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Crónica de un final anunciado

martes 25 de octubre de 2011, 21:44h
El contundente triunfo de Cristina Fernández de Kirchner, tanto en las elecciones primarias del 14 de agosto pasado, como su ratificación posterior en los comicios presidencialesdel domingo 23 de octubre, ha sido el producto de una serie de factores que señalaremos a continuación:

1. El efecto del desamparado: desde la reelección de Harry Truman en 1948 hasta nuestros días ha sido recurrente el estudio de los comportamientos de la opinión pública relacionados con el abroquelamiento de la sociedad alrededor de una figura considerada “débil”. La muerte de Néstor Kirchner fortaleció en la sociedad argentina –en el marco de una muy eficaz estrategia comunicacional- esta percepción de la figura de Cristina Fernández:la misma ha sido presentada como una mujer cruzada por el dolor personal por la pérdida de su socio político y compañero de vida, que demuestra poseer la suficiente fortaleza para asumir la responsabilidad institucional aún en el contexto de tan trágica situación personal.

Merece ser destacado que la condición de la presidente puede ser considerada una condición necesaria aunque no suficiente para explicar por si el resultado electoral; recordemos al respecto el caso de Isabel Martínez, viuda del General Juan Domingo Perón, quien fuera derrocada el 24 de marzo de 1976 en medio de la más absoluta indiferencia de una importante porción de la sociedad argentina. Por este motivo entiende quien escribe estas líneas necesario hacer referencia a otros dos aspectos igualmente relevantes, como han sido las características de la oferta política del oficialismo y la oposición.

2. Una oferta electoral homogénea: sumado a la eficaz estrategia de comunicación política en torno de la figura presidencial señalada, el oficialismo pudo mostrar una propuesta electoral con productos de alto impacto en diferentes segmentos del mercado político, podemos mencionar entre ellos la asignación universal por hijo, los aumentos de la jubilaciones y pensiones, el aumento del presupuesto universitario y para la investigación científica etc.

3. Una oferta electoral heterogénea de la oposición: la oposición en sus diferentes expresiones -progresista y no progresista- no solo no pudo presentar ante la sociedad una propuesta alternativa clara, sino tampoco una candidatura común. Luego de la derrota del kirchnerismo en las elecciones legislativas del año 2009, y partiendo del supuesto del“final del ciclo kirchnerista”, los principales referentes de la oposición jugaron un juego político bajo la premisa de estar disputando quien iba a conducir la república a partir del 2011, como si la elección siguiente se dirimiera además con alguna alternativa de voto transferible (Ley de Lemas por ejemplo), omitiendo en consecuencia llevar a cabo una estrategia que sentara las bases de la propuesta de una verdadera coalición electoral y de gobierno. Difícil es establecer si esto hubiera sido suficiente por si mismo para alcanzar la victoria, pero es posible afirmar que otro hubiera sido el escenario electoral en presencia de dos alternativas políticas de carácter competitivo.

Por este motivo vuelve el autor de estas líneas a preguntarse –como lo realizaba allá por el año 2009 ante la proximidad de las elecciones legislativas- si la oposición hará en el 2013 “lo obvio” en la Argentina.
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