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¿El fin de ETA?

Ricardo Ruiz de la Serna
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ricardo_ruiz_delasernayahooes /22/22/28
sábado 22 de octubre de 2011, 20:23h
Yo quería escribir este sábado sobre la liberación de GuiladShalit, tan deseada y tan costosa. Me hubiera gustado celebrar el abrazo de suspadres y sus amigos, ese que yo no puedo darle. Pensaba escribir de la esperanza y de la tristeza, de la alegría por él y el llanto por el altísimo precio que una democracia paga a unos asesinos por la libertad de un ciudadano.

Entonces llegó el comunicado de la ETA, sí, con el artículo, la ETA, como la Mafia, la Camorra, la Cosa Nostra y la Yakuza. Como tantas organizaciones de asesinos que matan, hieren, roban y secuestran mientras aspiran a la impunidad y buscan los resquicios del sistema para salirse siempre con la suya, para lograr sus objetivos, es decir, para no desaparecer ni disolverse sino perpetuarse.

Cuando yo trataba de encontrar poco a poco las palabras para hablar de la lucha de la democracia israelí contra unos asesinos, recordaba la milonga de Jacinto Chiclana que escribió el ciego Borges: siempre el coraje es mejor/la esperanza nunca es vana. Entonces, leímos la noticia: al parecer, la ETA nos perdonaba la vida y decidía cesar la violencia.

¿Así termina la historia? ¿Nuestra historia?

Si es así, debemos de haber perdido el norte como sociedad, como nación y como ciudadanos libres que, una vez más, se dejan pisotear por los acontecimientos en lugar de protagonizarlos. España se merece algo mejor que este comunicado de unos asesinos aplaudido como si fuese lo mejor que cabe esperar.

ETA debe ser derrotada y esto significa que sus jefes, integrantes y colaboradores deben ser detenidos, juzgados y, si se les condena, encarcelados mucho, muchísimo tiempo. Esta derrota implica que la banda nunca logre sus objetivos: la destrucción de España y la independencia del País Vasco, una de las regiones españolas.

En cambio, si vemos los acontecimientos de los últimos meses, puede interpretarse que ETA cesa su actividad porque ya no es precisa: ya hay en las instituciones quien promueva su proyecto político. ¿Ha sido derrotada o ha dado un paso más en su estrategia? En las próximas elecciones lo veremos, pero Bildu puede acabar desplazando al PNV como primera formación nacionalista en el País Vasco. ¿Quién es entonces el débil y quién el fuerte? Si la primera víctima de este nuevo movimiento de los terroristas –que hacen mutis para dejar campo abierto a otros- es el PNV, la segunda serán los socialistas vascos. Puede que incluso sean los primeros: a ver qué resultados obtienen el 20-N. Con tal de sacarse la foto con los nacionalistas y de lograr un efecto propagandístico, han sacrificado lo poco que les quedaba ya. Después de acudir a la Conferencia de Paz (¡qué ignominia!) han escrito una de las páginas más tristes y más deshonrosas de su centenaria Historia.

La amenaza que se cierne desde hace mucho tiempo sobre España no es sólo la violencia sino el nacionalismo que quiere desintegrarla y se sirve, a la vez, de la violencia de los asesinos, de la debilidad de las instituciones y de la tibieza de unos políticos que han olvidado toda traza de firmeza y solidez en la defensa de una herencia de dos mil años.

¿Qué harán los políticos si los filoetarras deciden lanzar un órdago a España? ¿Qué harán si un Parlamento vasco de mayoría nacionalista proclama la independencia unilateralmente después de las próximas elecciones vascas? Con Bildu en las instituciones, con el PNV buscando oxígeno, con el socialismo que tenemos y los líderes que nos podemos encontrar, lo de Kosovo puede quedarse pequeño al lado de la que se avecina. ETA es, pues, una de las caras del peligro que amenaza España y que ahora ha dado un nuevo paso mientras nos mira desde las instituciones, los Ayuntamientos, las asociaciones, los partidos… El nacionalismo, lejos de disolverse, ha salido francamente reforzado a lo largo de estos meses.

He aquí nuestra tristeza y nuestra vergüenza: cuando el Estado tiene medios para vencer a los terroristas y reforzar a España, la debilidad y la cobardía del Gobierno han ido dando alas a los que quieren acabar con ella. En las últimas semanas el proyecto político de ETA ha tenido cabida en las instituciones municipales y provinciales y se ha situado en pie de igualdad con el del Gobierno vasco y el nacional. Así, están a la misma altura quienes buscan la destrucción de España y quienes deberían evitarla. No cabe mayor confusión.

Bueno, sí que cabe una confusión aún más grande: la de poner a la misma altura a los asesinos y a las víctimas, a los culpables y a los inocentes, a los demócratas y a los amigos de los terroristas.

Yo quería escribir sobre GuiladShalit y enviarle un abrazo desde esta columna pero hoy no puedo. Estoy seguro de que él, que tanto ha sufrido a manos de otros asesinos desalmados, lo entenderá. Hoy tengo que escribir sobre España y sobre tantos españoles que nos estamos quedando asombrados de la humillación de nuestra democracia a manos de unos asesinos con pistolas y de sus herederos ideológicos.
Debemos reaccionar.

Debemos exigir la aplicación estricta de la ley a todos los etarras y la aplicación de la Ley de Partidos Políticos, que tanto debilitó a ETA, a todos los que pretenden acabar con el orden constitucional.

Debemos reforzar el Estado nacional y frenar el proceso de desintegración nacionalista de España. Sobre nosotros, sobre quienes hoy podemos evitarlo, gravita esta responsabilidad para con las generaciones venideras.

Recuerdo a Miguel Ángel Blanco, a Gregorio Ordóñez y a tantos otros… Esto no puede terminar así. Debemos derrotar a los terroristas y hacer frente a los nacionalistas que comparten con ellos el objetivo de destruir España.

Pongámonos a ello.

Ricardo Ruiz de la Serna

Analista político

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