crisis en el mundo árabe
Maniobras para conjurar la victoria islamista
lunes 17 de octubre de 2011, 21:25h
En Túnez se elije la Asamblea Constituyente el próximo fin de semana; en Marruecos a finales de noviembre se realizarán las primeras elecciones “limpias y transparentes” de la era Mohamed VI. Pero en ambos países los detentores del poder actual maniobran para impedir que los islamistas, probables vencedores del escrutinio, se hagan con el poder.
La victoria del movimiento islamista Enahda en Túnez no deja lugar a dudas. La formación que ha recuperado su vigor de antaño tras 20 años de clandestinidad, exilio y represión, está dando muestras de una capacidad de organización y de sintonización con la opinión pública, suficientes como para garantizarse el primer puesto en número de diputados para la futura Asamblea.
Sin embargo, la maquinaria anti-islamista se ha puesto en marcha, alimentada por el temor de los socios europeos de Túnez, Francia en cabeza, para forzar la formación de una gran coalición de partidos susceptible de llevarse la mayoría absoluta de escaños. En cabeza de lista está el Partido Democrático Popular, que lidera Ahmed Nejib Chebbi.
A pesar de las normas establecidas por la Comisión Política formada por el gobierno provisional para preparar las Elecciones, y que preside Kamel Yendubbi, un opositor feroz al depuesto régimen de Ben Ali, Nejib Chebbi ha vulnerado todos los reglamentos y se ha presentado en Europa como virtual futuro Jefe de Gobierno. Fue recibido por el gobierno de Rodríguez Zapatero como un Jefe de Estado, denuncia el periódico tunecino l’Audace; viajó a Francia donde mantuvo encuentros de alto nivel con el entorno del Presidente Sarkozy; y ha llegado hasta designar un “alto representante del PDP” en Bruselas para ir preparando el terreno de las futuras negociaciones de Túnez con la Unión Europea.
Lo más sorprendente es que Nejib Chebbi se ha saltado todas las prohibiciones de hacer campaña electoral y de imagen en el extranjero, y se ha arrogado el titulo de “vencedor de las Elecciones” virtuales. Todo ello con el beneplácito de los países europeos que temen que resucite con fuerza el fantasma del islamismo político en el Magreb.
Proceso semejante al que se prepara en Marruecos, donde según analistas de inteligencia occidentales, podría darse el triunfo electoral del Partido de la Justicia y Desarrollo, la formación islamista que dirige Abdelalilah Benkiran en tándem con el doctor Lahcen Daudi. El primero representa el ala ortodoxa del islamismo político, mientras que el doctor Daudi es su cara amable. Sin embargo, los círculos dirigentes del Majzén no aceptan a ninguno de los dos.
El Partido de la Autenticidad y la Modernidad, creado exnihilo por el compañero de pupitre del rey en el Colegio Real de Rabat, Fuad Ali el Himma, ha vuelto a manipular todos los resortes de la Administración marroquí para constituir una gran coalición de ocho partidos, que presumiblemente obtenga la mayoría de escaños en el próximo Parlamento.
Esta coalición – que los marroquíes denominan irónicamente G8 – y que lleva por nombre “Alianza por la Democracia”, reúne en su seno al PAM, al centrista Reagrupación Nacional de Independientes (RNI) un partido palaciego creado por el cuñado de Hassan II, Ahmed Osman, al Movimiento Popular de fuerte implantación rural, a la Unión Constitucional, partido administrativo, y otras cuatro formaciones minoritarias de diferentes colores políticos: tres partidos de índole “socialista” cuya finalidad es la arañar los votos de la Unión Socialista, y un partido de tinte islamista, para hacer lo mismo con el electorado del PJD.
Queda sin embargo un escollo por salvar en caso de que el ganador por partidos sea el islamista PJD. Según la declaración hecha por el rey Mohamed VI y estampada en la nueva Constitución, el futuro jefe de Gobierno deberá salir del “partido mayoritario ganador de las Elecciones”. Pero como el candidato deberá pasar el trámite del Parlamento, el Majzén podría muy bien saltarse la lectura a la letra de la Carta Magna y simplemente escoger el Presidente del Ejecutivo en “la coalición mayoritaria de las Elecciones”.
Queda en este caso por saber lo que harán los partidos de la Kutla Democrática, la alianza entre el nacionalista Isticlal, los socialistas de la USFP, el partido del Progreso y el Socialismo y la izquierdista OADP, en caso de un enésimo fraude de la voluntad popular. Y por supuesto la reacción del PJD que podría lanzar sus militantes a la calle para unirse al movimiento de protesta del 20 de Febrero.