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Euskal Herria Hitleriana

José Antonio Ruiz
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jantonruytelefonicanet/9/9/20
sábado 22 de octubre de 2011, 19:08h
España, país ciclotímico de instalados y trincones (dicho sea con todo respeto para los no aludidos, habiendo como hay también gente de bien), de pronto pasa de la depresión a la euforia, como Libia de la satrapía al fundamentalismo, en un alarde esquizofrénico donde parece no haber lugar para la razón, la mesura y el análisis ponderado de los hechos. Y los hechos son que se está cumpliendo lo que consta en acta según lo pactado: el favor por favor, el hoy por ti y mañana por mí. Para ti las urnas y el blanqueamiento democrático y para mí la gloria.
Los del tiro en la nuca se preparan para pisar moqueta y subirse al coche oficial, libre de bomba lapa. Mal menor mientras no desenfunden la pistola cuando ya no dé más de sí esta cortoplacista política de apaciguamiento. Suficiente motivo de alegría, no obstante, para congratularnos, aunque sin llegar al extremo de ahuecar la voz como Urkullu, que cada vez que habla me entra la risa, sobre todo ahora que en el PNV andan desorientados porque se están dejando comer la mortadela.

El fin y los medios. La razón de Estado. Mariano, báilala. Aunque ¿de veras alguien cree que Chapote es recuperable como ser humano para la sociedad civilizada?
No hace falta apoquinar doscientos mil talegos con el augusto careto de George Washington, que es lo que cuesta un asiento de ventanilla en uno de los cohetes espaciales de Richard Branson, para sentir la sensación de ingravidez.

Este cronista, que sólo siente vértigo ante el doble lenguaje de la política y del periodismo (profesiones ambas igualmente indecentes), la ha experimentado tras contemplar la foto revirada de los participantes en la macabra reunión del tupperware vasco y la posterior bronca entre los prebostes socialistas, teloneros chusqueros del bando de ETA, leído con el dedo en el gatillo, por el ya tradicional trío friki de encapuchados casposos del Ku Klux Klan (KKK), cada día más sincronizados a la hora de alzar el brazo izquierdo para olerse la sobaquina. Se las dan de machotes los muy cobardes, y no tienen cojones a grabar el vídeo a cara descubierta.

España, «país del último conflicto armado de Europa», es un compendio del Diario de Patricia: un cachondeo que flipas. Lástima que cualquier concesión a la frivolidad entrañe el riesgo de convertirse en una broma de mal gusto habiendo como hay una morgue con 858 vidas truncadas en la hoja de servicios de los “demócratas” advenedizos del hacha y la culebra.

Iberia, en lockout. MNLV: Nobel de la Paz… de los cipreses. La «República de España», a “sabio” decir de Moody’s, se está ganando a pulso una rebaja de rating, a la vista de los niveles de descrédito de la clase dirigente en general y de la votante en particular.

«Estos son mis principios; si no le gustan tengo otros». Se le atribuye la ocurrencia a Groucho Marx, pero bien pudieran haberse arrogado la autoría de la ingeniosa frase el tal Eguiguren, Patxi, Jáuregui, Rubalcaba, Zapatero, el cura de Lorrio, o El motorista fantasma. Y conste que no me estoy refiriendo a José Antonio Pastor, portavoz del PSE, que la víspera del esperpento se hostió con la vespino y se fracturó la clavícula, razón por la cual corrió turno y le tocó retratarse a Carlos Totorica, alcalde de Ermua, el mismo que con su presencia ha conseguido revolverle las entrañas a la hermana de Miguel Ángel Blanco y preguntarnos a quienes todavía tenemos memoria para el recuerdo qué habrá sido del “espíritu de Ermua”.

Si ZP aspira a pasar a la Historia como el Premier que firmó el falso y oportunista certificado de defunción de Eta, que no recaiga sobre nuestras conciencias la tentación de privarle de la satisfacción de ver colmado su afán terrenal de reconocimiento, sobre todo después de que le hayan dado al pobre hasta en el carnet de identidad por haber sido tan calamidad como presidente del Gobierno. Impóngasele aunque sea la corona del Burguer King y que algún mayordomo pusilánime de Prisa redacte un párrafo laudatorio para incluir como adenda en el libro de Educación para la ciudadanía de Santillana.

