¿Del “kirchnerismo” al “cristinismo”?
lunes 24 de octubre de 2011, 09:05h
Tal como auguraban los sondeos, la jefa de Estado de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, se impuso en los comicios presidenciales de este domingo con un contundente 53,23 por ciento, lo que le valió una histórica victoria en la primera vuelta. Algo sin precedentes en estas últimas décadas de democracia de la nación suramericana.
Miles de “kirchneristas” se congregaron en la Plaza de Mayo para recibir a su “morocha”, que de nuevo se mostró vestida de luto, mientras hacia un llamamiento a la unidad nacional y recordaba a su antecesor y esposo, Néstor Kirchner, bajo las promesas de que continuará el modelo político que él diseñó para el país hace ocho años. A medida que hablaba, la emoción embargaba a la Presidenta y apenas atinaba a decir que “jamás me hubiera imaginado ser presidenta de Argentina y reelecta”.
El destino fue el responsable de que ella, y no su ambicioso predecesor, hiciera historia. Y es que el espacio de honor en imágenes triunfalistas de la noche de este domingo, estaba pensado para el expresidente argentino, cuando esta semana se cumple un año de su fallecimiento. Pero su mujer, quien siempre ha despertado más simpatías dentro de la población que su mentor, le tocó asumir el relevó de mantener vivo su legado.
No obstante, hay demasiadas incógnitas que rodean a un modo de hacer política -heredada del peronismo kirchnerista- populista y rodeada de sospechas de corrupción. Cristina Fernández tiene por segunda vez consecutiva la oportunidad de hacer algo bajo su sello y autoría. Si bien la herencia del “pingüino” ha sido la que ha puesto los cimentos para su andadura política, lo cierto es que ha llegado el momento de que haya más “cristinismo” que “kirchnerismo” y que la mandataria comience a pensar y a construir lo que va a hacer su legado de cara al futuro.
El voto del más del 53% de los argentinos, no sólo demuestra la lealtad que sienten hacia ella y hacia el proyecto que le ha tocado encabezar, sino que también desvela que la ciudadanía quiere ver hasta dónde puede llegar su “Evita” morena y si ésta es capaz de escribir su propia versión de la Argentina del siglo XXI o simplemente se limitará a hacer la “testaferro” del modelo país de otros y que no siempre ha sido limpio y acertado.
Es ocioso señalar que Argentina es un país central en el conjunto americano e hispano. De la renovada Presidenta depende que se considere a la gran república rioplatense como alineada en la senda tortuosa e incierta de los Chávez o en la de Chile y Brasil.