Incertidumbre en Libia
sábado 22 de octubre de 2011, 00:09h
El régimen de terror que había instalado el coronel Gadafi en Libia no justifica en absoluto su linchamiento. En las imágenes de su apresamiento se puede ver cómo sus captores le dispensan un trato similar al que sus secuaces llevaban a cabo contra todos aquellos que se atrevían a disentir. Con ello, se pusieron a su altura y, así las cosas, son perfectamente entendibles las dudas que las nuevas autoridades libias suscitan en la comunidad internacional.
Una comunidad internacional que no dudó en acudir a la llamada del pueblo libio, con la intervención de un contingente militar que, a la postre, ha sido definitiva para acabar con el tirano. De hecho, fue un avión no tripulado estadounidense el que lanzó un misil contra el convoy donde huía Gadafi, y militares franceses quienes colaboraron con la insurgencia libia en su neutralización. Occidente, pues, no ha vacilado a la hora de ayudar a un país musulmán, y esto es algo que el mundo árabe tiene que valorar.
De igual modo, las nuevas autoridades libias no deben caer en la tentación de reeditar un nuevo totalitarismo, esta vez plebiscitario y fundamentalista. El entendimiento entre las distintas sensibilidades del país será complicado pero ha de primar a integración sobre el revanchismo o las ansias de poder. Por de pronto, el que no vuelvan a repetirse linchamientos como el del propio Gadafi significará que en Libia comienzan a respetarse los derechos humanos por primera vez en más de cuarenta años.