Si los administradores de la cosa pública siguen pensando que el fin justifica los medios, no cabe paso atrás ni para tomar impulso; si en el PSOE o en el PP (cuando tenga que cambiar el discurso una vez aposentado en Moncloa) abrigan la convicción de que los hechos valen más que los principios, cualquier amago por convencerles de lo contrario resultará estéril; si la directora de la campaña electoral de Rubalcaba, de nombre Elena y de apellido Valenciano, se regodea jactándose de que, según las encuestas que maneja Ferraz, en las dos últimas semanas el PSOE ha recuperado 700.000 votos de sus electores indecisos, felicidades por la hazaña y por el orgasmo. Pero ¿es mucho pedir, rogarles que al menos respeten la memoria de los muertos?

Lo denunciable, aún siendo suficientemente elocuente, no es que los candidatos, del signo que sean, descubran su vocación de recolectores de nueces, sino el sesgo cobarde de su lenguaje premeditadamente equívoco. Apoyo tácito o expreso, alegría o tristeza, lo mismo da; lo inadmisible y reprobable es la insistencia en la certera convicción de que somos idiotas ad solemnitatem.

La perversión del lenguaje. ¿Doble moral? Cuádruple. El Gobierno socialista se abstiene para guardar las apariencias, pero el jefe del aparato de Vascongadas se presenta a la charlotada de la claudicación, avalando con su presencia la farsa, como si el tal Kofi se le hubiera pasado por la cabeza presentarse en la pachanga sin asegurarse antes que Moncloa daba su asentimiento. El nivel de vileza al que han llegado algunos mercenarios es vomitivo. En el CNI deberían ir pensando en crear una división dedicada a la organización de conferencias.

Convencido de que a estas alturas de la estratosfera la profusión de adjetivos descalificativos a cuenta del episodio culinario en el asador donostiarra no aporta nada útil al debate, me limito a confesar que es tal el desafecto, que el abajo firmante confiesa sentirse cada vez más marciano en esta porquera que huele a chungo se mire desde la hermosa playa de La Concha de Donostia, capital Belfast, ciudad hermanada con Kosovo, o desde el balcón colgante del Palau de la Generalitat de Barcelona, por donde asoma su quijada el rey Arturo cada vez que se pone mimoso y necesita escuchar el clamor laudatorio hacia su excelsa persona del pueblo congregado en la Plaza de San Jaime.

Pero donde huele a azufre, más que en la isla de El Hierro, es en el PSE. Si yo fuera incondicional del puño y la rosa pero no borrego de los que secundan sin rechistar las directrices de partido único tan inherentes a las sectas que se rigen por la disciplina del pensamiento unívoco, comenzaría a preocuparme por la rajada de Eguiguren (se supone que presidente del Partido Socialista de Euskadi) contra Patxi (se supone que lehendakari socialista), por habérsela cogido con papel de fumar. En una de estas llegarán a las manos y necesitarán el concurso de mediadores internacionales para que los separen. Lejos quedan los tiempos en que hicieron tándem de intereses creados para repartirse el pastel a costa de cargarse la carrera política de Nicolás Redondo Terreros.

Si yo fuera votante de Amaiur, vería con buenos ojos, en un imaginar metafórico, por disparatado que pudiera parecer, que sin duda lo es, que mi partido le ofreciera la cabeza de lista de la candidatura al Congreso al mismísimo Zapatero, como justa compensación y reconocimiento por el interés que se ha tomado el presidente a la hora de cumplir sus promesas electorales para con los abertzales. Al resto de mortales, que nos vayan dando por donde amarga el cundeamor chino. Una sociedad que vota democráticamente a Bildu es una sociedad enferma, tanto como la Alemania que aupó democráticamente al poder a Hitler.

Dicho sea al paso, chapó por los estrategas del consorcio político en cuestión, que es el único que ha arrancado la carrera hacia las urnas de manera inequívocamente espectacular. Otros que se tiran el bigote del marketing, como los del PP, está visto que no dan una a derechas, a la vista de la vista de linces ciegos que han tenido para posar para la foto con la boina de contaminación de Madrid de decorado de fondo. Rubalcaba, bastante tiene el pobre con haber mostrado su lado más femenino posando para Vogue con las piernas cruzadas como Carmina Chacón. Después del making of, es comprensible que niegue sentirse como un pollo camino del matadero.

Querido Iñaki, otra vez te quedas corto de miras cuando dices «Gora Euskadi Askatuta (libre de ETA)». Como si el problema y el anhelo de paz y sobre todo de libertad no fuera de todos los españoles.

José Antonio Ruiz

Periodista

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