –Túnez, Egipto, Marruecos, Libia- así como en varios países del Medio Oriente –Siria y Yemen principalmente- aunque hay protestas en Irán contra su gobierno, guerra civil en Iraq provocada por la torpe e ilegal intervención angloamericana (Estados Unidos y Gran Bretaña), en Israel hay descontento contra Netanyahu y a la vez se siente mucho nerviosismo por lo que acontece en el mundo árabe y por la movilización diplomática palestina ante Naciones Unidas para que se reconozca el Estado de Palestina, al que tienen derecho sus habitantes. Lo que he escrito y dicho en diferentes ocasiones: los israelíes tienen derecho a vivir en paz y los palestinos tienen todo el derecho de ser un Estado soberano con las obligaciones y facultades que eso implica.
¿Qué pasará en 2012 en México? ¿La violencia en espiral se convertirá en una guerra civil con motivo de un posible descontento por el resultado de las elecciones? ¿Todos los candidatos a la presidencia de la república y a los 628 espacios legislativos federales tendrán seguridad de no ser asesinados? ¿El narcotráfico financiará alguna campaña?
Uno de los precandidatos de la izquierda, López Obrador estuvo muy activo en Estados Unidos y en España, donde dio conferencias y habló con mexicanos que viven en el extranjero. Pero no debemos olvidar que López Obrador, que es ante todo un líder social más que político, tiene seguidores extremistas, algunos stalinistas. Nunca olvidaré que en diciembre de 2006 como muestra de protesta poselectoral, las huestes del antiguo alcalde de la Ciudad de México no dudaron en sacar grandes retratos en el centro histórico de la capital mexicana, entre ellos el de José Stalin, uno de los grandes genocidas del siglo XX y dictador consumado dentro y fuera de la difunta Unión Soviètica.
La derecha mexicana debe llevar la bendición de los señores capitalistas de Nueva York y de la Casa Blanca. Cordero, el precandidato favorito del presidente Calderón no entusiasma a nadie. La ex diputada federal y ex secretaria de Educación Pública, Josefina Vázquez puede ser la mejor carta del PAN: mujer inteligente, con rasgos profundamente mexicanos en su piel y en su corazón, tiene el problema de carecer de apoyo de parte del corporativismo sindical educativo con el que tuvo confrontaciones serias, en particular con la señora Gordillo, dictadora del sindicato de profesores normalistas y dueña de un partido político, mujer que carece de simpatía y que no habla ni escribe correctamente la lengua castellana.
El PRI tiene dos gallos: el ex gobernador Enrique Peña, un niño bonito que representa los intereses de la vieja oligarquía priista y que tuvo serias deficiencias en su gobierno local que concluyó hace un mes. Manlio Fabio Beltrones, actual senador por el Estado de Sonora, tiene mucho más experiencia pero poco carisma. Es astuto como lo pensaba Maquiavelo para su príncipe, pero también encarna los ideales del autoritarismo mexicano que privilegió la corrupción y el retraso democrático.
Los mexicanos no sabemos qué pasará en el año 2012. Las elecciones serán organizadas por el Instituto Federal Electoral que sesiona sin tres miembros desde hace un año y no genera confiabilidad por la actuación de sus seis actuales consejeros. El Tribunal Electoral no goza de la fama que requiere: imparcialidad.
Los partidos políticos mexicanos, antidemocráticos por naturaleza, demuestran que no les interesa el destino de México, sólo ven por sus intereses.
Lo escribí hace años en el diario mexicano El Financiero y hoy lo reitero en las páginas de El Imparcial: En México, los demócratas caben en un Volkswagen Sedan 1976 y sobra un lugar.
Sin demócratas no puede haber democracia. Esta es la tragedia de México que se encamina a sus elecciones sexenales en medio de un baño de sangre, con varios escándalos de corrupción y con miedo en la sociedad, en particular en el norte del país.
|
Profesor de Derecho
Profesor de Derechos Humanos en la Universidad Iberoamericana, Ciudad de México.
|
|